En el futuro, las niñas podrían tener más educación que los niños
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En el futuro, las niñas podrían tener más educación que los niños

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En el futuro, las niñas podrían tener más educación que los niños

La proporción de mujeres que tiene más educación que sus padres ha ido creciendo, aunque las economías en desarrollo aún deben invertir una cantidad considerable en los menores.

Redacción
09/05/2018

En el futuro, tu hija podría tener más educación que tú, ya que, de acuerdo con un estudio del Banco Mundial, la proporción de mujeres que tienen más educación que sus padres está aumentando respecto a la de los hombres en algunos países.

Según el documento ‘¿Progreso equitativo? Movilidad económica entre generaciones en todo el mundo' publicado este miércoles por el Banco Mundial, en un futuro no muy lejano, la proporción de mujeres con más educación que sus padres será mayor que la de los hombres en su misma situación a nivel mundial.

“Las mujeres en las economías de altos ingresos ahora exhiben tasas más altas de educación terciaria (superior) que los hombres. La reversión de la brecha de género inició desde 1960 y la ventaja de las mujeres ha crecido en las economías de altos ingresos”, señaló el Banco Mundial en los resultados del estudio.

La educación es el principal activo para el progreso del individuo, es la herramienta para superarse y acceder a mejores ingresos y condiciones de vida y ahí justo está el problema en las economías en desarrollo, como México, que tienen sistemas educativos deficientes y de baja matrícula en niveles de escolaridad medio y superior.

"Debemos invertir en los niños desde una edad muy temprana para que estén bien alimentados y reciban una buena educación y es necesario lograr que las comunidades sean un lugar seguro en el que los niños puedan crecer, aprender y prosperar, así como generar condiciones económicas equitativas mediante la creación de empleos y el mejoramiento del acceso a financiamiento”, señaló Kristalina Georgieva, directora ejecutiva del Banco Mundial en la presentación del reporte en Washington.

Por lo que mejorar el acceso a la escolaridad secundaria es una prioridad en muchas de las economías en desarrollo una vez que han alcanzado la matrícula del 100 por ciento en el nivel primaria; de igual forma deben mejorar la calidad del aprendizaje y reducir las amplias desigualdades en aprendizaje, lo que requiere políticas para alinear a todos los participantes y hacer que el sistema educativo completo funcione para el aprendizaje.

El organismo analizó a las personas nacidas entre 1940 y 1980, y encontró también que en movilidad económica, que se refiere a cuando los hijos superan la situación económica de sus padres, las niñas tienen mayores índices de movilidad.

“Desde 1960, las niñas también tienen mayores índices de movilidad que los niños. En el mundo en desarrollo, la tendencia está en la misma dirección. La brecha de género está estrechándose rápidamente en la movilidad absoluta. Estas tendencias sugieren un futuro no muy lejano cuando la movilidad ascendente en relación con los padres será mayor entre las niñas que entre los niños en el mundo en desarrollo.

La movilidad se ha estancado durante los últimos 30 años, de acuerdo con el estudio que analiza la movilidad económica entre padres e hijos a través del prisma de la educación, un activo crucial que influye en los ingresos personales a lo largo de toda la vida.

Al analizar en detalle seis grandes países en desarrollo —Brasil, China, Egipto, India, Indonesia y Nigeria—, se observa que la movilidad económica aumentó en todos ellos desde la década de 1940 hasta la década de 1980, sin bien en diversos grados. No obstante, a partir de la década de 1960 el progreso ha sido más lento en cuatro de estos países y se ha estancado por completo en China y Nigeria. Se observan tendencias mundiales hacia la convergencia de género en Brasil, China, Egipto e Indonesia, donde las brechas en la movilidad entre niñas y niños son casi inexistentes. Tal convergencia no ha ocurrido en India o Nigeria, donde las disparidades de género son casi tan grandes hoy como lo eran hace medio siglo.

La posibilidad de ascender en la escala económica, independientemente de la situación socioeconómica de los padres, contribuye a reducir la pobreza y la desigualdad y puede contribuir a impulsar el crecimiento económico al brindar a todos los habitantes la oportunidad de usar sus talentos.

Las personas que viven en sociedades con un mayor grado de movilidad son más optimistas respecto del futuro de sus hijos, y este optimismo puede dar lugar a sociedades con más aspiraciones y cohesión.

“Todos los padres desean que sus hijos tengan una vida mejor que la de ellos; sin embargo, las aspiraciones de muchísimas personas -especialmente las personas pobres- se ven frustradas debido a la desigualdad de oportunidades”, afirmó Kristalina Georgieva, directora ejecutiva del Banco Mundial.

El análisis se centra en las personas nacidas entre 1940 y 1980 y establece que 46 de los 50 países con las tasas más bajas de movilidad ascendente desde la base hasta la parte alta de la escala se encuentran en el mundo en desarrollo.

El informe se utiliza la nueva Base de Datos Mundial sobre Movilidad Intergeneracional que tiene una cobertura sin precedentes pues abarca 148 países donde vive el 96 por ciento de la población mundial.

Con información de Leticia Hernández