Economía

China inicia revolución energética en lucha contra cambio climático

El presidente chino Xi Jinping se comprometió a reducir las emisiones de carbono para 2030 y a generar el 20% de la energía del país a partir de fuentes renovables.
Bloomberg
21 noviembre 2014 16:35 Última actualización 22 noviembre 2014 5:0
bandera China (Bloomberg/Archivo)

bandera China (Bloomberg/Archivo)

China, que no hace nada en pequeñas dosis, necesitará construir unos mil reactores nucleares, 500 mil turbinas eólicas o 50 mil parques solares en tanto amplía la lucha contra el cambio climático.

El acuerdo que firmó la semana pasada el presidente de China Xi Jinping con el presidente de los Estados Unidos Barack Obama requiere cambios ambientales y económicos radicales. Xi se comprometió a reducir las emisiones de carbono para 2030 y a generar el 20 por ciento de la energía del país a partir de fuentes renovables, lo que implica un costo de 2 billones de dólares.

Su promesa exigiría que China produzca 67 veces más de energía nuclear que la que tendrá el país a fines de 2014, según los pronósticos, treinta veces más energía solar o nueve veces más energía eólica -más energía de combustibles no fósiles que casi toda la capacidad de generación de los Estados Unidos-. El programa de China ofrece la posibilidad de enormes riquezas para las compañías de energía nuclear, solar y eólica que se sumen a la iniciativa.

“China está en medio de un período de transición y eso requiere una revolución en la producción y el consumo de energía que, en gran medida, dependerá de las energías nuevas”, dijo Liang Zhipeng, subdirector del departamento de energías nuevas y renovables de la Administración Nacional de Energía, en una conferencia que tuvo lugar este mes en Wuxi, en las afueras de Shanghái. “Nuestro medio ambiente está bajo presión y debemos desarrollar las energías limpias”.

'AL FINAL DE SU CAMINO'

El año pasado, China ya se había convertido en el mayor productor de energía eólica y solar. Ahora, con el ascenso de una clase media que hace oír cada vez más sus quejas por vivir en ciudades llenas de hollín que recuerdan la revolución industrial europea, China analiza cambios radicales en la forma de funcionamiento de su economía.

“China sabe que su modelo, que anduvo muy bien hasta hace poco, ha llegado al final de su camino y debe cambiar, y esto es tema de discusión en los más altos niveles”, señaló Paul Joffe, asesor sénior de política exterior del World Resources Institute de Washington, D.C.

Poder dar respuesta a ese desafío es algo que no está en absoluto asegurado. China ya ha tenido dificultades para administrar sus energías renovables. Alrededor del 11 por ciento de la capacidad eólica estuvo ociosa el año pasado debido a las limitaciones de la red, y ese porcentaje ascendió a más del 20 por ciento en las provincias norteñas de Jilin y Gansu, según el Instituto de Ingeniería de las Energías Renovables de China.

Gran parte del cambio provendrá de una combinación económica diferente, explicó Joffe. China ya está en medio de un “reequilibramiento” de largo plazo de su economía, que consiste en pasar de la dependencia de la industria pesada a empresas de servicios que requieren un menor consumo de energía, agregó.