¡Por fin llegó Rusia 2018!
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¡Por fin llegó Rusia 2018!

Vladimir Putin estará presente en el Estadio Luzhniki de Moscú donde este jueves se inaugura la vigésima primera Copa del Mundo.

Por Pablo Emiliano Nava
14/06/2018
Este jueves dará inicio el Mundial de Rusia.

Recién reelecto para permanecer en el cargo hasta 2024, el presidente ruso Vladimir Putin estará presente en el Estadio Luzhniki de Moscú donde este jueves se inaugura la vigésima primera Copa del Mundo con el duelo entre la selección anfitriona y Arabia Saudita.

Será la segunda ocasión, en más de 18 años de mandato, que Putin presencie un partido de futbol, deporte con el que no ha tenido nunca una relación estrecha. Hace un año, también acudió al duelo inaugural de la Copa Confederaciones. Aquella ocasión, en San Petersburgo, Rusia venció a Nueva Zelanda, lo que no impidió que fuera eliminada en la primera ronda. Se le esperaba en la final de aquella justa, entre Alemania y Chile, pero no apareció.

En su círculo cercano se sabe que Putin aprecia los deportes invernales y observa entusiasmado los Juegos Olímpicos de Invierno. Practica judo, le gustan las artes marciales, el hockey sobre hielo, el ciclismo y la pesca. Como buen hombre de acción este ex agente de la KGB gusta de proyectar una imagen vigorosa y fuerte, por lo que se vincula regularmente con el deporte, pero el balón del número 5 no es lo suyo.

A 100 días del Mundial se filmó un video en el que Putin aparecía pateando un balón junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en un salón del Kremlin. Pese a la edición, se puede comprobar que el presidente ruso no fue capaz de dominar el balón dos veces seguidas y devolvía de primera intención a Infantino, que sí lograba controlar el Adidas con mayor soltura.

Bajo su larga gestión, que comenzó en 2000, el futbol tampoco le dio a Putin demasiados motivos para entusiasmarse y lo que ocurra en el campo de juego a partir de hoy difícilmente lo hará.

La Selección de Rusia no aspira a trascender en su Mundial, lo que es toda una afrenta al ego de este “zar moderno”. Putin lo sabe de sobra y así lo declaró recientemente: “Por desgracia nuestro equipo no ha disfrutado de grandes resultados últimamente. Pero, todos los aficionados y amantes del futbol en Rusia, tenemos muchas esperanzas de que nuestro equipo ofrezca un buen espectáculo, juegue un estilo de futbol moderno, interesante y dé pelea hasta el final”.

De todos modos el Mundial de futbol es una gran oportunidad –la más mediática posible– para un hombre de la arrogancia de Putin, que busca mejorar su imagen internacional, asumir un mayor liderazgo político en la región, mostrarle al planeta que Rusia es un país moderno y amable, e internamente generar más cohesión social.

Bien que mal, Rusia es la nación más estable y de mayor desarrollo entre las que conformaban la Unión Soviética, y en eso Putin ha sido el jugador decisivo. El Mundial que más le preocupa al líder ruso es el de las repercusiones extrapolares, en ese campo de juego parece disponer de un mejor equipo.

MARCA INDELEBLE

Es el futbolista de Arabia Saudita que más partidos ha disputado en Copas del Mundo, pero posee una marca de la que preferiría esconderse. Mohamed Al-Deayea es seguramente el mejor guardameta saudita de la historia y por eso acudió a las ediciones de 1994, 1998, 2002 y 2006. En tres de éstas disputó 10 partidos, en los que recibió severo castigo, al admitir 25 goles, lo que le convierte en el portero más goleado en la historia de la justa, igualando a Antonio Carbajal, con el agravante de que el mexicano jugó dos Mundiales y un partido más.

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EL ANTI HÉROE

Ni Fontaine, ni Müller, ni Batistuta; tampoco Eusebio, Lato o Ronaldo. Lo que el ruso Oleg Salenko logró el 28 de junio de 1994 en San Francisco no lo ha podido igualar nadie. Aquella tarde el entonces delantero del modesto Logroñés de la Liga española aprovechó la inocultable debilidad de la defensa camerunesa para dotar de eternidad a uno de esos partidos relleno que parece sobrarle al calendario. Salenko vulneró el arco de Jacques Songo’o en cinco oportunidades y así respaldó no sólo la inútil goleada de Rusia (6-1) sobre los leones africanos -resultado que no evitó la eliminación inmediata de ambas Selecciones-, sino su ingreso a los libros de historia de los Mundiales.

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