Gretchen Parlato y las posibilidades del jazz
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Gretchen Parlato y las posibilidades del jazz

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Gretchen Parlato y las posibilidades del jazz

Este lunes la cantante de jazz se presenta en el Lunario del Auditorio Nacional con un jazz lleno de versatilidad y ritmos.

Eldaa García
13/04/2018
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Bien podría encajar en un sudoroso y maloliente club de los bajos fondos neoyorquinos de los años 40, pero también la puedes imaginar a la luz de la luna mientras ves el mar de Rio de Janeiro. Así son las posibilidades y matices de la voz de Gretchen Parlato.

Parlato se presentará por primera vez en México este lunes del Auditorio Nacional, con Flor, un concierto en donde cada pétalo estará impregnado de elegancia, dulzura y fuerza.

El talento le viene de herencia, pues es hija del bajista David Parlato, quien en los años 70 colaboró con artistas tan opuestos y brillantes como Frank Zappa, Barbra Streisand, Al Jarreau y Henry Mancini y de la artista visual Judy Frisk

"Nací en una familia artística, así que ellos fueron mis primeros maestros, exponiéndome a todo tipo de arte y enseñándome que éste es un aspecto necesario y vital de nuestras vidas. Afortunadamente pude aprender de ellos que ser un artista es una profesión válida que trae mucha felicidad y éxito", reconoce.

Pero su felicidad y éxito también le vienen por mérito propio; en 2001 se graduó en etnomusicología en la Universidad de California de Los Ángeles y después de una serie de arduos exámenes, se convirtió en la primera cantante en ser admitida en el Thelonius Monk Institute of Jazz.

El jurado que definió su admisión son nombres peso pesado en el mundo del jazz: Herbie Hancock, el director artístico del instituto, el trompetista Terence Blanchard y Wayne Shorter, una 'leyenda viviente' según sus palabras. "Estoy muy agradecida de haber estududiado con él, haber actuado con él ¡e incluso haber cantado con él!", confiera Gretchen.

Si bien en su repertorio hay espacio para los standards de jazz, Gretchen prefiere ser original y reinterpreta obras ajenas con lenta y honda combustión y así revelar su verdadero arte.

"Mi meta", asegura, "es ser honesta, genuina y pura en mi arte, permitiendo que mi verdadera naturaleza se refleje, y espero que éste refleje quién y dónde estoy en mi vida".

Aunque los standards tienen cabida en su repertorio, su voz también puede modularse y volverse susurrante pero también apasionada, y así darle nueva vida a composiciones de Antonio Carlos Jobim.

Eso lleva a preguntarle sobre las posibilidades del jazz, cómo se ha fusionado con otros géneros, como el rock, los ritmos celtas o el mismo bossa nova y crear ese híbrido llamado world music .

"Si te refieres a la música que yo creo, vengo de una historia de jazz así como mis estudios; también amo la música brasileña, bossa nova específicamente, e incorporo otros géneros como pop, soul, R&B en lo que hago; también podrás escuhar influencias africanas en mi trabajo".

A la pregunta de si la escena del jazz se ha segmentado en los últimos años, señala que ésta está viva, con más posibilidades que nunca y en la que hay lugar para todos. "Ya sea en el jazz tradicional o en uno más innovador y disruptivo que rompe los límites, hay una audiencia para todo".