Salah: el sol egipcio en busca de su leyenda
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Salah: el sol egipcio en busca de su leyenda

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Salah: el sol egipcio en busca de su leyenda

Mohamed Salah, el astro del Liverpool, lidera la carrera por la Bota de Oro.

Su éxito en la Champions, que hoy aparecerá ante el City, es utilizado por los políticos de su país.

Alain Arenas
10/04/2018
El astro de Liverpool lidera la carrera por la Bota de Oro.
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Estuvo cerca de que su carrera en el futbol europeo se truncara en julio del 2014. El atacante tenía que regresar a su Egipto para tramitar el servicio militar, el cual es obligatorio para todos los varones de 19 años . Cuando retornó se encontró con una sorpresa. Ibrahim Mahlab –entonces Primer Ministro- intercedió para que no realizara el trámite y pudiera volver a jugar con el Chelsea, equipo en el que entonces militaba.

“Es atípico que un varón eluda el servicio militar. Las leyes en Egipto son tan estrictas que no hacerlo se paga con una multa y, en algunos casos, con una condena en prisión”, explica Moisés Garduño, internacionalista con estudios de Asia y África por la UNAM. “El gobierno intercedió para que no hiciera el servicio militar y pudiera continuar con su carrera en el futbol europeo. Pero ese movimiento tuvo otro objetivo. Distraer la atención de la población del golpe de estado que realizó el ahora presidente Abdul Fattah Al-Sisi en 2013”.

Garduño cuenta que los políticos han utilizado a los futbolistas egipcios como un distractor para que la sociedad se distraiga de los asuntos de la política interna. Los méritos de los jugadores coinciden con el gran momento que vive la Selección nacional. El representativo consiguió la primera clasificación a un Mundial desde la de Italia 90. Salah fue el autor del gol que aseguró su presencia en Rusia 2018. “Es un ídolo. Todo el mundo en las calles habla de él”, menciona Garduño.

Salah nació en Nagrig, un poblado en el centro del país. Siempre le gustó el futbol. Cuando era niño admiraba a Ronaldo Nazario, Franceso Totti y Zinedine Zidane porque eran jugadores “mágicos”, según contó en The Mohamed Salah story: in his own words, un artículo que escribió para el portal del Liverpool, su equipo actual. Cuando cumplió 14 años se inscribió en las divisiones inferiores del Arab Contractors, pero había un problema: la sede del club se ubica en El Cairo, que se localiza a 129 kilómetros al norte de Nagrig.

Su padre lo apoyó para que persiguiera su sueño, pero lo condicionó para que se mantuviera en la escuela. Aceptó. Su dinámica consistía en asistir al colegio de siete a nueve de la mañana, luego tomar cinco camiones –que tardaban cerca de cuatro horas de camino- para llegar a las instalaciones del Contractors. Desde las 2:30 a las 6:00 de la tarde se entrenaba con el club y posteriormente tardaba otras cuatro horas para regresar a su hogar. Así durante tres años.

Su debut en Primera División con el Contractors se produjo en 2009; tenía 17. Le marcó un gol Al Ahli, uno de los equipos más populares de Egipto y de toda África. En tres temporadas marcó en 44 ocasiones.

En febrero del 2012, una trifulca entre aficionados radicales del Al Ahli, Al Masry y la policía dejó un saldo de 74 muertos en el estadio de Puerto Said, de El Cairo. Para ayudar a las familias de los fallecidos, la federación egipcia organizó un partido benéfico entre el Basilea suizo y el representativo sub 23 de la nación, del que Salah formaba parte. El atacante brilló en ese partido. Metió dos tantos y le dio la victoria a su equipo.

La actuación hizo que los directivos del Basilea extendieran su estancia en África. Le pidieron que entrenara con el resto del plantel y pocos días después lo fichó. Salah, en honor a las víctimas del atentado, eligió el número 74, para jugar con el Basilea.

“Es un modelo aspiracional para todos en Egipto”, opina Claudia Barona, Doctora en Filosofía y Letras con Especialidad en Estudios Árabes e Islámicos y Estudios Internacionales Mediterráneos por la UDLAP. “Los ciudadanos lo quieren imitar porque es la historia del chico humilde musulmán que luchó, viajó a Europa y triunfó. Mientras que los políticos quieren que sea la imagen de Egipto para el mundo”.

Salah permaneció tres temporadas en la escuadra suiza. Anotó 20 tantos en 79 encuentros, que le permitió que lo fichara el Chelsea por 16.5 millones de euros. No pudo establecerse con el cuadro londinense, que lo prestó a la Fiorentina en el verano del 2014. Con los de Florencia retomó el buen paso. Marcó nueve goles en 26 partidos.

Para la siguiente campaña se fue prestado a la Roma, en la que continuó con su buen nivel: anotó en 34 ocasiones y repartió 24 asistencias en todas las competencias. Finalmente el cuadro romano lo compró y en el verano pasado lo vendió al Liverpool por 42 millones de euros, que lo coloca como la cuarta compra más cara de la historia de los Reds.

El egipcio –quien hoy enfrentaría con el Liverpool al Manchester City en el partido de vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones si supera su lesión en la ingle- tiene una temporada brillante. Registra 30 tantos –de los cuales siete han sido en el certamen europeo- y 12 asistencias en todas competencias. Lidera la carrera para ganar la Bota de Oro, el premio que se le otorga al delantero que más goles realizó en una temporada en el futbol europeo. La fama de Salah en Egipto llegó a tal grado que obtuvo un millón de votos en las elecciones presidenciales que se realizaron a inicios de este mes. Obtuvo el cinco por ciento de los sufragios totales, dos por ciento más de lo que consiguió el segundo lugar Moussa Mustafa Moussa. La elección la ganó Al-Sisi -el Jefe de las Fuerzas Militares de Egipto- con 92 por ciento.

“El resultado evidencía dos realidades. La primera es la idolatría que se le tiene a Salah; la segunda es una profunda desconfianza de la sociedad a la clase política. Prefieren votar por un deportista que por un político o militar”, señala Barona.

Hoy puede aumentar su leyenda.