¿Cómo sobrevivir con 70 pesos diarios? Esta obra te lo cuenta
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¿Cómo sobrevivir con 70 pesos diarios? Esta obra te lo cuenta

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¿Cómo sobrevivir con 70 pesos diarios? Esta obra te lo cuenta

Gabino Rodríguez pone en escena 'Tijuana', la segunda de 32 obras que integran el proyecto teatral 'La democracia en México 1965-2015'.

Este montaje, de acuerdo con el actor, trata de plantear qué tipo de sueños se pueden construir cuando no se sabe si alguien va a tener al día siguiente para comer.

Rosario Reyes
03/05/2018
Gabino Rodríguez montará 'Tijuana' por breve temporada en el Teatro El Galeón en la CDMX.

En 2015, vivió durante seis meses en la frontera bajo un nombre falso y trabajando en una maquiladora por 70 pesos diarios. Tijuana, la segunda de 32 obras que integran el proyecto teatral La democracia en México 1965-2015, relata lo que vivió en esa ciudad fronteriza, tan maltratada por la pobreza. Se ha presentado en varios festivales en Italia, España, Países Bajos y Alemania, además de Brasil y Estados Unidos, y por primera vez tendrá una breve temporada en México, a partir de hoy, en el Teatro El Galeón.

El proyecto es una especie de “República de la Dramaturgia Mexicana”, porque cada uno de los estados del país está incluido en él. Comenzó con Veracruz, de Luisa Pardo, sobre la libertad de expresión. Después de Tijuana, que se estrenó en 2016, presentaron Santiago Amoukalli, cuya trama sucede en una comunidad de Puebla donde no se habla español. La siguiente puesta se ubicará en Sonora, en la comunidad seri Punta Chueca.

En entrevista, Gabino Rodríguez, nominado al Ariel como Mejor actor por la cinta Los crímenes de Mar del Norte, de José Buil, en la que interpreta a Goyo Cárdenas, comparte detalles sobre el proyecto escénico de la compañía que dirige junto con la actriz y activista Luisa Pardo.

¿Cómo vivió esa experiencia en la frontera?

Vivir con el salario mínimo es una aventura para quien no tiene que vivir con ese ingreso. Para quien sí tiene que hacerlo es una pesadilla. Nos interesa reflexionar sobre lo que es legal, porque está escrito que alguien puede vivir con 70 pesos al día, pero obliga a las personas a vivir fuera de la ley. El artículo 123 de la Constitución dice que el salario mínimo es suficiente para que un jefe de familia satisfaga sus necesidades básicas y es evidente que con 70 pesos al día no se puede dar nada digno ni siquiera a sí mismo. No es que el salario mínimo obligue a la delincuencia, pero sí a una serie de prácticas ilegales, como el comercio informal.

No queremos que se valore, en mi caso, que fui a vivir seis meses a Tijuana con el salario mínimo, sino que la obra sea vista como un proyecto artístico
Gabino RodríguezActor

¿Qué le preocupó en esos seis meses?

 Para mí lo importante es lo que sucede en la realidad, con personas reales. Es hasta una frivolidad que un actor vaya a otra ciudad a vivir con el salario mínimo, porque siempre supe que iba a regresar a mi casa, a mi vida. Lo importante no es qué me pasó a mí, claro que es difícil vivir de otra manera a la que se está acostumbrado, pero el acento de la obra está puesto en qué le pasa a esa gente que va a vivir así toda su vida, que nació en esa economía y seguramente morirá en esas circunstancias; ¿qué tipo de sueños se pueden construir cuando no sabes si vas a tener al día siguiente para comer?

¿En qué momento la experiencia se convierte en un hecho teatral?

Desde el inicio. No la viví como Gabino Rodríguez, sino como Santiago Ramírez, construí un personaje. Como soy actor de cine y algunas películas se ven de vez en cuando en la tele, no podía arriesgarme a que alguien me reconociera, porque no tenía ningún sentido que alguien hospede a un actor en su casa. Desde ese momento se establece una convención teatral trasladada a lo real: en la vida estoy actuando y en el teatro estoy actuando que estoy actuando.

Nos interesa reflexionar sobre lo que es legal, porque está escrito que alguien puede vivir con 70 pesos al día, pero obliga a las personas a vivir fuera de la ley”
Gabino RodríguezActor

¿Por qué es importante para la compañía vivir experiencias previas para realizar sus montajes?

En realidad no lo es. No queremos que se valore, en mi caso, que fui a vivir seis meses a Tijuana con el salario mínimo, sino que la obra sea vista como un proyecto artístico. ¿Importa si esa historia es real o no? ¿O lo importante es lo artístico? Representar a un mecánico no tiene que ver con cambiar una llanta, sino con la perspectiva de vida que tiene; tocar sus experiencias no da derecho a representarlo. Un poco de eso habla la obra, no importa cuántos meses vivas con el salario mínimo, si sabes que vas a regresar a tu vida.

¿Qué tanto la realidad marca las temáticas de la compañía?

Es parte del proyecto. Nos plateamos analizar qué tanto las ideas del libro de Pablo González Casanova se han llevado a cabo, a 50 años de su publicación. Lo que hace Luisa Pardo en Veracruz es una conferencia performativa sobre la libertad de expresión en el estado. Todo parte del asesinato de Nadia Vera, Rubén Espinosa y otras personas en un departamento de la colonia Narvarte; Luisa teje una especie de radiografía sobre la imposibilidad de ejercer la libertad de expresión particularmente en los gobiernos de Patricio Chirinos, Fidel Herrera y Javier Duarte.

¿Este acercamiento a la realidad es sólo parte del proyecto La democracia en México, o de su trabajo en general?

Es lo que hacemos en la compañía. El 16 de mayo en Bruselas estrenaremos El pasado nunca se muere, ni siquiera es pasado, una obra alrededor del movimiento del 68. En ella nos preguntamos qué tanto del potencial emancipador de entonces permanece. Somos una generación que vivimos el movimiento Yo soy 132 hace seis años y nos planteamos qué hay que recuperar y qué hay que tirar del 68.

¿Cuáles son sus reflexiones a medio siglo del movimiento estudiantil?

El país que tenemos hoy y la germinal democracia en la que vivimos se debe en gran parte al 68 y al impacto que tuvo en los años posteriores. Desde muy diversos frentes: políticos, de lucha armada, movimientos estudiantiles y magisteriales se construyó una manera de disentir que no existía en el país. Pero siempre hemos marchado de la misma manera, cantamos consignas casi idénticas a las del 68, hay una referencia demasiado fuerte y nos preguntamos qué hacer con eso. Tenemos que definir si lo seguimos replicando o rompemos con eso para ir hacia adelante.