Economía

Argentina se encamina hacia una situación económica más severa

Argentina se encuentra en recesión y en esta ocasión
las materias primas no podrán ser su salvación; las medidas
que ha aplicado el país han ido en contra de las políticas convencionales.
Clara Zepeda/Leticia Hernández
20 agosto 2014 23:50 Última actualización 21 agosto 2014 5:0
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Argentina

Argentina enfrenta actualmente una recesión económica debido al impago por el caso de los fondos buitre.(Bloomberg)

CIUDAD DE MÉXICO.- Argentina es el mejor ejemplo de desastre económico, después de haber sido en el siglo XIX una potencia económica en la región, debido a que hace todo lo contrario a lo que predica la política económica, lo cual socava la viabilidad de su modelo económico en el mediano plazo, de acuerdo con analistas.

El gobierno argentino desconoció el fallo que condenó al país a pagar al menos mil 330 millones de dólares a los fondos de inversión que no se habían sumado a la reestructuración de la deuda soberana que lleva negociando desde que, en 2001, entró en crisis económica y social, y cayó en default.

Más allá de los discursos e intenciones políticas, el país recibe este golpe institucional en medio de una situación económica complicada, en un periodo de estanflación, dada una caída del PIB de 0.8 por ciento en términos anuales durante el primer trimestre de 2014 y una elevada inflación de más de 30 por ciento anual, impulsada en buena parte por la continua depreciación de la moneda.


A esto se suma que los pronósticos en los precios de las materias primas, que en otra época fueron su salvación, ahora no lo serán.
El default de Argentina con los “fondos buitre” es diferente a los otros que el país ha vivido; sin embargo, el país mantiene artificialmente, desde 2001, algunas variables, como el tipo de cambio o las tasas de interés y que a la larga generan distorsiones económicas, explica Alfredo Coutiño.

MANEJO IRRESPONSABLE

El director de Moody’s Analytics para América Latina detalla que “Argentina es de los pocos ejemplos, muy ilustrativos, de un manejo irresponsable de la macroeconomía; un país que ha sido manejado con políticas que han generado un bienestar transitorio, están llevando a indisciplina fiscal, a un manejo monetario que se acomoda a los deseos de la clase política; un gobierno que ha impuesto controles en la economía, no sólo en términos de precios, sino de inversión; políticas de fiscalización y nacionalización que están lejos de ayudar al bienestar social”.

“Lo que estamos viendo es la punta del iceberg de muchas políticas económicas, no sólo mal aplicadas, sino mal diseñadas, desde el hecho de que pagaron deuda con reservas internacionales; toda vez que sus datos económicos no se pueden analizar con confiabilidad porque están sesgados”, asevera Gabriela Siller, directora de estudios económicos de Banco Base.

MALAS POLÍTICAS

Dentro de las políticas no convencionales que ha implementado están la regulación del flujo de importaciones; las restricciones para la adquisición de divisas; limitaciones a la remisión de utilidades al exterior de empresas extranjeras; el uso de reservas para afrontar compromisos de deuda pública externa; el aumento de la tasa de interés de referencia, en momentos en que la actividad económica está en contracción.

Las políticas que imponen controles para atacar un problema especulativo son buenas, e incluso los mercados las aplauden. No obstante, las medidas de control prolongado, como para atajar un problema de largo plazo dan un peor resultado más que una solución. Y es que de acuerdo a la teoría económica, mantener un tipo de cambio fijo y sobrevaluado implica generar distorsiones; hace una década la paridad estaba en 3 pesos argentinos por dólar; ahora se ubica al doble.

La inflación, la no oficial, la de estimaciones privadas, está arriba de 30 por ciento, cuando el gobierno sostiene que el aumento de precios ronda entre el 9 y 10 por ciento.

Steve Hanke, profesor de Economía Aplicada en The Johns Hopkins University en Baltimore, Maryland, explica que “la inflación de Argentina es un gran problema; en general los fundamentales del país son malos como consecuencia de políticas incorrectas, una de ellas ha sido el tener un tipo de cambio controlado que ha derivado en la creación de un gran mercado negro de dividas en donde la tasa de cambio es más elevada y trae consecuencias a la economía”.

Lo mismo sucede con las restricciones a importar y exportar, deja con menos opciones a los argentinos; el gobierno gasta más de lo que ingresa; la autonomía del banco central es inexistente, entre otros errores económicos.

Para Coutiño, “Argentina continúa poniendo parches a la economía, pero estos parches se están despegando porque ya no tienen goma”.
gran incertidumbre

De acuerdo con Diana Mondino, especialista en finanzas de la Universidad de CEMA (UCEMA), en Buenos Aires, hay una gran incertidumbre sobre el default, porque ante un fallo adverso no queda claro si el gobierno espera acatarlo dentro de seis meses, cuando se llegue a la fecha en que se cumplen las sentencias, o si directamente va a haber desacato. “En ambos casos las consecuencias son negativas”.

Por su parte, esperar que los commodities, especialmente en productos agrícolas, sigan siendo la tabla de salvación para que el país siga sobreviviendo es un poco iluso e ingenuo. El precio internacional se ha ajustado a la baja, continúa alto, todavía rentable, sobre todo el de los granos y minerales.

Toda esta época de años de precios altos en los productos primarios está llegando a un punto que no es sostenible porque estimularon inversiones en esos sectores y se aumenta la producción de commodities.

Coutiño afirma que Argentina ya explotó el beneficio de las materias primas y es muy baja la probabilidad de que los commodities puedan salvar al país esta vez.

las variables económicas.