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Esteban Rojas Hernández - Martes, 28 de Mayo de 2013 06:14
Se ha vuelto un lugar común decir que México está de moda. Ello, se ha reflejado, entre otras cosas, en una fuerte entrada de recursos del exterior, sobre todo de los dirigidos al mercado de deuda gubernamental, pero esto es solamente una cara de la moneda. La otra, se relaciona con la preocupante salida de capitales propiedad de residentes en nuestro país en busca de mejores oportunidades de inversión en el extranjero.

Durante el primer trimestre del 2013 salieron de México capitales por un monto de 19,741 millones de dólares, cantidad muy superior a los 2,609 millones del mismo periodo del año anterior, de acuerdo a cifras reportadas por el Banco de México.
Las anteriores cifras engloban la salida de recursos por concepto de Inversión Extranjera Directa (IED) de mexicanos en el exterior, la compra de valores extranjeros y la proveniente de los depósitos en el extranjero de residentes en el país.
La sangría de capitales en busca de mejores oportunidades en el exterior resulta significativa, si se considera que es muy superior a la entrada de inversiones extranjeras de cartera por un monto de 11,509 millones de dólares, reportados en igual periodo.

Entre los componentes que contribuyeron a una fuerte fuga de recursos se encuentran los depósitos en el exterior de residentes en el país, los cuales pasaron de una reduccción de 4,500 millones de dólares en el primer trimestre del 2012, a un flujo positivo de 13,623 millones en igual lapso del presente año.
Dicho comportamiento se puede deber a movimientos de capitales para saldar requerimientos en el exterior, pero también puede denotar que los dueños de dichos recursos encuentran mejores condiciones en el exterior, que los ofrecidas por la banca que opera en nuestro país. Otra causa, se puede encontrar en que quizá quisieron cubrirse ante un eventual volatilidad en el tipo de cambio, como ya ocurrió sobre todo en el presente mes.

La compra de valores extranjeros por parte de residentes en México experimentó una moderada expansión y su monto es poco significativo. En este caso, su existencia puede explicarse, en buena parte, por necesidades de diversificación de portafolios de inversión, dado que en la mayoría de las veces los instrumentos adquiridos son menos atractivos que los denominados en pesos, sobre todo considerando el factor riesgo.

En cuanto a la Inversión Extranjera Directa de mexicanos en el exterior, alcanzó su punto culminante en el segundo trimestre del 2012 y a partir de esa fecha ha mostrado una tendencia a la baja. Entre las causas de dicho comportamiento puede estar la disminución de oportunidades de inversión lucrativas y la incertidumbre en torno al ritmo de la recuperación de la economía mundial.
En adelante, México enfrenta un fuerte reto en el sentido de que, sin dejar mirar al exterior, se deberá fortalecer al mercado interno como palanca del desarrollo, lo que deberá generar mejores oportunidades de inversión para los capitales nacionales y extranjeros. Esto debe deberá permitir a nuestro país pasar de ser un paraíso para las inversiones especulativas, a otro en donde las inversiones productivas empiecen a dominar.