Economía

Debilidad económica impidió reforma hacendaria profunda: Santander

10 febrero 2014 4:37 Última actualización 16 septiembre 2013 13:33

[La reforma hacendaria podría decepcionar a los mercados, aseguró el banco español] 


 
Notimex
 
 
La debilidad actual de la economía y el complicado escenario político afectaron la decisión del gobierno de ir por una reforma hacendaria más profunda que sí contemplara el IVA a alimentos y medicinas, consideró Grupo Financiero Santander.
 

Asimismo, opinó que la reforma de Enrique Peña Nieto podría decepcionar a los mercados debido a que no incrementa la base gravable, puesto que no generalizó el IVA a alimentos y medicinas.
 

Señaló que esta reforma resultó con un impacto y un alcance más limitado al que se creía, pues planea recaudar ingresos adicionales para el gobierno de sólo 1.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2014.
 

No obstante, establece la base para incrementar los ingresos fiscales en el próximo año debido a los incentivos propuestos para la formalización de la economía, y el gobierno busca recaudar ingresos adicionales de 3 por ciento del PIB para 2018.
 

Indicó que las medidas propuestas buscan simplificar el sistema y eliminar algunas excepciones del Impuesto al Valor Agregado y algunos regímenes especiales de Impuesto Sobre la Renta, pero no ensanchan la base al dejar sin cambio el IVA a alimentos y medicinas.
 

Se espera que la mayor parte de los ingresos adicionales (1.4 por ciento del PIB en 2014) provenga de impuestos especiales a combustibles fósiles y bebidas azucaradas, con 40 por ciento del total esperado.
 
 
También se prevé que dichos ingresos se obtengan de la estructura de impuesto sobre la renta que afecta a individuos de altos ingresos (25 por ciento de los ingresos adicionales); y ajustes a ciertas exenciones de IVA (23 por ciento), mientras que alimentos y medicinas permanecerán a tasa cero.
 

Apuntó que la reforma incluye ajustes a la estructura de impuesto sobre la renta corporativo, en la que ciertos gravámenes serán eliminados, así como lo serán algunos regímenes y deducciones de impuestos (6.0 por ciento de los ingresos adicionales); y el ajuste de ciertos derechos (6.0 por ciento).
 

Sin embargo, mencionó que la reforma también tiene elementos positivos, como lo son el régimen de impuestos simplificados, la eliminación de algunas excepciones, y los incentivos para incrementar la formalización de la economía. No obstante, insistió en que el gobierno 'se quedó corto' ante las necesidades de México. 
 

Comentó que algunas medidas positivas para alentar la formalización de la economía son la introducción de un sistema de Seguro Universal con una pensión garantizada para todos aquellos mayores de 65 años y seguro de desempleo de seis meses.
 

Asmismo, dijo estar a favor de las medidas específicas que faciliten la entrada de Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) al sistema fiscal con descuentos en impuestos en las primeras etapas de su registro y gradual incremento en sus contribuciones de impuestos en años posteriores.
 

Santander expuso que un nuevo régimen fiscal para Petróleos Mexicanos (Pemex) será introducido para seguir los estándares internacionales y hacerlo compatible con la reforma energética que hasta ahora sigue discutiéndose. 
 

Indicó que el gobierno solicitará al Congreso que permita un déficit fiscal de 0.4 por ciento del PIB en 2013 y un déficit presupuestario de 1.5 por ciento para 2014 con el fin de contribuir a una recuperación más rápida en la actividad económica.
 

Precisó que el gobierno se comprometerá a reducir de manera gradual el déficit presupuestario para alcanzar un presupuesto balanceado nuevamente en 2017, con déficits estimados en 2015 y 2016 de 1.0 por ciento y 0.5 por ciento, de manera respectiva.
 

Anticipó que habrá mucha discusión sobre las medidas incluidas en la reforma hacendaria, sobre todo porque el sector privado se ha mostrado en contra de muchas de ellas. 
 

Más que una reforma, Grupo Financiero Santander calificó a esta propuesta como una simplificación de los regímenes actuales de impuesto sobre la renta e IVA que recaudan ingresos de los "sospechosos usuales", sin un significativo efecto en el incremento de la base impositiva.