Haiga sido como haiga sido
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Haiga sido como haiga sido

COMPARTIR

···

Haiga sido como haiga sido

Un descuido de la zaga nigeriana, después de presionar en contragolpes, permitió que, penosamente, Argentina juegue, llorando, la segunda ronda ante Francia.

Mauricio Mejía
26/06/2018
En un descuido de la zaga nigeriana, Marcos Rojo anotó el agónico gol del triunfo.
logo COPA MUNDIAL
RUSIA 2018

Fue Messi, de derecha. En el minuto 14.

Fue penal –claro- de Mascherano. Fue gol. Moses. En el 51.

Fue un suplicio de 35 minutos.

El predicamento pudo durar menos, pero el VAR no dio por válido otro claro penal contra la albiceleste.

Fue un remate de Rojo. En el 86. El alivio.

Argentina fue a San Petersburgo a recordar sus hazañas ante el cuadro más joven del certamen, Nigeria, de verde oscuro. La albiceleste pasó sus mejores momentos del Mundial durante los primeros 25 minutos del encuentro. Parecía que el relato le correspondería, por tradición y por sicología. Sampaoli montó su mejor versión, con Huguaín y Banega y con Armani en la portería en lugar de Caballero, el chico expiatorio de la derrota ante Croacia. La tribuna gritó a todos los cielos el bellísimo gol del diez, tan maltratado por la misma arena, por la prensa y los expertos, que siempre hayan chisme en el vestuario.

Al final del primer acto, como ha sucedido en este torneo, los sudamericanos cayeron en el confort, como si el 1-0 fuera suficiente para solventar el paquetazo de la clasificación a octavos. Nigeria se dio cuenta del bajón en el ímpetu argentino y comenzó a ganar palmos en la cancha enemiga. Apenas –de tan sutil- se notó el cambio de papeles en el tozudo diálogo. La subcampeona del mundo volvía a ser sombra de su pasado. Messi volvía a ser apariencia, holograma, anhelo.

A la vuelta de las regaderas lo que parecía se volvió contundente realidad. Nigeria, apurada por el empate, mostró la cara B del disco. Subió hombres, cerró espacios y fue quintando aire al cántico argentino. Mascherano (quien jugó 20 minutos con sangre en el rostro), en propia área, cometió una irresponsable falta y propició el decreto del penal. Moses tiró de maravilla y comenzó el calvario. Argentina comenzó a dar lástima de tan penosa pelota. Al más puro estilo llanero, sin habilidad, sin ideas, sin futbol, comenzó a dar pateadas de ahogada. Los chicos de Nigeria sacaron la madurez y la serenidad. El cuadro de Sampaoli parecía un boxeador que repartía golpes sin ton ni son. Así, alguno daría en la mandíbula. Un descuido de zaga nigeriana, después de presionar en contragolpes, permitió que, penosamente, Argentina juegue, llorando, la segunda ronda ante Francia.