Ucrania: una potencia mundial en saltadoras de altura
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Ucrania: una potencia mundial en saltadoras de altura

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Ucrania: una potencia mundial en saltadoras de altura

Los entrenamientos específicos y la tradición por el salto de altura propiciaron que el país europeo se convirtiera en potencia mundial en esta disciplina.

Alain Arenas
30/05/2018
Ucrania se ha vuelto una potencia en el salto de altura

Las medallas olímpicas en salto de altura que se colgaron Inha Babakova en Atlanta 1996 y de Vita Stopina en Atenas 2004 –ambas de bronce– inspiraron a las siguientes generaciones de ucranianas a que practicaran la disciplina. Gracias a ellas, el país del Este de Europa se convirtió en una potencia, comparte el entrenador mexicano Francisco Olivares.

“Sus preseas impulsaron que las niñas que las veían por televisión quisieran imitarlas. Posteriormente, muchas de ellas se inscribieron en academias y actualmente se ven los resultados. Es probable que Ucrania tenga tantas saltadoras de altura como las que tiene Rusia, que es una potencia mundial. El ejemplo más visible se nota en la cantidad de participantes de la Liga Diamante de este año”, señala.

Ucrania cuenta con cuatro representantes para la cuarta fecha de la competencia que se disputará mañana en Roma. Entre ellas destaca la subcampeona mundial Yuliya Levchenko y la promesa Yaroslava Mahuchikh, quien apenas en septiembre pasado cumplió 16 años. Ningún otro país tiene tantas atletas inscritas.

Olivares expresa que sus condiciones físicas –como piernas largas, pies grandes y estatura, que generalmente supera los 1.70 metros– facilita que las ucranianas se convirtieran en buenas saltadoras de altura.

Las medallas de Babakova y Stopina no sólo dejaron un legado para las mujeres, sino también para los varones. Bohdan Bondarenko se colgó la medalla de bronce en los pasados Juegos Olímpicos de Río. Cuando era niño observó a ambas saltadoras subirse al podio olímpico y recibir su presea. Ningún ucraniano en la historia de las Magnas Justas había ganado en esa disciplina antes que él.

“El éxito de estos atletas radica en gran porcentaje en el trabajo de sus entrenadores. Muchos fueron atletas que representaron a la Unión Soviética y una vez retirados se quedaron a entrenar a niños y jóvenes en Ucrania. Muchos de ellos viajaron por Estados Unidos y Europa. Observaron que en esos países se imponían entrenamientos específicos a los deportistas. Cuando ellos regresaron a casa adaptaron las rutinas que ellos observaron para sus atletas”, explica Olivares.

Estos entrenamientos –ahonda– están diseñados en la mecánica de movimientos que hace el atleta para saltar. Por ejemplo, los entrenadores le colocan a sus atletas un chaleco que tiene kilos extra para que desarrollen fuerza y memoria muscular. Otro ejercicio –cuenta– es que simulen el salto con ligas, con el objetivo de incrementar la fuerza en las piernas. A la par, dejaron de realizar algunos ejercicios de resistencia y de trabajo de gimnasio, porque se dieron cuenta que no beneficiaban a sus atletas.

Olivares sostiene que otro factor para que el salto de altura se volviera un éxito en Ucrania es la tradición que tuvo la disciplina en la época de la Unión Soviética (ganó siete medallas olímpicas), que provocó que el deporte se siguiera practicando una vez que se declarara una nación independiente en 1991.

Ucrania tiene la generación más talentosa de saltadores de altura de su historia y no sería extraño que por primera vez tengan a más de un representante arriba en el podio en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. No sólo se puede dar en la rama femenil, también en la varonil”, sentencia el entrenador.