Un traje a la medida para 'Monchi'
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Un traje a la medida para 'Monchi'

COMPARTIR

···

Un traje a la medida para 'Monchi'

Después de una trayectoria poco destacada como portero, Ramón Rodríguez Verdejo se convirtió en uno de los hombres de pantalón largo más brillantes de la actualidad.

Alain Arenas
04/04/2018

La primera decisión que tuvo que tomar Ramón Rodríguez Verdejo como director deportivo de la Roma fue notificarle a Francesco Totti que no iba a continuar en la plantilla. La segunda fue nombrar al sucesor de Luciano Spaletti –entrenador con el que el equipo quedó subcampeón en la Serie A el curso anterior– por Eusebio Di Francesco, quien era el timonel del Sassuolo. Ambas elecciones fueron criticadas por la prensa italiana.

Monchi, como le apodan a Rodríguez Verdejo, salió bien librado de ambas. A Totti lo nombró embajador del club, con el objetivo de mantenerlo cerca para que fuera un modelo de inspiración para la plantilla, según dijo al diario El Mundo en noviembre pasado. Mientras que Di Francesco entregó buenos resultados, al clasificar a La Loba a los cuartos de final de la Champions League, instancia que no alcanzaba desde hace 10 años.

“Su mayor virtud es fichar a entrenadores y jugadores talentosos que no provienen de equipos o Ligas de primer nivel”, dice Pablo Blanco, director de la cantera del Sevilla. “Cuando fue director deportivo del cuadro español trajo a técnicos como Joaquín Caparrós, Juande Ramos y Unai Emery, quienes no tenían un palmarés brillante, y todos ganaron títulos con el club. Parece que la fórmula la replicó con Di Franceso, quien antes de fichar por la Roma su mayor diploma fue ascender a la Primera División al Sassuolo. Es increíble que se convirtió en director deportivo casi por casualidad”.

Monchi alternó la licenciatura en Derecho en la Universidad de Jerez con el inicio de su carrera como futbolista profesional. Debutó como portero en el San Fernando –de la Tercera División española– en la temporada 1986-87. Blanco lo recuerda como un buen atajador, pero que carecía de rapidez cuando salía por el balón. Cuatro temporadas más tarde fue fichado por el Sevilla, gracias a la recomendación del ahora director de la cantera del club andaluz. Blanco, en aquella época, era visor del equipo.

Rodríguez Verdejo pasó la década posterior con el Sevilla, pero como suplente la mayor parte del tiempo. Juan Carlos Unzúe –ex arquero del Barcelona– se adueñó del puesto titular desde la temporada 1990-91 y hasta la 1996-97. Blanco cree que los reflejos y la confianza que transmitía Unzúe en el campo eran cualidades que no tenía Monchi y que por eso no pudo establecerse en el 11 inicial regularmente.

Unzúe abandonó al equipo en el verano de 1997, campaña en la que el Sevilla descendió a la Segunda División. Monchi, por fin, asumió la titularidad y fue clave para que el equipo regresara al máximo circuito en el curso 1998-99, aunque también parte de un nuevo descenso en la 1999-2000. En esa misma temporada anunció su retiro.

“Días después del descenso asumió la dirección deportiva. El presidente le ofreció el puesto porque conocía al club mejor que nadie. Sin embargo, no tenía ninguna preparación en el cargo y –junto al entonces técnico Joaquín Caparrós– fue el encargado de formar el plantel para el curso 2000-01 con muy pocos recursos, porque el club estaba casi en bancarrota. Firmó a jugadores que llegaban libres, pidió a futbolistas prestados de otros equipos y apuntaló con elementos de la cantera. El equipo ganó el título de la Segunda División, regresó al máximo circuito y posteriormente se estableció en la máxima categoría”, cuenta Blanco.

Monchi –explica Blanco– organizó la dirección deportiva del cuadro andaluz, la cual antes de su llegada era casi inexistente. Paulatinamente contrató a 16 visores para que cada uno monitoreara las cuatro Ligas más importantes del futbol europeo (española, inglesa, italiana y alemana), pero también la francesa, belga y las Ligas sudamericanas, como la brasileña. Los scouts se encargaban de identificar a los 10 mejores jugadores de esos certámenes. Luego, Monchi elegía a los mejores y posteriormente presentaba las ofertas. Casi siempre compró a futbolistas por bajos costos.

De esa forma el Sevilla contrató a Dani Alves (Bahía, Brasil), Carlos Bacca (Brujas, Bélgica) y Grzegorz Krychowiak (Reims, Francia), jugadores que, juntos, adquirió por 16 millones de euros y vendió por 87.5.

Blanco cree que Monchi replicó esa estrategia en la Roma –que visitará hoy al Barcelona en el juego de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones– con el que firmó por cuatro temporadas en abril de 2017. El cuadro romano fichó esta campaña a Aleksandar Kolarov (Manchester City), Lorenzo Pellegrini (Sassuolo) y Cengiz Ünder (Basakeshir), entre otros. Los tres han sido claves en la Champions. Los dos primeros han jugado, por lo menos, seis partidos en la actual temporada, mientras que Ünder marcó uno de los goles con los que la Roma eliminó al Shakhtar Donetsk en la ronda previa. Los tres futbolistas, juntos, tuvieron un costo de 28.5 mde, una cifra baja en el mercado de fichajes del futbol europeo.

“Es muy cercano a los futbolistas y directivos, exigente en su puesto, serio y un negociador nato. Es uno de los directores deportivos más brillantes de la actualidad”, menciona Blanco.