Esteban Rojas Hernández - Martes, 05 de Marzo de 2013 06:00
La existencia de dinero barato en el mundo está llevando a las empresas mexicanas y al gobierno financiarse en mejores condiciones, pero también está incrementando la toma de riesgos, ante un repentino cambio en el entorno internacional.

Al cierre del 2012, el sector privado mexicano colocó valores en el exterior por una cantidad de 13,326 millones de dólares, cifra que no tiene precedente en la historia de nuestro país, de acuerdo a cifras publicadas por el Banco de México.
El gobierno no se ha quedado atrás y también realizó emisiones de valores en el extranjero por un monto histórico de 10,226 millones de dólares, aunque por debajo del realizado por el sector privado mexicano.
El sector privado y el gubernamental de México, obtuvieron recursos por un monto de 23,552 millones de dólares proveniente de la colocación de valores en el exterior, durante el año pasado.

La otra fuente de recursos del exterior, fue la relacionada con la entrada de extranjeros al mercado de deuda gubernamental, la cual generó ingresos por 46,643 millones de dólares en 2012. En tanto que la orientada al mercado accionario fue por 10,035 millones de dólares.
La entrada de dólares destinada a las inversiones denominadas en pesos ascendió a 56,678 millones de dólares.
En conjunto, la colocación de valores en el exterior y la entrada de flujos al mercado nacional de deuda gubernamental y al accionario fueron por 80,230 millones de dólares en el 2012, lo que representó el 6.81 del Producto Interno Bruto y el 21.63 del total de las exportaciones realizadas el año pasado.
La oleada de recursos provenientes del extranjero está permitiendo mejorar la oferta de financiamiento a un costo menor, en muchos casos, en condiciones más competitivas que los proporcionados en lo interno. Sin embargo, la creciente dependencia de este tipo de recursos está volviendo más vulnerable a la economía mexicana con respecto a las oscilaciones en el exterior.
Es importante que tanto el gobierno y el sector privado, logren evitar el espejismo consistente en creer de que el flujo de financiamiento del exterior va a continuar indefinidamente. El fortalecimiento de las fuentes propias de recursos, es un antídoto que puede ayudar a evitar situaciones catastróficas como las ocurridas en el pasado, ante cambios en el entorno internacional.