Rossini, el genio que lleva a Javier Camarena al límite
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Rossini, el genio que lleva a Javier Camarena al límite

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Rossini, el genio que lleva a Javier Camarena al límite

Javier Camarena retorna a México para recordar al 'Cisne de Pésaro' en su 150 aniversario luctuoso, con una gala a beneficio de afectados por el 19-S.

Rosario Reyes
10/04/2018
Gioacchino Rossini  murió en París el 13 de noviembre de 1868; este año el mundo le rinde homenajes.

Su primer bis fuera de México fue precisamente gracias a una ópera de Rossini. En 2012, Javier Camarena debutó en el Met de Nueva York con el rol del conde de Almaviva de El barbero de Sevilla. El público y la crítica se rindieron a su interpretación y Camarena fue nombrado “el tenor de las óperas imposibles”.

El Metropolitan Opera House volvió a ovacionarlo en su debut en La Cenicienta, cuando sustituyó a Juan Diego Flórez por enfermedad. La noche del 21 de abril de 2014, los aplausos fueron estruendosos, pero fue hasta la segunda fecha, el viernes 25, cuando el director Fabio Lisi permitió el bis del aria Sí, juro que la encontraré, en dos funciones consecutivas. Así, Javier Camarena se convirtió en el tercer tenor en realizar tal hazaña en 70 años de historia del Met.

Desde 1942, ese teatro sólo ha registrado las repeticiones de Luciano Pavarotti en Tosca, de Puccini, el 31 de octubre de 1994, y de Juan Diego Flórez en La hija del regimiento, en cuatro funciones entre abril y mayo de 2008 y El elíxir de amor -ambas de Donizetti- el 31 de marzo de 2012.

Rossini es un compositor clave en mi quehacer artístico, creo que es el autor que más he interpretado”, dice en entrevista el tenor mexicano. “El barbero de Sevilla ha sido una de las obras que fueron como mi tarjeta de presentación en muchísimos teatros del mundo, además del Metropolitan, como la Ópera de Viena o la de Munich”.

Rossini tenía un conocimiento total del funcionamiento de la voz, sus personajes son de un nivel de exigencia y de virtuosismo muy marcado, por lo que permite a los intérpretes exponer sus capacidades
Javier CamarenaTenor

A los 23 años, Gioacchino Rossini era el principal compositor de ópera en Italia. Hasta entonces, el Cisne de Pésaro había creado varios de los títulos más importantes de la ópera bufa. Debutó cuando apenas era mayor de edad, con El contrato de matrimonio, de 1810. Compuso 13 títulos en los primeros cinco años: El curioso mal entendido (1811), Ciro en Babilonia (1812), La italiana en Argel (1813) y Segismundo (1814), entre otras.

“Este año estamos conmemorando el 150 aniversario luctuoso de Rossini y aprovechamos para presentar en Bellas Artes un programa muy completo que comprende obras muy conocidas como la obertura del El barbero de Sevilla o Guillermo Tell, e incluso otras que no se han presentado en México, como Moisés en Egipto o Ricardo y Zoraida. También estaremos presentando selecciones de La italiana en Argel, que será una de las próximas producciones de la Ópera de Bellas Artes”. Javier Camarena encabeza la Gala Rossini, a beneficio del centro de salud de Asunción Ixtalpetec Oaxaca, este jueves y el domingo en el Palacio de Bellas Artes.

En febrero pasado, también en el Met, Camarena debutó en la última ópera de Rossini, Semiramide, una trama trágica, género que el compositor cultivó a la par de su creación cómica. Entre 1815 y 1819, estrenó en Nápoles sus primeros títulos serios, como Elisabetta, reina de Inglaterra, Otello y Guillermo Tell.

Música de todos los tiempos

Entre finales del siglo XVII y mediados del XIX, el estilo vocal de las composiciones operísticas en Italia fue conocido como bel canto. Los compositores más destacados de esta etapa son Gaetano Donizetti, Vincenzo Bellini y Gioacchino Rossini, cuya obra pertenece a la transición entre el periodo belcantista y el romántico.

Las creaciones del músico y amante de la gastronomía (existen incluso platillos con su nombre), son reconocidas como un puente musical entre Beethoven y Richard Wagner. Así lo cita el libro La visita de Wagner a Rossini, de Edmond Michotte, publicado en 1906.

En el libro, Rossini reconoce su admiración por Mozart y Haydn. “Nunca le diré bastante cómo admiro en esos maestros esa flexible ciencia, esa seguridad que tan natural les es en el arte de escribir”. Elogia el genio abrumador de Bach y Beethoven. “Si Beethoven es un prodigio de la humanidad, Bach es un milagro de Dios”.

Wagner manifiesta su admiración por Rossini, quien halagado le pregunta a éste si considera que en Guillermo Tell escribió música del futuro. “Hizo ahí, maestro, música de todos los tiempos, y es la mejor”, responde el compositor alemán.

“Todos los grandes compositores lo idolatraban. Rossini compuso 39 óperas, además de música sinfónica, de cámara y canciones. Se retiró muy joven, a los 39 años, en el pináculo de su carrera, casi a la mitad de su vida (murió a los 76 años). Quizá pensó que ya había dado todo lo que tenía que dar. Es muy conocido por sus óperas bufas, pero hay grandes obras que inspiraron a autores posteriores, como Moisés en Egipto, referencia para Nabucco, de Giuseppe Verdi. Era un gran conocedor del teatro y todas sus obras son realmente magistrales”, dice Camarena.

“Su escritura tiene muchas notas, se debe cantar muy rápido, pero siempre corresponde a un sentimiento; descubrirlo e integrarlo a la interpretación es un reto. Al enfrentarme a esos roles, voy ganando experiencia en el dominio vocal, en el buen gusto para cantar, la forma de expresarme con alguna frase, incluso dentro de una misma oración, para darle el peso justo a cada una de las palabras y que el mensaje sea mucho más poderoso. Rossini tenía un conocimiento total del funcionamiento de la voz humana, sus personajes son de un nivel de exigencia y de virtuosismo muy marcado, por lo que permite a los intérpretes exponer sus capacidades vocales”.