Industria cultural, debe ser detonador de la economía nacional: Raúl Padilla
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Industria cultural, debe ser detonador de la economía nacional: Raúl Padilla

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Industria cultural, debe ser detonador de la economía nacional: Raúl Padilla

El coordinador de enlace con la comunidad cultural de "Por México al Frente" señaló que un objetivo de ésta, de llegar Ricardo Anaya a la Presidencia, es convertir a la cultura en un motor de desarrollo del país.

Mauricio Mejía
27/06/2018
Raúl Padilla
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Ha sido rector de la Universidad de Guadalajara y el hombre detrás de uno de los proyectos culturales más exitosos de América Latina, la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, de la que fue presidente y fundador. Su tarea más reciente, trazar las líneas de la política cultural que establecería la coalición que encabeza Ricardo Anaya de llegar a la Presidencia de la República. Una propuesta que aborda en esta conversación.

¿Por qué a México le cuesta tanto trabajo implementar políticas culturales?

La política cultural nunca ha sido prioridad en este país. Hasta la actualidad, nuestros gobiernos han visto a la cultura como algo accesorio. Algo que sólo está dirigido a unos cuantos: a las élites. Por eso nunca ha sido una política sustantiva en nuestra agenda pública. Para el Frente, es una política prioritaria. La cultura es motivo de una revisión a fondo de la política general. Es por ello que estamos presentando una propuesta con ocho ejes para reestructurar las cosas con profundidad.

¿Cuáles son estos ejes?

De principio te menciono uno: hacer de la política cultural una política realmente diversa. Es decir, que desde la Secretaría de Cultura y todas las instituciones del sector no solamente reconozcan la pluriculturalidad de nuestro país, sino que esto se refleje en las políticas a través de diversos programas. Por esta razón, proponemos transformar la Secretaría de Cultura en la Secretaría de las Culturas. Haremos particular énfasis en contar con un presupuesto mínimamente digno. Porque el dinero siempre ha sido un problema. Al ver la política cultural como una política marginal, su presupuesto también ha sido marginal e insuficiente. Actualmente, sólo se otorga a la cultura el 0.3 por ciento del Presupuesto de Egresos de la Federación.

Nosotros proponemos que este porcentaje se eleve, cuando menos, al 1 por ciento: de 17 mil a 50 mil millones de pesos. No es difícil hacerlo. Otro de los ejes importantes es convertir a la cultura en un motor de desarrollo; la cultura es el valor más ligado al desarrollo humano. Productos de la revolución del conocimiento y las nuevas tecnologías, las industrias culturales son algunas de las más dinámicas en el sector productivo de muchos países. Por eso creemos que en México, por su gran historia y sus grandes tradiciones, podemos hacer de las industrias culturales un verdadero pivote para detonar la economía nacional.

“Si algún ámbito del quehacer humano puede conjuntar visiones opuestas es la cultura, porque ésta beneficia a todo mundo”.
Raúl PadillaCoordinador de enlace con la comunidad cultural de Por México alFrente

¿Cómo se llegó a este plan para la cultura?

Si algún ámbito del quehacer humano puede conjuntar visiones opuestas es la cultura, porque ésta beneficia a todo mundo y tiene pocos puntos de contradicción que puedan ser cooptados o relacionados con posturas ideológicas o posiciones políticas. Por eso no fue difícil que en el Frente, una coalición con partidos de visiones diferentes, se hubiera generado un acuerdo en torno a una propuesta sólida. Una propuesta que realmente haga de la cultura una prioridad nacional.

Pienso en la FIL de Guadalajara, en el Cervantino o en el Festival de Cine de Morelia como éxitos, como fórmulas que sí han funcionado. ¿Por qué no han funcionado este tipo de iniciativas en otras zonas de la República y en otras áreas de la cultura?

