Arquitectura es destino en CDMX
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Arquitectura es destino en CDMX

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Arquitectura es destino en CDMX

La quinta edición de Mextrópoli pondrá bajo la lupa los retos arquitectónicos de la Ciudad de México tras el 19-S. El artícfice, el arquitecto Miquel Adrià.

Lo que necesitamos como ciudadanos es ponernos de acuerdo entre personas que en principio no tenemos nada en común, esa es la condición del ciudadano, dice en entrevista.

Mauricio Mejía
13/03/2018
Actualización 12/03/2018 - 21:15
 Nuestra tarea, en cualquier oportunidad de este tipo, es construir cultura, afirma el arquitecto.

Sólo la necesidad domina al arte, escribe -enfático- Otto Wagner, el gran reformador de la arquitectura moderna. “No todo lo moderno -insiste- es bello, pero la sensibilidad nos debe sugerir que hoy solamente lo moderno puede ser considerado verdaderamente bello”. Realmente a Wagner se le debe el salto adelante de este arte del tiempo congelado: el espíritu de lo práctico. Adolf Loos reventará las ideas originales de Wagner, quien, en su Moderne Architektur, establece las bases del nuevo estilo de las grandes ciudades: todos los cambios sociales -sostiene- han traído un nuevo estilo... cada nuevo estilo nace poco a poco del precedente a través de nuevos métodos de construcción y de nuevos materiales.

Esa es la trama anual de Mextrópoli, esa asamblea que somete a la arquitectura al ácido de la funcionalidad, el estilo y las formas. En las ciudades, como aventura bellamente Alain Lightman en los Sueños de Einstein, la velocidad del tiempo es distinta a la de las zonas rurales. Las nuevas -ultra rápidas- herramientas de comunicación y la acelerada expansión de las urbes -a las que arriban cada vez más habitantes- merecen atención siempre urgente: el uso (la necesidad) debe estar siempre por encima del arte, de lo bello, de lo chic. Vuelve Wagner: “El arte moderno debe ofrecer formas modernas que sean representativas de nuestra época y de nuestro modo de vida. El arquitecto debe abrir el baúl de la tradición, pero no para buscar un modelo prefijado, sino para reconsiderar sus elementos en función de nuevos fines”.

¿Es habitable la Ciudad de México? ¿Se le han edificado nuevos fines para los habitantes del presente? Un apunte sencillo para el debate de esta casa en la que conviven dos docenas de millones de personas. Dice Loos: ¿Son bellos los sillones de la habitación de Wagner? Para mí no, porque en ellos me siento mal. Así le debe ocurrir a la demás gente. Sin embargo, es muy posible que Otto Wagner pueda descansar muy bien en esos sillones”.

El gran tema aquí es si las nuevas construcciones y los nuevos materiales hacen que los capitalinos tengan bienestar en la futura Ciudad de México, siempre en crecimiento. Loos reconoce que los griegos -que algo sabían- fueron bellos, pero... antes, prácticos.

-¿Qué hay en Mextrópoli?

 Aproximadamente 10 actividades, entre ellas 20 conferencias de los arquitectos más importantes del mundo en todo el proceso de diseño y de transformación de las ciudades. Vamos a tener a los Premios Pritzker 2017: los arquitectos catalanes de RCR, Rafael Aranda, Ramon Vilalta y Carme Pigem; Valerio Olgiati, de Suiza, y un elenco fantástico con arquitectos chilenos, franceses, colombianos, holandeses. Habrá exposiciones de algunos de ellos, a Ogliati lo vamos a tener en San Ildefonso, a RCR en el Rule, al colombiano Felipe Uribe en la Casa de Colombia. Algo que me parece clave, es la apropiación del espacio público, para seguir reivindicando esta ciudad extraordinaria que tenemos, con los pabellones que van a inundar de nuevo la Alameda y que esperamos tener más de 20. Y las mesas de diálogo, que ahora ya no van a centrarse únicamente en temas de arquitectura, como la vivienda, el espacio público o la movilidad, sino que también se hablará de qué ha pasado después de los sismos de septiembre; qué hemos hecho en este periodo. También vamos a invitar a los futuros actores de los gobiernos, del gobierno federal, del gobierno de la ciudad, a pensar qué vamos a hacer en los próximos años.

 ¿Le pega la política esta edición?

Hay un tema de ciudad en el que coyunturalmente vamos a tener a esos futuros actores, en la lucha por posicionarse ante las elecciones de verano; obviamente vamos a invitar a esos que después llamamos autoridades -que yo digo que son nuestros empleados temporales-, quienes tienen que llevar a cabo el programa que los ciudadanos acordamos es el más conveniente para la ciudad.

La arquitectura es tiempo congelado hacia el futuro. Leyendo a Marina Garcés y su brillante idea de la poshistoria, el después sin el después, ¿qué función va a tener este arte en el futuro?

 Nuestra tarea, en cualquier oportunidad de este tipo, es construir cultura. Lo que necesitamos como ciudadanos es ponernos de acuerdo entre personas que en principio no tenemos nada en común, esa es la condición del ciudadano. Reflexionar sobre esos temas tan atractivos y provocadores que planteaba Marina Garcés en el Mextrópóli del año pasado nos ayuda a entendernos y a tomar con prudencia esos futuros posibles -algunos de ellos podrían ser aterradores, como los que apuntaba Garcés-, y tratar de construir el mejor de los futuros posibles. Por eso es tan importante que reunamos a aquellos que están imaginando cómo hacer un mundo más sustentable, amable e inclusivo, hasta aquellos gestores públicos que de algún modo van a estar lidiando en el día a día de una gestión pública de una ciudad como la nuestra.

 Hay regiones en la zona conurbada en donde la arquitectura no llegó: casas a medio terminar, ¿por qué la arquitectura no llega para todos?

 Ahí entra esa discusión de qué es arquitectura: ¿Todo lo construido es arquitectura? ¿A partir de qué momento una construcción es arquitectura? Lo que sí es cierto es que la arquitectura, hasta cierto punto, es cuando una construcción adquiere una condición cultural, y empieza a adquirir ciertos atributos. La arquitectura de la emergencia, que mucha emerge espontáneamente de construcciones informales, carece muchas veces de planificación urbana, de un ejercicio que tenga que ver con incorporar el conocimiento adquirido desde la arquitectura a lo largo de siglos, a unas necesidades de los ciudadanos de esas periferias que lamentablemente hasta ahora han estado autoconstruyendo sus viviendas como bien han podido. En ciudades como México, que no tienen un crecimiento de población importante, los arquitectos tenemos mucho que aportar y podemos incorporar la arquitectura hasta esas periferias. Y eso no quiere decir simplemente dotarlas de colorcitos; los arquitectos creo que podemos hacer mucho más que definir el color de las fachadas.