¿Por qué las mujeres son más 'dormilonas'? Expertos lo revelan
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¿Por qué las mujeres son más 'dormilonas'? Expertos lo revelan

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¿Por qué las mujeres son más 'dormilonas'? Expertos lo revelan

Si eres de las que se queda cinco, 10 o más minutos que tu pareja en la cama, más allá de que seas dormilona se debe a diversos factores que expertos en trastornos del sueño explican.

Redacción
15/04/2018
Actualización 16/04/2018 - 3:19
El 30% de los mexicanos padece insomnio

Dormir es una necesidad básica de los humanos para reponerse del día a día, sin embargo, no todos duermen igual. Un estudio de la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos (NSF, por sus siglas en inglés) revela que las mujeres necesitan dormir, en promedio, de 20 a 30 minutos más que los hombres.

De acuerdo con la investigación, la mayoría de la gente necesita de siete a nueve horas de sueño cada noche para funcionar bien al día siguiente, pero la encuesta de la NSF sobre el sueño y las mujeres, encontró que el 63 por ciento de las mujeres de entre 30 y 60 años duermen sólo seis horas cuarenta y un minutos al día -entre una y tres horas menos de la cantidad recomendada-.

Estos trastornos del sueño afectan más a las mujeres por sus condiciones biológicas, sociales y su arquitectura cerebral.

La primera, según explica la NSF se debe a los cambios que experimentan las mujeres en los niveles de las hormonas a lo largo del mes y sobre su vida, como el estrógeno y la progesterona, que tienen un impacto sobre el sueño. Además del embarazo y el cuidado de la casa y los niños.

Mientras que la segunda es por la estructura neuronal femenina, ya que tienen "ciertas habilidades de comunicación, de capacidad analítica e intuitiva, así como una mejor memoria y una mayor disposición a la interacción social"; en pocas palabras son "multitask", y suelen estar muy activas, por lo que necesitan un mayor descanso para la recuperación de su mente, expone un estudio de la Universidad de Pensilvania.

En Estados Unidos casi 40 millones de hombres y mujeres sufren de trastornos del sueño. Sin embargo, los problemas de sueño afectan a más mujeres que hombres. Se estima que en ese país el costo de este problema para el empleador es de cuatro mil 800 dólares al año por trabajador.

Entre los mexicanos, el insomnio es el trastorno del sueño más frecuente, pues se estima que el 30 por ciento de la población lo padece, de acuerdo con un boletín oficial de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM.

La NSF expone que es más probable que las mujeres sufran de insomnio -falta de sueño- y de somnolencia -estado intermedio entre el sueño y la vigilia en el que todavía no se ha perdido la conciencia-, pues les sucede por lo menos una noche a la semana, lo que puede derivar en el incremento de accidentes, problemas de concentración, disminución del desempeño en el trabajo y en la escuela, e incluso podría ser un factor de enfermedades o para subir de peso.

El insomnio, los síndromes de sueño insuficiente y de apnea hipopnea -cuando la respiración se interrumpe o se hace muy superficial mientras se duerme- son los trastornos del sueño más frecuentes en la población mexicana: el primero lo padece el 30 por ciento; el segundo, el 20 por ciento; y el tercero hasta el cuatro por ciento, de acuerdo con la Clínica de Trastornos del Sueño de la Facultad de Medicina de la UNAM.

No tener un sueño reparador genera ausentismo en el trabajo, que en individuos con alguno de estos trastornos es de 1.4 a dos veces más frecuente.

Según la UNAM quienes trabajan horarios prolongados, nocturnos o tienen rotación de los mismos son los más afectados en el ritmo circadiano -variación rítmica fisiológica-. “Aproximadamente 20 por ciento de estos individuos tendrán un desacoplamiento entre el reloj biológico y las necesidades del medio ambiente”.

Andrés Barrera, experto de la UNAM recomienda:

-Tener hábitos de sueño adecuados

-Acostarse y levantarse a una hora determinada;

-Ocupar la cama sólo para dormir, no para ver la televisión o el celular

-Evitar acostarse con preocupaciones

- No ver el reloj durante la noche

-Limitar la ingesta de líquidos y bebidas estimulantes antes de dormir

-Tener actividad física durante el día o relajante (meditación o yoga) antes de dormir.