Aranceles al acero abren nuevo frente para Trump... y es contra Paul Ryan
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Aranceles al acero abren nuevo frente para Trump... y es contra Paul Ryan

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Aranceles al acero abren nuevo frente para Trump... y es contra Paul Ryan

El mandatario reiteró que seguirá con su plan, pese a que Paul Ryan, uno de los republicanos más cercanos a su Gobierno, no está de acuerdo.

Bloomberg Por Anna Edgerton, Justin Sink y Steven T. Dennis
05/03/2018
Actualización 05/03/2018 - 12:55
Paul Ryan, Mike Pence y Donald Trump.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró este lunes que no se retirará de su plan de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio después de que el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, rechazó el plan y dijo que la economía estadounidense podría sufrir.

Cuando se le preguntó sobre los comentarios de Ryan, Trump no se inmutó. "No, no estamos retrocediendo", afirmó ante periodistas en la Casa Blanca, menos de una hora después de que la oficina del legislador expresara sus preocupaciones.

La portavoz de Ryan, Ashlee Strong, mencionó en un comunicado: "Estamos extremadamente preocupados por las consecuencias de una guerra comercial y estamos instando a la Casa Blanca a no avanzar con este plan. La nueva ley de reforma fiscal ha impulsado la economía y ciertamente no queremos poner en peligro esas ganancias".

La declaración de la portavoz marcó una ruptura pública inusual entre Ryan y el presidente. Ryan, de Wisconsin, ha apoyado a Trump incluso en algunos de los momentos más controvertidos de su presidencia.

Mientras que Trump ha criticado regularmente las prácticas comerciales de China, el impacto de los aranceles del 25 por ciento sobre el acero importado y el 10 por ciento sobre el aluminio puede golpear con mayor fuerza a los aliados de Estados Unidos, que son la Unión Europea, Canadá y México.

Harley-Davidson, fabricante de motocicletas con sede en el estado de donde nació Ryan, enfrenta amenazas de represalia de parte de Europa por los planes de Trump para las tarifas de acero y aluminio.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, mencionó que la Unión Europea podría apuntar a las importaciones de las motocicletas de la compañía, así como los jeans Levi Strauss (Levi's).

Harley ya está siendo golpeado por un desplome cada vez más fuerte en la demanda de motocicletas en Estados Unidos, lo que ha provocado recortes de empleos y el cierre de una planta en Milwaukee.

Los republicanos de la Cámara con la política impositiva y comercial redactaron una carta dirigida a Trump "expresando su preocupación sobre 'la perspectiva de aranceles amplios y globales sobre las importaciones de aluminio y acero'", según Lauren Aronson, portavoz del Comité de Medios y Arbitrios.

El representante republicano de Texas, Kevin Brady, instó a que se apliquen aranceles más específicos a los productos comercializados injustamente, en lugar de medidas amplias que podrían perjudicar el crecimiento económico.

El senador Mike Lee, un republicano de Utah, tuiteó sobre su proyecto de ley para limitar la capacidad del presidente de imponer aranceles sin la aprobación del Congreso. "En un sistema de Gobierno con controles y equilibrios, el presidente no debería tener el poder de imponer o modificar aranceles unilateralmente", escribió.

El comercio es uno de los desacuerdos de política más evidentes entre Trump y los legisladores republicanos. Los grupos conservadores, incluido Club for Growth, una organización de libre mercado, advirtieron que los aranceles dañarían la economía y las posibilidades republicanas de aferrarse a las dos cámaras del Congreso en las elecciones de mitad de año de este año.

"La idea de imponer tarifas de acero o aluminio de cualquier tipo es una afrenta a la libertad económica", dijo el presidente de Club for Growth, David McIntosh.

"Las tarifas también dañarán los efectos favorables al crecimiento de los recortes de impuestos, paralizarán la economía, incitarán a una guerra comercial y ayudarán a entregar las elecciones a los demócratas".

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Fuente: Pixabay

El presidente del Senado, Orrin Hatch, cuyo comité supervisa asuntos comerciales, dijo la semana pasada que “los aranceles sobre el acero y el aluminio son un aumento de impuestos que el pueblo estadounidense no necesita ni puede permitirse".

Instó a Trump a "considerar detenidamente todas las implicaciones de elevar el costo del acero y el aluminio en los fabricantes y consumidores estadounidenses".

El mandatario estadounidense emplea la amenaza de los aranceles como un punto de negociación en las conversaciones que tienen lugar con México y Canadá sobre la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Hasta hace poco, la investigación de Estados Unidos sobre los riesgos de seguridad nacional del acero y el aluminio se había considerado separada de las discusiones del acuerdo comercial.

Trump revivió sus quejas sobre el hecho de que TLCAN es un "mal negocio" para Estados Unidos en un tuit este lunes y relacionó las conversaciones en curso en México con las tarifas.

"Las tarifas de acero y aluminio sólo se obtendrán si se firma un TLCAN nuevo y justo", tuiteó Trump.

Canadá, el mayor proveedor de acero y aluminio para Estados Unidos, y México, solicitaron que se les excluya de las tarifas.

La decisión del presidente estadounidense sorprendió a los negociadores del TLCAN, y su intervención puede complicar un proceso que ya había producido poco progreso en los asuntos más polémicos.

"Aplaudo al presidente por apuntar al acero y aluminio que se comercializan injustamente", mencionó Brady a reporteros el domingo.

"Pero los aranceles generales que también afectan el comercio justo de acero y aluminio, especialmente con socios comerciales como Canadá y México, deberían ser excluidos".