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Luis Soto - Martes, 30 de Abril de 2013 07:09
Tiene razón el dirigente nacional del PRI, César Camacho Quiroz, mejor conocido como el 'Doctor Longines', cuando defiende a capa y espada la militancia priista de los delegados de las dependencias federales en los estados. Es legal y legítimo que sean priistas; los panistas también nombraron a sus delegados, recordó.
Que los panistas no hayan sabido 'sacarle votos', perdón, 'sacarle jugo' a los casi 2,000 delegados de dependencias federales que existen en todo el país, es otra cosa. Pero de que tuvieron la oportunidad de hacerlo, ni duda existe. Basta recordar aquella reunión del 13 de mayo de 2011, donde el presidente Felipe Calderón les pidió a los delegados de la Sedesol, de Agricultura, de la Conagua y de otras tantas dependencias, que informaran a la población lo que estaba haciendo el gobierno federal. No para que estuvieran enterados, claro, sino para que apoyaran a su 'delfín' Ernesto Cordero. De hecho, en el acto sólo Calderón y Cordero hicieron uso de la palabra.
Calderón dijo, entre otras cosas, lo siguiente:
Quiero celebrar esta muy buena iniciativa de habernos reunido aquí, como bien decía el secretario Cordero, por primera vez, que se tenga registro en la vida del gobierno federal. Es la primera vez que los propios representantes del gobierno federal a nivel central y, particularmente, en todas y cada una de las entidades de la República, se reúnen. Y qué bueno que así sea, porque para mí es muy importante, queridos compañeros, el poder compartir la visión del gobierno, el poder afinar puntos de vista, el poder coordinar estrategias, el poder actualizar información, el poder intercambiar puntos de vista, desde luego, con sus compañeros de trabajo en las mismas dependencias donde colaboran, pero también, con otras dependencias federales.
En segundo lugar. Quiero expresar de la manera más sincera y más cordial, mi más profundo reconocimiento, como presidente de la República, por su desempeño profesional, por su desempeño responsable, por su desempeño sensible. Porque sé que sin su colaboración oportuna, responsable, profesional, sensible, sería imposible el enorme trabajo, verdaderamente enorme trabajo que estamos haciendo para servir a las mexicanas y a los mexicanos, pudiese fructificar.
Sé que hacen todos los días, que han hecho un gran, gran esfuerzo para responder a las legítimas demandas de las mexicanas y de los mexicanos que atienden en cada dependencia. Sé muy bien que cada campesino que recibe a tiempo el apoyo que le damos; cada madre de familia que recibe a tiempo su beca de Oportunidades para sus hijos; cada niño que nace en un hospital de nuestro México, del Sistema de Salud; cada niño que está en el Seguro Popular, sea para prevenir y cuidar su salud de manera preventiva, o sea para atenderse de cáncer y recibir sus medicamentos; cada persona que está ahí, recibiendo un apoyo para poder sacar adelante, con mucho esfuerzo, y con mucha modestia a su pequeña o mediana empresa; cada víctima que es rescatada de un secuestro; cada familia que ve con tranquilidad cuando pasan fuerzas federales, finalmente por enfrente de su casa.
Ustedes tienen que ser el factor de transformación del país; ésta no es una tarea, simplemente, que se pueda decir o dejar. Allá es cosa del presidente. Ustedes son la voz, ustedes son el rostro, ustedes son los oídos del gobierno al que orgullosamente todos pertenecemos. Ustedes, en consecuencia, deben ser los agentes de cambio, y para ser agente de cambio se requiere, también, ser, precisamente, una expresión de ese cambio; ser una luz que brilla de ese cambio.
Ser, precisamente, una voz fuerte y potente de ese cambio. Y por esa razón, les instruyo también de que sean portavoces de una señal, de un mensaje de esperanza y de una información que es fundamental que la conozcan las mexicanas y los mexicanos en todo el país. Ustedes deben ser el portavoz de lo que el gobierno hace y la escucha y el oído de lo que falta por hacer. Ha habido, desde luego, y habrá muchas más, difamaciones, y calumnias y ataques a la labor que realizamos.
Puede haber, sin duda, muchos o algunos que tengan razón y justeza, pero muchos, muchos otros, y los más, estoy seguro, que no la tendrán. Ustedes tienen que ser la voz del gobierno de la República. Ustedes son el gobierno de la República. Actúen como gobierno de la República. (Hasta aquí, parte del emotivo discurso de Felipe Calderón ante los delegados federales de cuasitodas las dependencias ídem del gobierno.)
Con estas y otras palabras, Felipe Calderón promovió el prelanzamiento de su 'delfín', Ernesto Cordero Arroyo, para la sucesión de 2012. Sin embargo, éste no supo sacar provecho de la situación y se convirtió en el 'delfín fallido'.