Aún es arriesgado que bancos centrales usen criptomonedas: BPI
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Aún es arriesgado que bancos centrales usen criptomonedas: BPI

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Aún es arriesgado que bancos centrales usen criptomonedas: BPI

El Banco de Pagos Internacionales explicó que, de ser ofrecidas de forma masiva, pueden desestabilizar a los prestamistas tradicionales.

El organismo prevé que las monedas digitales algún día serán emitidas por entidades oficiales.

Bloomberg Por Jana Randow y Randall Woods
13/03/2018
Actualización 13/03/2018 - 11:49
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Las monedas digitales son una herramienta revolucionaria que los bancos centrales deberían considerar pero siguen siendo demasiado arriesgada para usarla como vehículo legal a corto plazo, según el Banco de Pagos Internacionales (BPI).

El BPI, que reúne a los mayores bancos centrales del mundo, dijo en un informe el lunes que esta nueva forma de dinero podría ser algún día emitida por los organismos oficiales, para tareas como el establecimiento de pagos entre instituciones financieras.

Al mismo tiempo, advirtió que las criptomonedas podrían desestabilizar a los prestamistas tradicionales, si se comienzan a ofrecer de manera masiva al público.

“Las monedas digitales de propósito general emitidas por los bancos centrales podrían revolucionar la forma en que se provee el dinero y el rol de los emisores en el sistema financiero, pero éstas son aguas desconocidas”, dijo Benoît Coeuré, miembro del consejo del Banco Central Europeo, quien preside el Comité de Pagos e Infraestructura de Mercados del BPI.

El organismo, con sede en Basilea, Suiza, alertó que se necesitaría de mucha más “experimentación y experiencia” antes de introducir o siquiera considerar monedas digitales emitidas por los bancos centrales (CBDCs).

A medida que el bitcoin y sus pares amenazan con invadir el terreno de los banqueros centrales, las autoridades nacionales están probando nuevos formatos de pagos, y el tema de la regulación es parte de la agenda de la reunión de los jefes de finanzas del G20, que se reunirán la próxima semana en Buenos Aires.

Más de mil 200 años después de que los primeros billetes aparecieran en China, el uso de dinero físico está en retirada en varios países, mientras aumentan las transacciones digitales.

El avance de tecnologías de distribución de pagos y el concepto de operaciones entre privados con dinero digital desafían la razón de ser de los bancos centrales, que por siglos han dominado la emisión de dinero y se financian también al hacerlo.

Las opiniones respecto a la emisión de CBDCs difieren considerablemente. Mientras el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, y el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, han expresado su escepticismo, el Riskbank de Suecia, donde más de un tercio de la población ya no usa efectivo, está considerando la introducción de una corona electrónica como complemento de sus billetes y monedas.

El BPI concluyó que la venta masiva de monedas digitales y sus tecnologías de apoyo tienen el potencial de aumentar la eficiencia en la liquidación de valores y las transacciones con derivados, incluso a pesar de que las propuestas presentadas hasta ahora son similares y no muy superiores a lo que existe actualmente.

De igual forma, las monedas digitales podrían servir como una alternativa “robusta y conveniente” al efecto, pero productos de pago ya disponibles, rápidos y eficientes como el TIPS del Banco Central Europeo, probablemente limiten sus beneficios.

Al respecto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) juega un papel central y sus dirigentes lo saben.

En una publicación de blog, la titular del FMI, Christine Lagarde, advirtió el martes sobre el "lado oscuro" del dinero digital y su potencial para financiar el terrorismo o facilitar el lavado de dinero. Es necesario hacer más para abordar la amenaza y el fondo hará lo que le corresponde, aseguró la funcionaria.

"Ningún país puede manejar este desafío solo", escribió. "Estamos en una posición única para ser un foro para ayudar a desarrollar respuestas en el cambiante espacio de los criptoactivos".

La oferta del FMI se produce en medio de un creciente coro de voces que claman por una mejor supervisión de la tecnología, cuya popularidad aumentó abruptamente el año pasado cuando el bitcoin alcanzó un máximo histórico

"Por supuesto, el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo es solo una dimensión de la amenaza", detalló Lagarde.

"La estabilidad financiera es otra. El rápido crecimiento de los criptoactivos, la volatilidad extrema en sus precios negociados y sus conexiones mal definidas con el mundo financiero tradicional podrían fácilmente crear nuevas vulnerabilidades".

Lagarde brindó algunas estrategias recomendadas para comenzar a abordar los peligros que plantean las monedas digitales, incluidas las siguientes:

-Enfocarse en políticas para proteger a los consumidores, como el uso de las llamadas tecnologías de contabilidad distribuidas que permiten que aquellos con un interés compartido en mantener transacciones seguras puedan comunicarse más fácilmente.

-Emplear biometría, inteligencia artificial y criptografía para identificar rápidamente las transacciones sospechosas

-Asegurar que se apliquen las mismas reglas en diferentes países para proteger a los consumidores.

Lagarde mencionó que los países tendrán que trabajar juntos en un marco regulatorio, teniendo en cuenta que la mayoría de las monedas digitales no están vinculadas a un solo país o Banco Central.

"No sería prudente descartar los criptoactivos", escribió. "Debemos apreciar su potencial, pero también reconocer sus riesgos".