Un rey sin corona llamado Clayton Kershaw
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Un rey sin corona llamado Clayton Kershaw

El pitcher abridor de los Dodgers de Los Angeles será miembro del Salón de la Fama, pese a que aún no consigue ganar la Serie Mundial.

Alain Arenas
03/05/2018

Las 11 temporadas que Clayton Kershaw –pitcher abridor del Dodgers de Los Ángeles– ha jugado en las Grandes Ligas son brillantes. Registra un promedio de 2.37 carreras limpias permitidas, el porcentaje más bajo para un jugador en activo y el 24 de todos los tiempos. Ganó el premio al Jugador Más Valioso (2014), tres veces el Cy Young (2011, 2014 y 2017) y ha sido llamado en siete veces al Juego de Estrellas. Sin embargo, nunca ha ganado una Serie Mundial.

“Su carrera le asegura tener un lugar en el Salón de la Fama en Cooperstown sin ningún problema. Su único pendiente es el campeonato”, opina Ismael Valdéz, ex pitcher del Dodgers de Los Ángeles entre 1994 y el 2000. “El control de sus pitcheos hace que conceda pocas carreras en cada una de sus aperturas y eso le permite ser uno de los lanzadores más dominantes de la época. Tiene un alto porcentaje de ponches por partido”.

El zurdo, de 30 años, registra un promedio de siete ponches por encuentro en su carrera. En las seis aperturas que ha tenido esta campaña mantiene esa misma cantidad e incluso en la victoria contra San Francisco -del pasado 15 de abril- tuvo 12. Su promedio de carreras limpias permitidas en lo que va del curso es de 2.86, pero su récord es negativo: cuenta con una victoria, cuatro derrotas y una salida sin decisión en seis aperturas.

Valdez opina que la marca negativa del pitcher se debe a que el bateo ni el bullpen de la novena angelina lo ha podido respaldar en sus aperturas. En todas sus salidas permitió un máximo de cuatro carreras.

Pero Kershaw no ha tenido buenas actuaciones en momentos clave. En la postemporada de 2014 –cuando consiguió el premio al Jugador Más Valioso y el Cy Young de la Liga Nacional- sumó dos derrotas contra el Cardenales de San Luis, en las que permitió 11 carreras limpias en dos aperturas. La novena angelina fue eliminada en esa ronda.

En el quinto juego de la Serie Mundial ante el Houston del año pasado tuvo una mala salida en la que toleró seis carreras en cuatro entradas y dos tercios de labor. El Dodgers perdió ese encuentro. Una victoria en ese partido le hubiera permitido al equipo ponerse a un triunfo del título. El juego 6 se disputó en Los Ángeles, que finalmente sí pudo ganar la escuadra.

El panorama parece repetitivo para Kershaw. Tiene una buena campaña, pero su equipo no logra dar su mejor rendimiento en la postemporada. Desde 2008 –año en el que se ganó por primera vez un puesto titular en la organización- el Dodgers calificó en siete de 10 ocasiones a los playoffs, pero apenas la temporada pasada disputó su primera Serie Mundial en ese lapso. El presente no es halagüeño este curso. El equipo tiene récord de 12 triunfos y 17 derrotas y marcha en el cuarto lugar de la División Oeste de la Liga Nacional.

“Un campeonato es lo único que le falta por ganar. Es el premio más importante para un pelotero, más que las distinciones individuales”, opina Ozzy Guillén, ex mánager del Medias Blancas de Chicago entre 2004 y 2011 y analista de ESPN.

Kershaw nació en Dallas en marzo de 1988. Es el único hijo del matrimonio del músico Christopher Kershaw y del ama de casa Marianne Tombaugh. Tuvo una infancia complicada, debido a que sus padres se divorciaron cuando cumplió 10 años. Clayton se quedó a vivir con su madre en Dallas, donde gracias a ella y a la cercanía que tenía con los vecinos de su localidad pudo tener una infancia y juventud feliz, según confesó en una nota al portal Bleacher Report en 2014.

El muchacho practicó muchos deportes en su niñez: futbol americano, basquetbol, futbol y beisbol. Pero siempre tuvo un problema: su sobrepeso opacaba su talento para esas disciplinas. No fue hasta que entró a la preparatoria que perdió peso y, a la par, sobresalió en el beisbol. Su curva y su bola rápida llamaron la atención de los equipos de Grandes Ligas.

Kershaw se graduó de la preparatoria con 18 años, en 2006, y fue ese mismo año que declinó ofertas para ir a la universidad y aceptó inscribirse en el Draft de las Grandes Ligas, en el que fue reclutado por el Dodgers –que enfrentará a partir de mañana y hasta el domingo al Padres de San Diego en la llamada Mexico Series, en Monterrey- con la séptima selección global. Pasó los siguientes dos años en las sucursales del equipo y finalmente hizo su debut en 2008. Desde entonces ha sido dominante sobre el montículo, en el que registra 145 victorias y 68 descalabros en 297 aperturas.

“Su mecánica de pitcheo es desconcertante para la mayoría de sus rivales, por eso no pueden adivinar dónde irán sus lanzamientos. Es cortada, es decir, empieza en el lado izquierdo y termina en el derecho. Para muchos pitcheos hace la misma rutina en la loma, pero puede que lance una curva, una recta u otro lanzamiento. Estas cualidades hacen que sea el pitcher más rentable de la última década”, añade Valdéz, también comentarista de esa cadena.