Así fue como se salvó el TLCAN y nació el USMCA
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Así fue como se salvó el TLCAN y nació el USMCA

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Así fue como se salvó el TLCAN y nació el USMCA

Durante más de un año, México, Estados Unidos y Canadá renegociaron el pacto comercial. Sin embargo, hubo momentos de tensión, en lo que se creyó que el acuerdo se rompería.

Bloomberg Por Josh Wingrove, Jennifer Jacobs y Eric Martin
03/10/2018
USMCA es el nuevo nombre en inglés del TLCAN.

Las amenazas eran cada vez más graves y las perspectivas para un nuevo acuerdo que reemplazara al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) lucían oscuras. Pero entonces los dos lados cedieron.

El acuerdo comercial entre Estados Unidos y Canadá que se alcanzó el domingo por la noche surgió de una maratón frenética de 72 horas que culminó 13 meses de negociaciones glaciales, según funcionarios estadounidenses y canadienses y otras personas al tanto de las conversaciones.

Esto sucedió mientras el presidente Donald Trump sopesaba aplicar nuevos aranceles después de darle vuelta la cara al primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en las Naciones Unidas.

La frialdad entre ambos líderes en la Asamblea General de la ONU estancó las conversaciones a sólo días para que venciera un plazo clave. Luego, por primera vez en un año, cada parte hizo una concesión importante: los canadienses se comprometieron a reducir los aranceles a los productos lácteos y EU cedió en el tema de las protecciones para las emisoras canadienses y otros límites que había impuesto Trudeau, comentaron las fuentes.

Jared Kushner, yerno y asistente de Trump, desempeñó un papel crucial para 'suavizar' las conversaciones, mientras que los funcionarios mexicanos trabajaron desde los márgenes para alentar a sus socios.

El acuerdo estabiliza la zona de comercio continental que mueve un billón de dólares y reemplaza al TLCAN de 1994 con el ahora denominado Acuerdo de Estados Unidos, México y Canadá (USMCA, por sus siglas en inglés).

Los cambios no son revolucionarios, pero eliminan una nube negra que se cernía sobre las economías canadiense y mexicana. Ahora Trump puede afirmar que cumplió una promesa de campaña de renegociar el TLCAN, que presuntamente afectaba a los trabajadores de gran parte de EU, justo a tiempo para las elecciones legislativas de noviembre.

"Toda una combinación de cosas nos llevó al lugar correcto en el momento adecuado, y luego se debe contar con personas que puedan cerrar el trato, y afortunadamente lo hicimos", explicó David MacNaughton, embajador de Canadá en EU, que participó en las conversaciones. .. Pero casi se desmoronan.

Las conversaciones comenzaron en Washington en agosto del año pasado. La ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, predijo entonces "momentos de drama". Tenía razón. Se avanzó lentamente, se caldearon mucho los ánimos, venció el plazo inicial de diciembre y las negociaciones se estancaron.

Un choque respecto al tema de automóviles fue un punto de inflexión. Washington exigía que todos los vehículos comerciados en el marco del TLCAN contuvieran al menos un 50 por ciento de piezas estadounidenses, una estrategia destinada en parte a sacar a las automotrices del margen e involucrarlas, detallaron algunas de las personas.

Luego, el equipo de Trump cambió de postura y pasó a exigir que una parte de los autos se construyera en fábricas con salarios más altos, pero no necesariamente en Estados Unidos. Surgía, finalmente, una esperanza de que las conversaciones desembocaran en la firma de un tratado.

"Creo que ese fue probablemente el momento crucial", afirmó Freeland el lunes. "Y creo que, a partir de entonces, sentimos que el esquema de un acuerdo estaba allí".

Conforme avanzaban las conversaciones, Freeland canceló un discurso que iba a pronunciar el sábado en la ONU. El trato realmente tomó forma recién el domingo por la mañana y se terminó esa noche, mencionaron las fuentes.

"No hubo un sólo momento perfecto", declaró Freeland. "Sólo hubo una serie de momentos donde dijimos: ‘Bueno, esto se resolvió’".

Lo que Canadá vio como un "momento para llegar a un acuerdo " en la primavera pasada, cuando Estados Unidos insistió en una cláusula de extinción para el nuevo acuerdo, una demanda que luego abandonó.

Estados Unidos reaccionó ante la inflexibilidad canadiense. Luego vino la Cumbre del G-7 en junio y, con ella, una ruptura explosiva entre Trump y Trudeau. De repente, Canadá fue el objetivo del mandatario estadounidense en el TLCAN.

El representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, y Kushner, informaron constantemente al presidente estadounidense sobre el tema durante algunas reuniones en la Casa Blanca; Trump instó a los dos a tomarse su tiempo.

Trump implementó una estrategia: dividir a los mexicanos y canadienses. Las conversaciones entre México y Estados Unidos en el verano dieron lugar a un 'apretón de manos', estableciendo una confrontación final entre EU y Canadá, aseguraron fuentes consultadas por Bloomberg*.

