¿Quieres un diamante azul? Están en la profundidad de la Tierra... a más de 660 km
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¿Quieres un diamante azul? Están en la profundidad de la Tierra... a más de 660 km

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¿Quieres un diamante azul? Están en la profundidad de la Tierra... a más de 660 km

La formación de diamantes azules, los más raros del mundo, es un misterio. Pero ahora científicos creen haber descubierto varias claves para la creación de estas joyas, entre ellas la profundidad en que se forman.

Un diamante normal puede estar a una profundidad de hasta 200 kilómetros, mientras que uno azul puede llegar a más de 660 kilómetros.

01/08/2018
Actualización 01/08/2018 - 18:53
El quinto elemento de la tabla periódica, el boro, es protagonista en la formación de los diamantes azules.

Los diamantes azules -como el famoso diamante 'Hope' del Instituto Smithsonian- son los más raros de todos, y continúa siendo un misterio cómo se formaron hace más de mil millones de años. Ahora los científicos llegaron a algunas conclusiones y una de las claves que encontraron fue la profundidad de formación de estas joyas, que supera los 600 kilómetros desde la superficie de la Tierra.

Se ha sabido desde hace tiempo que el tono azul proviene de vestigios de boro -elemento químico de la categoría de los metaloides- en el diamante. Pero el elemento es hallado mayormente cerca de la superficie de la Tierra, no en las profundidades en las que típicamente se forman los diamantes.

Los científicos examinaron 46 diamantes azules, estudiando las imperfecciones en las gemas en busca de pistas.

"El origen de los diamantes azules es una pregunta muy seductora, no los ves muy a menudo. Y los famosos, como el Hope, tienen un aura mística”, dijo Kim Tait, experto en gemas del Royal Ontario Museum en Toronto.

Apenas 1 de cada 200 mil diamantes son azules. Al igual que todos los diamantes, se forman cuando el carbón es sometido a presión y calor extremos en las profundidades de la Tierra. Al formarse pueden atrapar adentro diminutos fragmentos de roca, como fósiles en ámbar.

"El diamante es un contenedor extraordinario, una cápsula de tiempo”, dijo Steven Shirey, geoquímico de la Carnegie Institution for Science en Washington.

Shirey y sus colegas usaron láser para examinar las imperfecciones de los diamantes en el Instituto Gemológico de Estados Unidos. La manera como la luz se refleja ayuda a identificar los minerales adentro del diamante, dijo Evan Smith, científico del instituto que encabezó el estudio.

"Puedes comenzar a armar una imagen de lo que eran las rocas que lo rodeaban, para recrear el lugar de nacimiento de los diamantes”, dijo.

Basado en lo observado, es claro que los diamantes azules se formaron a profundidades mucho mayores que otros diamantes, algunos a más de 660 kilómetros de profundidad, dijo Smith. Shirey explica que la mayoría de los otros diamantes se forman a entre 150 y 200 kilómetros de profundidad.

Los estudiosos dicen que el boro en el fondo oceánico fue empujado a las profundidades cuando las placas tectónicas chocaron. El boro permite al diamante absorber parte de la luz roja, lo que hace que la gema se vea azul.

Las conclusiones fueron publicadas en la revista Nature el miércoles.