Economía

¿Dinero de plástico? En Chipre, el efectivo es el rey

12 febrero 2014 4:48 Última actualización 21 marzo 2013 19:12

 [Bloomberg]  Las tarjetas de crédito están pasándo de moda debido a la crisis. 


Reuters
 
Nicosia .- Olvídese del plástico. En Chipre, el efectivo es el rey.
 
"Tengo previsto tener conmigo a todas horas al menos 1,000 euros", dijo Constantinos Tsissios, un banquero de 34 años, en un céntrico cajero en la capital, Nicosia.
 
"Hemos sacado tanto como hemos podido", dijo el jueves. "No sabes lo que podría pasar en los próximos días".
 
Cinco días después de que los líderes chipriotas, presas del pánico, ordenaran a los bancos cerrar sus oficinas, el destino del sistema financiero pende de un hilo y las tarjetas de crédito están pasándose de moda.
 
Reacios a aceptar la promesa de pago de los clientes, los dueños de tiendas dicen que los mayoristas están solicitando efectivo para hacer los repartos. Algunas gasolineras también se niegan a aceptar tarjetas. Los minoristas que sólo tienen cuentas en bancos chipriotas tienen problemas para traer suministros del exterior. Los acuerdos entre caballeros están entrando en escena.
 
"Debido a lo que sucede, los proveedores piden una cantidad pequeña, digamos el 50%, en efectivo, para poder cubrir sus costos", dijo Federico Basonidis, un trabajador de 25 años en un kiosco que vende tabaco, periódicos y dulces.
 
Atemorizados por un intento fracasado de imponer un impuesto a sus ahorros, los chipriotas están perdiendo rápidamente la confianza en que su dinero siga ahí cuando -o si- reabren los bancos, algo que no pasará antes del martes.
 
Los rumores el jueves de que se dejaría caer un banco en problemas llevó a que se formaran largas colas en los cajeros en sucursales del centro de la ciudad, mientras el personal reponía el efectivo.
 
Algunos de los empleados bancarios, temiendo por sus trabajos, se enfrentaron a los policías antidisturbios a las afueras del Parlamento.
 
"Tenemos hijos estudiando fuera y el próximo mes necesitamos enviar dinero para que puedan comer", dijo llorando Stalou Christodoulido, un manifestante. "Si se cae el banco, perderemos el dinero que hemos ahorrado durante tantos años".
 
Marinos Panaretou, de 36 años, dijo que había retirado un máximo de 500 euros al día desde el sábado. "La gente se siente más segura si tiene dinero encima porque no sabes con lo que te vas a despertar", destacó.
 
El sábado se supo que se había propuesto un impuesto sobre los ahorros para recaudar los 5.800 millones de euros que los prestamistas de Chipre, la UE y el Fondo Monetario Internacional, reclaman a cambio de un rescate de 10.000 millones de euros para mantener la isla financieramente a flote.
 
¿Mantener la fe?
 
Mientras los depositantes chipriotas y extranjeros -muchos de ellos rusos- amenazan con vaciar los bancos, los diputados rechazaron el martes por unanimidad el impuesto, algo que ha causado conmoción tras las estrictas medidas de austeridad que en los últimos años han aceptado otros países europeos afectados por la crisis: Grecia, Portugal, Irlanda, España e Italia.
 
Los bancos chipriotas estaban trabajando en un "plan B". Tienen hasta el lunes para entregarlo, o el Banco Central Europeo dice que cortará la ayuda de emergencia que mantiene el sistema a flote.
 
Christos Phasarias, de 63 años, estimó que había perdido miles de euros en órdenes en su tienda de partes de automóviles y accesorios: "Necesitamos traer algunas órdenes del exterior y todas están pendientes a la espera de que se haga la transferencia para que puedan salir los productos", dijo.
 
"No hay banco que haga las transferencias, así que no podemos recibir las partes a tiempo. Va a ser un desastre".
 
Adamos Hadjiadamou, de la Asociación de Supermercados Chipriotas, dijo que la mayoría de los proveedores había suspendido la práctica habitual de suministrar bienes a las tiendas a cambio de pagos recibidos a través de tarjeta de crédito y cheques.
 
"Consideramos que es injustificado", dijo a Reuters. "¿Qué quieren que hagamos? ¿Destruir el mercado totalmente?"
 
En una gasolinera, el empleado Tassos Spingas rechazó a dos conductores que no tenían efectivo: ¿Cómo sé que hay dinero en la cuenta, si los bancos están cerrados?", preguntó.