Por la inequidad. México es uno de los países con mayor nivel de desigualdad en el mundo. Lamentablemente hay una excesiva concentración de recursos, infraestructura y actividades en la zona centro, y una ausencia y un bajo desarrollo en el resto del país. Pongamos un ejemplo: el INBA, nuestra institución cultural más importante e histórica. De los 104 inmuebles que tiene registrados, 84 están en la Ciudad de México. Lo mismo sucede con sus programas de actividades, que sólo los pueden disfrutar los habitantes de la capital. Nosotros planteamos la descentralización de la cultura. Necesitamos mayor equilibrio tanto en recursos como en infraestructura.

¿Qué parte del PIB nacional genera realmente el sector cultural?

Hay una polémica al respecto. Según la cuenta satélite del Inegi, la cultura aporta el 3.6 por ciento del PIB, que no es menor si se compara con otros rubros. Sin embargo, hay estudios como el de Ernesto Piedras, que demuestran que es casi el doble: 7.4 por ciento. Mucho de lo que se procesa en el mundo de la cultura no pasa por las cuentas fiscales. Si realmente tomáramos en cuenta lo que Piedras llama “economía sombra”, realmente obtendremos ese 7.4 por ciento. Y si a esta cifra le agregamos el turismo, el principal rubro de ingresos de divisas en el país, obtendremos un número más alto. Los analistas de turismo ya han reconocido que gran parte de la afluencia turística que llega al país responde a un interés cultural.

Por ello hoy hablamos del turismo de interés cultural, que cuando menos representa el 1.8 por ciento del PIB. Tomando en cuenta todo esto, el porcentaje crece a más de 9 por ciento. Sólo después de la industria maquiladora, la cultura es el segundo rubro de ingresos de nuestro país, sin embargo, nada puede concretarse porque no existen políticas claras ni programas específicos.

España ya lo hace. ¿Por qué la Secretaría de Cultura no incluye a otros sectores como el deporte?

Estoy de acuerdo. He dedicado parte de mis estudios a analizar las políticas de España y algunos países nórdicos. Su visión es más amplia, pues conjunta educación, cultura y deporte en un mismo proyecto de nación. Y esto tiene que ver más con la formación de ciudadanos. No podemos entender a un ciudadano que no tiene educación básica, que no tiene acceso a los valores mínimos de la cultura y que no tiene forma de llevar una vida saludable a través del deporte.

Y ha funcionado, después de la transición España obtuvo logros en los Juegos Olímpicos y en el futbol...

Los países que tienen altos niveles competitivos son los que han hecho del deporte, como de la cultura, eje central de sus proyectos formativos. El ejemplo lo tenemos muy cerca: Estados Unidos. Allá no se concibe una universidad sin campos deportivos muy bien logrados. Las ligas universitarias son verdaderas antesalas del deporte profesional. También sucede en Francia, Alemania o España.

¿Se contempla entonces un proyecto deportivo en las propuestas del Frente?

Sí, es parte dela meta. Yo trabajo más en el tema cultural, pero en la propuesta integral del Frente está integrado. Debemos redimensionar la cultura y el deporte como elementos esenciales para una formación sana y adecuada de la ciudadanía.

Jalisco también es buen ejemplo en materia de deportes. Llegó a ser primer lugar en la Olimpiada nacional...

Claro, y recientemente en la Universiada, que se acaba de llevar a cabo en Nuevo León, quedamos en segundo lugar.

¿Qué tanto servirá de este proyecto, sea quien sea el que gane las elecciones presidenciales?

Será importante. Yo creo que va a ganar Ricardo Anaya. El Frente fue la única agrupación política que le dio un trato consistente a la cultura. Acabamos de publicar este libro (Interculturalidad, ciudadanía, economía creativa. Ejes de política cultural de la coalición Por México al Frente), que recoge entrevistas con miembros destacados de la comunidad cultural. Es una propuesta integral. En algo influirá en el buen resultado del 1 de julio.

¿Están dispuestos a compartir el proyecto con otras ideas políticas?

Sí, y de entrada acepto que en ese libro hay cerca de 41 programas establecidos y 42 propuestas efectivas. No es un catálogo de buenas intenciones. Es un referente de políticas públicas. Y hay coincidencias con otras propuestas que están presentando otras fuerzas. El documento es un punto de partida y puede seguir siendo enriquecido.