Economía

Aquí es donde las tienditas son las 'reinas' y no los centros comerciales

En algunos vecindarios de Estados Unidos, donde habitan muchos de los más adinerados, las clásicas tiendas de barrio, así como las librerías y ferreterías, son las preferidas de los clientes, pese a tener mayores precios que los centros comerciales.  
Bloomberg
22 noviembre 2017 17:30 Última actualización 23 noviembre 2017 7:41
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Ferreterías, mueblerías y tiendas de artesanías están prosperando. (Pixabay) 

Malas noticias para los centros comerciales de Estados Unidos: los consumidores están comprando más cerca de casa. Y cada vez más, las casas no están donde están los centros comerciales.

El crecimiento del gasto en las tiendas tradicionales de barrio ha superado al de las grandes cadenas en los últimos dos años, según Sarah Quinlan, vicepresidenta sénior del gigante de tarjetas de crédito Mastercard Inc., que hace un seguimiento de los patrones de compra.

Cuando no compran en línea, los estadounidenses buscan consejos y conexiones más personales, algo que pueden considerar que falta en las firmas minoristas nacionales."El consumidor compra de a poco", dijo.

Las grandes cadenas de tiendas aún representan la mayoría de las compras de los consumidores, de acuerdo con Mastercard. Pero muchos de los más adinerados ahora están agrupados en vecindarios que se pueden recorrer caminando, lo que les permite evitar el centro comercial y optar por las ferreterías, librerías y tiendas de alimentos del vecindario. Y están dispuestos a pagar los precios más altos, dijo Quinlan.

Eso no significa que los centros comerciales estén desapareciendo. A los centros comerciales con calificación A, los mejores de la industria, le sigue yendo bien. Pero los casi dos tercios restantes de centros comerciales están luchando para hacer frente a los cambios en los patrones de gasto, el envejecimiento de la población y el auge de Amazon.com. La incertidumbre incluso ha llevado a los arrendatarios a presionar por contratos significativamente más cortos, en ocasiones de solo uno o dos años.

Los minoristas independientes y las cadenas pequeñas han podido ocupar ese espacio. Muchos de ellos están prosperando en categorías como ferretería, muebles y artesanías.

Sarah Halzack de Bloomberg Gadfly explica qué hacen los grandes almacenes para sobrevivir contra el comercio electrónico.

Más conciencia


Las ferias navideñas han aprovechado la tendencia, permitiendo que pequeñas empresas ofrezcan sus productos en bulliciosos sectores de compras ocasionales. Keoni DeFranco, que estaba de compras el jueves en una feria navideña en Union Square de Manhattan, dijo que intenta apoyar a las tiendas locales cuando puede.

"Me he vuelto más consciente de lo que estoy comprando y comiendo", dijo el ejecutivo de software de 29 años. "Hago muchas búsquedas en línea, pero sí disfruto yendo a las tiendas y mirando lo que compro antes de comprarlo".

No obstante, quienes compran en su barrio a menudo tienen que superar un gran obstáculo: el precio.

Dado que los negocios más pequeños a menudo no pueden comprar a granel, los clientes generalmente tienen que pagar más. Cada vez más, ese es un sacrificio que los compradores parecen dispuestos a hacer, al menos cuando no están comprando en línea, dijo Quinlan de Mastercard.

El crecimiento de ventas en los pequeños negocios, que se definen como los que tienen menos de 50 millones de dólares en ventas anuales, fue del 7.3 por ciento el año pasado, de acuerdo con Mastercard. Eso se compara con el 4.6 por ciento de las ventas minoristas totales. Las compras en pequeños negocios representan el 37 por ciento del gasto total.

Crecimiento en línea

Pero el crecimiento en línea aún ensombrece tanto a las grandes cadenas como a las tiendas locales.

Se espera que las ventas de comercio electrónico aumenten entre un 18 por ciento y un 21 por ciento durante la temporada de fiestas de fin de año, según estimaciones de la Federación Nacional de Minoristas. La cifra supera el crecimiento del año pasado y está muy por encima del 4 por ciento esperado para la industria minorista en general.

Es difícil que las cadenas de tiendas físicas superen la comodidad de unos pocos clics del mouse. Así que promovieron la idea de una "experiencia" minorista. A las tiendas más pequeñas, con todas sus peculiaridades e idiosincrasias, les puede resultar más fácil ofrecer un momento memorable. También pueden ser más ágiles a la hora de adaptar su selección a los gustos locales.

El objetivo final para todas las tiendas es una mayor personalización, dijo R.J. Allan, titular de banca corporativa minorista de Mitsubishi UFJ Financial Group. Lograr hacerlo bien significa más lealtad y ganancias. Las cadenas más grandes tienen la ventaja de poder invertir en tecnología, incluidas aplicaciones y programas de lealtad que hacen que los clientes regresen. También pueden conectar una amplia operación de comercio electrónico con sus tiendas físicas.

"Los minoristas que sean capaces de unir la experiencia del consumidor en las tiendas físicas y en línea estarán mejor posicionados para el éxito", dijo.

Las tiendas más pequeñas, sin embargo, tienen otra ventaja: el dependiente en realidad podría recordar su nombre cuando entre.

"Prefiero comprar en el vecindario siempre que puedo", incluso si los precios son más altos, dijo Mary Bresette, una residente de 66 años del Upper West Side de Manhattan. "Para mí, es un sacrificio que estoy dispuesta a hacer".