Economía

Consumidores son pesimistas sobre
el futuro de la economía

En julio, el Índice de Confianza del Consumidor descendió tres por ciento a tasa anual, caída que analistas consideran que apunta a un menor avance en el gasto.
Thamara Martínez
05 agosto 2016 0:15 Última actualización 05 agosto 2016 5:5
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(Cuartoscuro)

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) cayó en julio por sexto mes consecutivo y fue afectado principalmente por la perspectiva futura que los hogares tienen de la situación economía del país para el próximo año.

No obstante, los hogares aún declaran tener intenciones y posibilidades de adquirir bienes de consumo durable, ropa o zapatos. A tasa anual el ICC descendió tres por ciento, que además de ser el sexto mes con variación en terreno negativo para el indicador, destaca como la mayor baja en la percepción de confianza de los hogares desde marzo de este año.

“Hay una discrepancia que nos habla de una pérdida importante en la correlación entre el índice de confianza del consumidor, como agregado, y por ejemplo, las ventas minoristas, indicador para aproximar el consumo en México”, advirtió Mónica Díaz, analista económico de Banco Ve por Más.

Añadió que al interior del índice también puede observarse está contradicción, ya que pese a las menores expectativas que hay de crecimiento para los encuestados, hay elementos que siguen favoreciendo la solidez del consumo en el país.





LO QUE LES INQUIETA

El factor que más incertidumbre genera a los consumidores es la situación económica esperada para el país el próximo año, que se desplomó en 11.4 por ciento, según las cifras del INEGI.

Sin embargo, la preocupación de los hogares por esta variable no es nueva, ya que ha permanecido a la baja por poco más de un año; no obstante, la caída que se observó en julio ha sido la mayor en casi dos años.

De igual forma, entre los elementos complementarios que recogen la opinión de los consumidores, como la desconfianza por el rumbo de la inflación para el próximo año, se acentuó con una caída de 11.5 por ciento anual. La confianza en el comportamiento de los precios a futuro ha venido a la baja desde hace seis meses, pero en julio logró su mayor pérdida desde el mismo mes de 2014.

En total, cuatro de los seis componentes del ICC tuvieron una percepción negativa.

De acuerdo con Vector Casa de Bolsa, la tendencia de la confianza de los consumidores sugiere un agotamiento futuro de las tasas de crecimiento del consumo privado.

“En nuestra opinión, el comportamiento depreciado del tipo de cambio ha sido un factor importante para el deterioro de la confianza de los agentes económicos”, indicó la institución en un reporte.

TERMÓMETRO ECONÓMICO

“Cuando a alguien le preguntan por el estado general de la economía, usualmente pensamos en el precio de petróleo que va cayendo, en los recortes al gasto público o en el PIB”, comentó Díaz.

Son eventos que ayudan a conocer cómo se encuentra la economía para el consumidor. Sin embargo, detalló que existe una diferencia entre el que pasen estos eventos y el impacto que pueden tener directamente sobre el bolsillo de las personas.

En ese sentido, las preocupaciones sobre en entorno macro parecen no haber permeado la esfera de la economía personal. Los puntos de fortaleza en la confianza de los consumidores están en las posibilidades que los hogares perciben para salir de vacaciones.

Asimismo, las posibilidades que declaran tener actualmente para comprar bienes de consumo duradero, como muebles y electrodomésticos, se elevaron a su mejor tasa desde el inicio de año con 5.7 por ciento anual.

“Esta clase de elementos suelen ser difíciles de aterrizar en el impacto que podrían tener específicamente sobre nuestros ingresos, sobre nuestro gasto como consumidores. En esta línea se explica que las expectativas del país en general se mantengan deprimidas, pero que la gente siga pensando en irse de vacaciones o en comprar una tele o un refrigerador”, sostuvo Díaz.

A pesar de ello, por la información que arrojan las posibilidades de ahorro, se vislumbra también la opción de que, ante la poca confianza que hay en la situación económica futura, se esté realizando un consumo adelantado. Es decir, ante posibles riesgos en el mercado laboral, en el crédito o en los precios, los consumidores buscan adelantarse a un posible detrimento que se espera en el mediano plazo y optan por hacer compras ahora.

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