Economía

El multimillonario príncipe de Arabia que se quedó sin amigos

Alwaleed bin Talal, detenido en Arabia Saudita en el marco de una cruzada anticorrupción, está conociendo el famoso dicho mexicano de que a los amigos se les conoce en el hospital y en la cárcel
Erik Schatzker | Bloomberg
28 noviembre 2017 12:0 Última actualización 28 noviembre 2017 12:0
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(Bloomberg)

Durante más de un cuarto de siglo, el príncipe saudita Alwaleed bin Talal ha hecho inversiones y afianzado relaciones en Occidente. Rescató a Citigroup, contribuyó a refinanciar la deficitaria Euro Disney y respaldó a Rupert Murdoch durante el escándalo de escuchas telefónicas en el Reino Unido.

Ahora, en momentos en que Alwaleed pasa una cuarta semana en un hotel de Riad –uno de centenares de detenidos en el marco de una campaña de lucha contra la corrupción-, casi nadie ha salido en su defensa.

Bill Gates, el filántropo y cofundador de Microsoft, dijo el lunes en una declaración que Alwaleed, que tiene 62 años, ha sido un “socio importante” en su trabajo benéfico. El máximo responsable de Citigroup, Michael Corbat, lo calificó este mes de una persona “confiable y leal”. No tienen mucha compañía.

Para Alwaleed, el relativo silencio es un magro retorno de los miles de millones que invirtió durante años en empresas que van desde Twitter  hasta Accor, la mayor operadora hotelera de Europa.

Pero su situación refleja una dura realidad: por más que sus amigos y asociados puedan querer brindarle su apoyo públicamente, temen que se los perciba como críticos de la campaña y del hombre que la impulsa, el príncipe heredero saudita Mohamed bin Salmán.

Mohamed, hijo del rey Salmán, trata de modernizar la economía saudita en parte mediante la eliminación de una dependencia de décadas de los ingresos petroleros.

Su campaña de lucha contra la corrupción amenaza con poner fin a un sistema que permitía a los miembros de la realeza y los empresarios sauditas enriquecerse con contratos gubernamentales y lucrativos negocios con empresas multinacionales.

Alwaleed, cuya fortuna asciende a 17 mil 200 millones de dólares, se contó entre las decenas de príncipes, ministros y altos funcionarios que fueron detenidos el fin de semana del 4 de noviembre.

El gobierno saudita dice que desde entonces algunos detenidos han recuperado la libertad. El resto permanece confinado en el Ritz-Carlton de Riad, un hotel de lujo que apenas unos días antes había sido sede de un cónclave de promoción del reino como inversión atractiva.

‘No puedo especular’

En privado, muchos de los contactos de Alwaleed en Estados Unidos y Europa dicen que no creen que sea culpable de corrupción y se preguntan si su arresto no es simplemente un llamado de atención.

También aventuran que la falta de explicación de la campaña del príncipe Mohamed contra la corrupción podría resultar contraproducente y alejar al mismo capital extranjero que espera atraer.

Al mismo tiempo, muy pocos están dispuestos a hacer declaraciones públicas. Algunos dicen que se muestran renuentes a respaldar a Alwaleed porque aún no se sabe con certeza por qué se le detuvo. Otros dicen que temen perder acceso a oportunidades de negocios en el reino.

La relación de Alwaleed con Citigroup se remonta a 1991, cuando invirtió 590 millones de dólares y se convirtió en el mayor accionista del banco.

En 2006 se asoció con Cascade Investment, de Gates, para sacar de bolsa a la cadena hotelera Four Seasons invirtiendo unos 3 mil 800 millones de dólares. En la actualidad tiene una participación de 45 por ciento.

Alwaleed también sumó fuerzas con Gates en iniciativas de salud pública y en la Breakthrough Energy Coalition, un grupo de inversores acaudalados que se comprometieron a volcar buena parte de su fortuna hacia la tecnología vinculada a la energía.

Pero ni siquiera Gates pudo decir gran cosa.

“Solo sé lo que he leído en la prensa y no puedo especular”, dijo el empresario en su declaración por correo electrónico.

“El príncipe Alwaleed ha sido un socio importante en el trabajo de mi fundación para garantizar que los niños del mundo entero reciban vacunas salvadoras. Hemos trabajado juntos para contribuir a detener la expansión de la polio, las paperas y otras enfermedades que pueden prevenirse. Su compromiso con la filantropía es alentador”.