¿Quién gana en la batalla entre las armas y las ideas?
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¿Quién gana en la batalla entre las armas y las ideas?

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¿Quién gana en la batalla entre las armas y las ideas?

Con autorización de Editorial Malpaso compartimos un texto de 'La vista desde las últimas filas'.

En este libro se compilan los ensayos de una de las mentes más originales del mundo, Neil Gaiman; el inglés despliega en él humor, inteligencia y sensibilidad.

Por Especial
08/05/2018
Aquí un fragmento del último libro de Neil Gaiman.
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Creo que es difícil matar una idea, porque las ideas son invisibles y contagiosas, y se mueven con rapidez.

Creo que puedes contraponer tus propias ideas a las ideas que no te gustan. Que deberías ser libre para discutir, explicar, aclarar, debatir, ofenderte, insultar, enfadarte, burlarte, cantar, dramatizar y negar.

No creo que quemar, asesinar, hacer volar por los aires a la gente, aplastarles la cabeza con una piedra (para extraerles las malas ideas), ahogarlos o incluso vencerlos sirva para contener las ideas que no te gustan. Las ideas brotan donde menos te lo esperas, como las malas hierbas, y son igual de difíciles de controlar.

Creo que la represión de las ideas contribuye a propagarlas.

Creo que las personas y los libros y los periódicos son recipientes de ideas, pero que quemar a las personas que defienden una idea es tan inútil como poner una bomba incendiaria en los archivos de un periódico. Ya es demasiado tarde. Siempre lo es. Las ideas ya están fuera, escondidas tras los ojos de la gente, esperando en su pensamiento. Se pueden susurrar. Se pueden escribir en los muros, en el silencio de la noche. Se pueden dibujar.

Creo que las ideas no tienen que ser correctas para existir.

Creo que tienes todo el derecho del mundo a sentir con certeza absoluta que las imágenes de un dios o de un profeta o de un humano que veneras son sagradas e incorruptibles, del mismo modo que yo tengo el derecho de sentir certeza de que el discurso es sagrado, y que el derecho a burlarse, a criticar, a discutir y a expresarse es inviolable.

Creo que tengo derecho a pensar y a decir cosas inoportunas. Creo que, si quieres remediarlo, deberías discutir conmigo o ignorarme, y que yo debería hacer lo mismo cuando considero que piensas algo inoportuno.

Creo que tienes todo el derecho del mundo a pensar cosas que yo encuentro ofensivas, estúpidas, absurdas o peligrosas, y que tienes derecho a decir, escribir o divulgar estas cosas y que yo no tengo derecho a matarte, a mutilarte, a hacerte daño o a privarte de tu libertad o de tus propiedades porque encuentro que tus ideas representan una amenaza o un insulto, o son realmente detestables. Es probable que tú pienses que algunas de las mías también son abominables.

Creo que, en la batalla entre las armas y las ideas, las ideas siempre vencerán. Porque las ideas son invisibles, y persisten y, a veces, hasta puede ser ciertas.

Eppur si mouve: y sin embargo, se mueve