Esteban Rojas Hernández - Martes, 30 de Abril de 2013 06:14
El poder adquisitivo de las personas que reciben ingresos por concepto de remesas, se ha visto minado no solamente por el menor dinamismo mostrado en términos de dólares, sino también por el hecho de recibir menos pesos por cada billete verde cambiado en el mercado nacional.

El próximo jueves 2 de mayo, el Banco de México publicará los ingresos que entraron a México por concepto de remesas familiares, esperando que por segundo mes consecutivo muestren una caída anual.
En el primer trimestre del año, se estima que ingresaron a México alrededor de 4,900 millones de dólares, monto que será uno de los más bajos desde los inicios del 2010; de ser así, la caída en términos anuales será de 8.8 %.
La pérdida de dinamismo de los ingresos por remesas, en los primeros meses del presente año, se debe fundamentalemente al lento crecimiento de la economía norteamerciana, la cual aumentó 2.5 % en el primer trimestre, y a la aplicación de una férrea política migratoria en el vecino del norte.

En tanto que el comportamiento de los ingresos por remesas en términos de pesos, es muy probable que al pasado marzo haya acumulado su sexto mes consecutivo de variaciones anuales negativas, producto de la fortaleza del peso.
De esta manera, se ha dado un ciclo perverso consistente en menores ingresos en dólares por concepto de remesas familiares, acompañado por la fortaleza de la moneda, que ha dado por resultado una merma considerable en el poder de compra de las personas que reciben este tipo de ingresos.
Pensar que, en caso de una aprobación de una reforma migratoria en los Estados Unidos, la situación pueda mejorar significativamente para los ingresos de remesas, puede resultar ingenuo. Ello, debido en parte a que seguramente dicha legislación irá acompañada por mayores controles para el tránsito de personas y, por otro, por el esperado lento dinamismo de la principal economía del mundo.