Otro punto de inflexión se produjo a principios de septiembre, no en Ottawa o Washington, sino en Edmonton, donde Trudeau dio una entrevista a una estación de radio local. Insistió en mantener exenciones culturales que protegen a los medios de comunicación canadienses y paneles de arbitraje con la autoridad para imponer acuerdos en disputas comerciales.

Sólo entonces los negociadores canadienses en la sala sintieron que sus demandas fueron tomadas en serio, y el tono cambió, afirmó un funcionario del Gobierno canadiense.

Los funcionarios estadounidenses se abstuvieron de ceder ante cualquiera de los dos temas mientras intentaban exprimir más concesiones de productos lácteos de Canadá.

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Jared Kushner, asesor de Donald Trump.Fuente: Reuters

En las conversaciones técnicas entre Estados Unidos y Canadá, Kushner forjó vínculos estrechos con dos de las principales ayudantes de Trudeau, Katie Telford y Gerald Butts.

Luis Videgaray, secretario de Relaciones Exteriores de México, retrasó un viaje de fin de semana a España para ayudar a Telford y Kushner a negociar un acuerdo, comentó una persona familiarizada con las conversaciones. Kushner merece crédito por su papel en las conversaciones, aseguraron varias personas.

Los mexicanos no estaban sorprendidos por el impulso de Canadá de 'rozar' la fecha límite: habían estimado que el Gobierno canadiense esperara un acuerdo hasta el último segundo posible, como lo hizo la nación durante las negociaciones del Acuerdo Transpacífico, según una persona familiarizada con el equipo negociador de México.

Las conversaciones continuaron a mediados de septiembre. Freeland llevaba una camiseta en su vuelo a Washington, un regalo de Navidad de sus tres hijos, que decía: "Mantén la calma y negocia el TLCAN".

Luego vino la Asamblea General de la ONU, que se realizó la semana pasada. Trudeau se acercó a Trump y sólo recibió un breve apretón de manos.

El secretario de Economía mexicano, Ildefonso Guajardo, habló con Freeland al margen de la cumbre durante 90 minutos para darle un consejo basado en su experiencia en la negociación con Lighthizer.

En una conferencia de prensa de la ONU, Trump 'apuntó' contra Trudeau. Explicó que evitó encontrarse con el líder canadiense y que no le gustaba el "representante" de Canadá: Freeland, según suposiciones de los aistentes.

Cada 'golpe' minó partes del espacio político de Trudeau para hacer un trato con Trump, que es impopular en Canadá. El mandatario estadounidense volvió a amenazar las tarifas automovilísticas en Canadá. Las cosas se tornaron oscuras.

Ese jueves, después de que Trudeau convocara una reunión de gabinete, los canadienses hicieron otra propuesta, mostrando mayor 'movimiento' en el tema de los productos lácteos. A Lighthizer no le gustó, no era suficiente llevar a Trump, comentaron las personas, pero fue flexible.

Lighthizer y Kushner regresaron a los canadienses el viernes. Fue considerado como un último disparo realizado por los estadounidenses.

La firme oposición de Lighthizer a los paneles de arbitraje fue en gran parte un engaño. Rápidamente accedió a mantenerlos una vez que el acuerdo respecto a ese tema estaba en orden, dijeron las personas.

Sólo entonces los canadienses pensaron, por primera vez en más de un año, que el acuerdo estaba cerca. Esa noche, EU y México retrasaron los planes para publicar el texto del acuerdo reelaborado al que llegaron sin Canadá.

"Eso realmente nos indicó que ellos también querían hacerlo", detalló MacNaughton.

Los países reservaron un obstáculo en el que tuvieron varios 'tropiezos': el tema de los aranceles al acero y aluminio, dejando una resolución para más adelante. Los gravámenes estadounidenses son un tema que genera un gran escozor, y tanto México como Canadá siguen imponiendo aranceles de represalia al Gobierno estadounidense.

A medida que aumentaban las conversaciones, Freeland canceló un discurso de sábado en la ONU. El trato realmente solo se formó el domingo por la mañana y se terminó esa noche, dijeron las personas.

"No hubo un sólo momento ah-ha (momento de sentirse realizados)", declaró Trudeau. "Sólo hubo una serie de buenos instantes, pero esto se resolvió".

El primer ministro canadiense convocó una reunión de gabinete para las 22:00 horas del domingo, mientras los reporteros se amontonaban afuera.

El gabinete tendría que firmar, y los funcionarios canadienses se mantuvieron nerviosos: con Trump, cualquier cosa puede pasar, y no pensaron que el acuerdo se haría hasta que se publicara. El acuerdo fue anunciado esa noche, minutos antes de la fecha límite de la medianoche.

Trump dio elogios modestos a Trudeau sobre la renegociación un día después. Trudeau y Freeland, a su vez, felicitaron a Lighthizer, y apenas mencionaron al presidente de Estados Unidos.

*La mayoría de las personas entrevistadas para este texto sobre la renegociación del TLCAN pidieron no ser identificadas.