Mucho más que dos
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Mucho más que dos

En el futbol pueden lucir las individualidades, pero el sábado de octavos de final le demostró al mundo que vale más el conjunto, sobre los astros.

Mauricio Mejía
30/06/2018

El futbol se defiende solo. Este sábado, primer día de los duelos de matar o morir, ha despachado a las grandes individualidades: Messi y Cristiano. El conjunto sobre los astros.

Cavani, el alma y el corazón de la República Oriental del Uruguay, se ha aliado con el resto del equipo para sacar adelante al paisito en la ronda de los octavos. Sus dos tantos, uno que produce y comparte con Suárez y otro que remata de maravilla, tienen al bicampeón en la tercera ronda del Mundial de Rusia, que le ha quedado tan bien que solamente ha recibido un gol en cuatro partidos. Mucho equipo el uruguayo. Mucho equipo. Equipo.

Tavares ha dado forma a una ONG. Tomó las riendas del banquillo celeste cuando éste era una avería. Luego, con paciencia, se tomó la molestia de la pausa. Puso hielo y sirvió. Con ascendencia clara sobre su plantel, que le respeta como a un padre, el míster formó una colectividad sin egos sueltos. Al estilo Pepe Mujica, Oscar Washington se empeña en la modestia de la tradición que se registró como histórica en Río, en 1950. Cavani no es más que el resto; es él y el resto, parte del sindicato.

Portugal, Cristiano y diez, no pudo con la nomenclatura diseñada por el profe. Dio partido, sí, batalló, sí, imprimió esfuerzo, sí, pero esas categorías son bien pocas cuando se trata de sobrepasar a un once compacto, solidario y bien, bien contagiado. Uruguay merece el diploma.

Este es, antes que otra cosa, un deporte de conjunto. Hay héroes, claro, el Negro Andrade, Francescolli, Forlán, sí, pero ante todo hay emblema, memoria, Nación. Pocos cuadros en el mundo se cargan al hombro el sentimiento de la afición como el de Tavares y, esta vez, el marcador ha dado razón a una emoción, a una actitud. La oficina más grande del mundo, como califica Benedetti a Montevideo, debe sentirse orgullosa ante este once que lo ha vencido todo, hasta ahora.

El saludo final del equipo a su tribuna confirma que once siempre serán más y mejores que dos unos. Messi y Cristiano son débiles fantasmas ante el poderío de la primera persona del plural: somos mucho más que dos.

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