Economía

El cielo se despeja
para Grecia... pero
se nubla para Brasil

El PIB y la moneda son factores que han generado la percepción de que Grecia puede salir del abismo pero Brasil no; mientras el país europeo opera con un euro sólido y su PIB creció 0.75 por ciento en 2014, el sudamericano cayó o apenas creció, además de que su moneda, el real, se depreció 14 por ciento frente al dólar.
Bloomberg
07 abril 2015 16:59 Última actualización 07 abril 2015 18:37
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La moneda brasileña, el real, se depreció 14 por ciento frente al dólar. (Bloomberg)

Grecia y Brasil son ambos sinónimo de disfunción económica. ¿Por qué entonces los inversores piensan que Grecia se está convirtiendo en una apuesta respetable y Brasil sigue siendo una pésima? He aquí una respuesta parcial: el euro. Grecia, miembro de la Unión Monetaria Europea, opera con una moneda sólida (aunque imperfecta). Brasil, que está solo, no.

Para los tenedores de bonos, eso es muy importante. Los bonos del gobierno griego rindieron 336 por ciento desde mayo de 2012 en tanto que los bonos del gobierno brasileño aumentaron un 24 por ciento, cuando se los mide en monedas locales, de acuerdo con el índice de Bank of America Merrill Lynch. El real brasileño se depreció 14 por ciento este año frente al dólar, lo que hace de él la moneda de peor desempeño entre las 31 más negociadas.

El escepticismo de los inversores también convirtió al real en la moneda menos predecible del mundo. Su volatilidad implícita, medida de las apuestas de los operadores a cuánto se modificará su valor día a día, dio un salto mayor que el de cualquier otra moneda este año.


Los datos económicos fundamentales cuentan una historia parecida. El producto interno bruto de Grecia está creciendo: aumentó 0.75 por ciento en 2014 y se prevé que aumentará 1.5 por ciento y 2.4 por ciento este año y el que viene, según los economistas que participaron en una encuesta. El PIB de Brasil cayó o apenas creció el año pasado y probablemente se reduzca 0.5 por ciento en 2015 antes de repuntar 1,3 por ciento en 2016.

La inflación de los precios al consumidor ha desaparecido en Grecia. Los precios bajaron a una tasa de 1.38 por ciento en 2014 y se espera que fluctúen entre la deflación y una ligera inflación en los próximos dos años. Brasil, en cambio, sigue perdiendo la pelea contra la inflación y se prevé que esta trepará de 6.33 por ciento este año a 7.5 por ciento.

HISTORIA DE DOS ECONOMÍAS

Ambos países tienen tasas de interés en aumento, pero el mercado prevé que las tasas griegas van a bajar. Eso queda demostrado por pronósticos económicos de rendimientos más bajos una vez que se evite una cesación de pagos griega. Esta obligaría a Grecia a dejar el euro, pero los mercados financieros no esperan que eso pase porque el resultado sería el empobrecimiento de los ciudadanos por una cascada de quiebras.

La economía griega además está saliendo de una grave recesión, lo que es un buen augurio para los activos griegos, lo contrario de las perspectivas de Brasil. Por eso, mientras que Brasil empeorará, Grecia mejorará cuando ceda el riesgo de impago.

La historia de dos economías muestra que Grecia se ve beneficiada por la Unión Europea en tanto que Brasil se ve perjudicado por estar solo: Grecia paga la minúscula tasa de 0.05 por ciento del Banco Central Europeo mientras que la tasa de interés que paga el Banco de Brasil por los depósitos en reales es de 13.20 por ciento.

En el mercado de la deuda de largo plazo, los bonos de referencia a diez años tienen un rendimiento actual de 11.83 por ciento, por debajo del rendimiento de 12.87 de la deuda brasileña denominada en reales.

Brasil está cayendo en la recesión y se ve castigado por la sequía, la inflación, los déficits y la inestabilidad política. Brasil está solo. Grecia, no.