Economía

BID pide a México destinar recursos a la niñez con mayor eficacia

El Banco Interamericano de Desarrollo señaló que se deben fortalecer las políticas públicas mexicanas dirigidas a la primera infancia, en particular las enfocadas al desarrollo infantil temprano.
Marcela Ojeda
13 julio 2015 11:30 Última actualización 13 julio 2015 11:30
niños

Niños [Sedesol]

Si bien el gobierno está enfrentando el desafío de tomar decisiones difíciles para la asignación de recursos en medio de un entorno macroeconómico complejo, los recursos destinados a los niños deben ser asignados con la mayor eficacia posible, enfatizó la representante en México del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Mercedes Araoz.

Al participar en el Congreso Internacional “Invierte Temprano. Aportaciones para el Presupuesto Base Cero”, organizado por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP), añadió que los programas dirigidos a la niñez deben contribuir realmente a reducir las brechas, y los recursos se deben destinar no sólo a atender a los niños, sino también a las brechas que existen entre su estado de salud y su desarrollo.

Dijo que el país todavía tiene marcados contrastes en el estado de salud y nutrición de los niños pequeños, dado que la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición reportó que en el estado de Chiapas, el 42 por ciento de los niños de 2 años tienen el esquema completo de vacunación, en contraste con el estado de Campeche, que alcanzó el 80 por ciento.


“En lo que respecta a nutrición, en la región sur del país todavía tenemos hasta 19.2 por ciento de prevalencia de la talla baja, es decir, desnutrición crónica, mientras que en el norte estamos hablando de un 8.9 por ciento”, indicó.

Recordó que los primeros años de vida de un ser humano significan los cimientos para las edades futuras, por lo que es vital brindarles atención en salud, nutrición, protección social y desarrollo infantil.

“El sector público mexicano tiene una trayectoria importante de protección social y en salud a los menores de 5 años, principalmente para la población más vulnerable.

“Los programas como Prospera y el Seguro Médico Siglo XXI, dan cuenta cabal de esta voluntad a través de sus acciones, y en ello somos socios del gobierno mexicano. El Programa Prospera cubre más de 24 millones de personas, y el Seguro Médico Siglo XXI financia la salud de 5.2 millones de niños afiliados, además de que hay instituciones privadas como Un Kilo de Ayuda, que contribuyen en esta tarea”.

Al anotar que el Estado proporciona recursos para la atención a los niños más vulnerables, Araoz refirió algunas cifras, como las de que en 2015 se han asignado 2 mil 600 millones de pesos al seguro médico Siglo XXI, y el Programa Prospera asignó 6 mil millones a través del Ramo 012 de Salud, mientras que el programa para la Protección y Desarrollo Integral de la Infancia otorgó 135 millones.

Además, el Programa de Estancias Infantiles para apoyar a madres trabajadoras asignó 325 millones en educación a través de los programas enfocados en educación inicial del SEP-CONAFE y los Centros de desarrollo Infantil (CENDIS).

“Queremos realmente fortalecer las políticas públicas mexicanas dirigidas a la primera infancia, en particular las enfocadas al desarrollo infantil temprano, porque la primera infancia es una etapa crucial en el desarrollo de los niños y las niñas en América Latina y el Caribe.

“En el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estamos abocados a que hoy en día las políticas públicas se fortalezcan en esa dirección, no porque sea un esfuerzo caritativo, ni porque queremos ser más empáticos o porque suene muy bonito estar apoyando a la primera infancia.

“Es un efecto netamente pragmático: cuando comenzamos a pensar en niños y niñas que van a tener un futuro real, con capacidades de aprendizaje concretos, con capacidades de poder ser niños felices, que se pueden desarrollar, que puedan aprender y realmente luego ser adultos sanos y productivos para el desarrollo de nuestros países y ese es el enfoque en el que estamos”.

Asimismo señaló que el BID tiene una agenda permanente de generación de conocimiento y apoyo financiero a los programas enfocados al desarrollo infantil en América Latina y el Caribe.

Subrayó que en las últimas décadas la región ha expandido la cobertura de servicios al desarrollo infantil, y que si bien los programas son diversos en su cobertura, los servicios que ofrecen; el financiamiento con el que cuentan; los parámetros de calidad; el perfil y las compensaciones de sus recursos, es importante.

Como ejemplo de los esfuerzos nacionales para medir el desarrollo temprano infantil mencionó el proyecto regional del BID de Indicadores de Desarrollo Infantil, que cuenta con datos para Costa Rica, Nicaragua, Paraguay y Perú.

Dijo que el estudio “Cerrando Brechas”, de Ecuador, se realiza con 150 mil alumnos en jardines de niños, y se trata de una evaluación de impacto de las interacciones de niños en preescolar con sus maestros.
Agregó que el Programa “Cuna Más” en Perú ha evaluado ye en términos de impacto la calidad del programa y se están viendo resultados, y que en la vertiente de generación de conocimientos, en México en particular, el BID publicó recientemente el libro “Desarrollo Infantil Temprano en México, Diagnóstico y Recomendaciones”.

Se trata de un estudio riguroso que describe los principales programas en los ámbitos de salud, educación y protección social, y emite recomendaciones que son congruentes con el contexto y las políticas públicas actuales.

Respecto a las operaciones de crédito, puntualizó que el BID va contribuyendo de manera importante en la protección social y en la atención a la salud de la niñez mexicana a través del apoyo a los programas Humano Prospera, Seguro Médico Siglo XXI con su programa Creciendo Sanos, fortaleciendo la salud de la niñez mexicana.

Detalló que ambas operaciones han sido por poco más de 900 millones de dólares, en busca de contribuir al desarrollo de las capacidades y a la ruptura del ciclo intergeneracional de la pobreza a través de inversiones que mejoren la educación, la salud y la nutrición de la población más pobre, enfocando sus esfuerzos en acelerar la reducción de la mortalidad neonatal e infantil, y mejorar su estado de salud.

“Este congreso brinda realmente una gran oportunidad de dar a conocer a los decisores de política de este país la importancia de invertir más y mejor en el desarrollo del bienestar de la primera infancia, y uno de los principales mensajes que queremos resaltar es contundente:

“Que la asignación de recursos para la primera infancia tiene retornos en el corto y largo plazo, con lo cual se favorece el desarrollo escolar y la productividad y se impide que tengan un desempeño escolar deficiente y menores oportunidades económicas en la edad adulta, con lo cual contribuiremos a romper este ciclo de la pobreza y la desigualdad social”, puntualizó Araoz.