Economía

Dos décadas de autonomía en Banxico, claves para la estabilidad del país

10 febrero 2014 4:13 Última actualización 14 octubre 2013 5:2

[Las dos grandes crisis económicas de los últimos 20 años son testigos de la solidez que ha fomentado el banco central desde que se declaró su autonomía en 1993 / Cuartoscuro] 


 

Marcela Ojeda
 
 

En dos décadas de autonomía, el Banco de México (Banxico) ha sido un jugador importante en la promoción de la estabilidad del país.
 
 
A pesar de que no se ha alcanzado la meta de 3 por ciento que desde 2001 se impuso al adoptar el esquema de objetivos de inflación, debido a las seis oleadas de alzas de precios enfrentadas de 2002 a 2009 por diversos choques de oferta, su labor como gestor de residencia económica es reconocida internacionalmente.
 
 
Las dos grandes crisis económicas de los últimos 20 años son testigos de la solidez que ha fomentado el banco central desde que se declaró su autonomía en 1993.
 
 
La de 1994-1995, originada por un desequilibrio en la balanza de pagos, y la global, con raíces en el mercado hipotecario de Estados Unidos, que a un lustro de su estallido hoy tiene a varias economías con elevados déficit y en un contexto económico recesivo.
 
 
Con la primera, “México supo hacer de la necesidad virtud”, al optar por un sistema de libre flotación cambiaria que contribuye a que la política monetaria goce de más amplios grados de libertad de acción, por lo que se puede entender como un refuerzo a la propia autonomía de Banxico, indicó Agustín Carstens.
 
 
En la presentación del libro “Autonomía de la Banca Central en México. Visión Histórica”, del historiador del instituto central, Eduardo Turrent Díaz, el actual gobernador de Banco de México enfatiza que con dicha autonomía, el país ha ganado mucho.
 
 
“Por lo que vale la pena apreciarla, entenderla cada vez mejor y defenderla”.
 
 
En entrevista con El Financiero, Raúl Feliz Ortiz, profesor e investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y Carlos Guerrero, director de la maestría en economía y política pública de la EGAP del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), coincidieron en que la labor del instituto central autónomo ha sido clave para lograr la estabilidad de precios. Feliz Ortiz destacó que si bien numéricamente no se ha logrado la meta de inflación, una cosa es este objetivo, y otra, tener cotizaciones estables.
 
 
“La cifra no se ha podido lograr, en parte por razones que no necesariamente tienen que ver con la política monetaria, sino con la fiscal, básicamente por los incrementos en los precios de los energéticos; pero el Banco de México sí ha logrado anclar las expectativas de inflación de mediano plazo”.
 
 
Expuso que esto se refleja en una curva de rendimientos de bonos nominales, que va hasta 30 años, “la cual sólo puede existir si se tienen inflaciones que se pueden calcular y –si es posible- confiar en la estimación de 20 o 30 años”.
 
 
“En su misión de estabilizar los precios; darle un ancla nominal a la economía y anclar las expectativas de mediano plazo, ha realizado un trabajo exitoso”, consideró.
 
 
Subrayó en que le ha faltado alcanzar la meta de inflación, y desde esa perspectiva su credibilidad todavía no es total, “pero ha hecho un buen trabajo”.
 
 
A su vez, Guerrero, enfatizó que desde 2008 vivimos en México un ambiente libre de inflación, porque en el estricto sentido macroeconómico es el alza generalizada y sostenida de precios, “y hoy ya no es el caso, porque ahí Banxico ha hecho muy bien su trabajo”.
 
 
“Donde ha fracasado es en mejorar el sistema financiero”, consideró.
 
 
“Es cierto que no tenemos riesgos sistémicos, pero también es cierto que tenemos una banca usurera”, añadió.
 
 
Indicó que por Ley, Banxico puede fijar tasas máximas de interés.
 
 
“Sin embargo, dice, mejor no lo hacemos, además, que en este punto persiste un problema institucional acerca de qué le toca hacer a él –Banxico- y qué a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV)”, expresó Guerrero.
 
 
Los investigadores coincidieron en que el siguiente paso en el proceso de transparencia del banco central, posterior a la decisión de 2010 de hacer públicas las minutas de las sesiones de política de la junta de gobierno, sería dar a conocer las transcripciones de las reuniones.