Economía

Advierte CCE “cacería” de proveedores mexicanos

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Ciudad del Carmen, Campeche, Gonzalo Hernández Pérez, dijo que el gobierno pretende abrir paso a empresas extranjeras.
Gabriel Viche
16 abril 2014 13:12 Última actualización 16 abril 2014 13:12
pemex

(Bloomberg)

CIUDAD DE MÉXICO.- Otros proveedores de Petróleos Mexicanos (Pemex) como Cotemar, Demar, Semsa, Cicsa, y Marinsa, podrían ser objeto de revisión por parte de la banca para detectar “supuestas irregularidades”, aseguró Gonzalo Hernández Pérez, presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Ciudad del Carmen, Campeche.

En entrevista con El Financiero, el ejecutivo aseguró que la finalidad del gobierno federal, quien asegura que promueve dichas “cacerías”, tiene como finalidad abrir el paso a empresas extranjeras como parte de la reforma energética.

“Es curioso”, afirma el presidente del CCE de Ciudad del Carmen, “que a empresas como Halliburton, Schlumberger, la empresa china Oilfield Services Limited y Weatherford, entre otras muchas, no son investigadas por el Órgano de Control Interno de Pemex aun cuando se adjudican más del 50 por ciento de las licitaciones abiertas por la petrolera”, dijo.


Ayer se dio a conocer que Evya, otro proveedor de Pemex, al igual que Oceanografía, realizó un fraude de 30 millones de dólares a Banamex.

Hernández Pérez comentó que no está a favor de que la corrupción que impera en Pemex no sea investigada, a lo que se oponen los empresarios asentados en la isla, es que se genere una “cacería de brujas” para desprestigiarlos.

Afirmó que apoyará a los empresarios mexicanos, “Carmelitas”, que han generado mucho beneficio a la población local, ya que la generación de empleos y la derrama económica que generan estas empresas 100% mexicanas, dijo.

Refirió que en una reunión que sostuvieron en meses pasados los presidentes de los respectivos consejos empresariales de Veracruz, Tabasco, Chiapas, Campeche y Quintana Roo, se analizó que las empresas extranjeras, debido al Tratado de Libre Comercio, quedan exentos de compartir su tecnología con las empresas mexicanas, lo que se considera como una competencia desleal por las ventajas técnicas con las que ganan las licitaciones.