Sergio Agüero: el héroe del otro Manchester
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Sergio Agüero: el héroe del otro Manchester

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Sergio Agüero: el héroe del otro Manchester

El delantero argentino del Manchester City sobrevivió a una infancia difícil para convertirse en el máximo goleador del club.

Alain Arenas
07/03/2018
Actualización 06/03/2018 - 23:30
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Adriana del Castillo y Leonel Agüero viajaron casi tres horas desde su casa en González Catán –distrito ubicado 30 kilómetros al sureste de Buenos Aires– al Hospital Piñero, situado en la capital argentina. Ella estaba cerca de dar a luz. Cuando los médicos la revisaron, le dijeron que el bebé estaba atorado y que necesitarían romperle la clavícula para facilitar el parto. La pareja, de 17 y 19 años, respectivamente, aceptó con reservas.

Sergio, el recién nacido, tardó dos meses en recuperarse de la fractura. Les dieron el alta médica y los tres regresaron a su hogar. Las carencias abundaban en la familia, cuenta Daniel Frescó, autor de la biografía Sergio Agüero. Born to Rise. El techo de la casa era una lámina de metal y el piso era de tierra. Adriana era ama de casa y se encargaba de Sergio y de Jessica, su hija mayor. Mientras que Leonel ganaba dinero como futbolista semiprofesional en partidos improvisados en los terrenos aledaños a su hogar. El niño creció con su papá en las canchas de tierra.

“Se sentaba detrás de las porterías para ver los partidos y desde entonces palpó lo que significaban esos encuentros”, menciona Frescó. “En uno de esos cotejos, mientras su padre jugaba, Sergio participó en su propio partido con otros niños. Su disparo era muy potente pese a que apenas tenía 5 años, y superaba a otros chicos que eran más grandes que él. No sólo disparaba mejor, también tenía un control de balón superior. Allí lo vio el visor Jorge Araiza, quien se lo llevó a jugar con el Primero de Mayo y el Loma Verde, que fueron sus primeros equipos”.

Cuando el niño cumplió 10 años, su padre lo llevó a que se probara a Lanús y Quilmes. El chico fue del agrado de los entrenadores, pero las directivas le pidieron un pago para que el infante se volviera afiliado. Leonel se negó, porque no tenía dinero. Luego lo llevó a Independiente –en el que no le pedían asociarlo–, donde finalmente se quedó.

Su paso por el cuadro de Avellaneda fue brillante. Fue campeón en la Sub-13 y 14. Cuando cumplió 15 años fue ascendido al primer plantel, en el que lo debutó Óscar Ruggeri. Se convirtió en el jugador más joven en jugar en la Primera División del futbol argentino. Pero su ascenso se detuvo con los constantes cambios de entrenador del primer equipo. Hasta que, en 2005, se convirtió en titular indiscutible. Ese mismo año disputó el Mundial Sub-20 en Holanda.

“Mientras estaba concentrado para aquella Copa del Mundo, su amigo Emiliano Molina –portero juvenil de Independiente– falleció en un accidente de tránsito. El cuerpo técnico del seleccionado trató de ocultarle la noticia para que no se desconcentrara. Pero fue Lionel Messi –su compañero de cuarto– quien le dio la noticia. El impacto fue tremendo. Ambos lloraron, pero ese momento hizo que su lazo de amistad se fortaleciera al grado en el que ahora son familia. Agüero se convirtió en el padrino de Thiago, uno de los hijos de Messi”.

El certamen holandés fue el escaparate que Agüero necesitaba para emigrar al futbol europeo. Fue un cambio recurrente en los siete partidos que disputó el representativo. Un año después, con 18 años, se confirmó su venta al Atlético de Madrid por 23 millones de euros, la transferencia más alta para el club argentino en aquel entonces.

Agüero jugó cinco temporadas con la escuadra colchonera, con la que participó en 230 partidos en todas las competencias y anotó una centena de goles. Para el curso 2011-12 fue transferido al Manchester City, en el que se convirtió en ídolo en esa misma campaña, cuando marcó el gol de la victoria ante el Queens Park Rangers, que a la postre significó el primer título de Premier League para los Citizens en 44 años.

El delantero podría alcanzar las 200 anotaciones con el cuadro inglés si hoy le anota al Basilea en el duelo de vuelta de los octavos de final, en el que el City llega con ventaja de 4-0 en el global. El argentino es el máximo anotador del club con 199 tantos y supera por 22 al inglés Eric Brook, quien jugó entre 1927 y 1940 con el equipo.

“Su mayor virtud es el disparo de pierna derecha, aunque también es un buen rematador de cabeza y de pierna izquierda. También cuenta con un buen regate. Esta suma de cualidades provocó que se pudiera establecer como uno de los delanteros más letales del futbol inglés”, opina Frescó.