Aquí podrás disfrutar de una experiencia culinaria íntima
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Aquí podrás disfrutar de una experiencia culinaria íntima

COMPARTIR

···

Aquí podrás disfrutar de una experiencia culinaria íntima

El restaurante cuenta con lugar para 50 comensales que pueden disfrutar de una cocina contemporánea hecha con productos locales.

Lizbeth Hernández
21/05/2018

La necesidad de habitar un espacio en el que se sintieran cómodos llevó al matrimonio compuesto por los cocineros Mercedes Bernal y Rodney Cusic a acondicionar como su restaurante una casona de la colonia Roma.

Sólo tiene lugar para 50 comensales que entran por lo que fue un garaje, suben por unas estrechas escaleras para sentarse en un salón pequeño con varias mesas, o pueden avanzar algunos metros más para llegar a la terraza. Desde ahí, las comidas y cenas se acompañan con el clima: gracias al techo de cristal retráctil, la intensidad de los días soleados, el olor de las tardes lluviosas y las noches frescas suman a la experiencia culinaria.

Ambos chefs estudiaron en The International Culinary Center y se curtieron en cocinas de Nueva York, Roma, Londres y Wyoming. Bautizaron su primer restaurante con una palabra que ellos inventaron: Meroma es la unión de las primeras dos sílabas de sus nombres, a las que le agregaron ma, como un homenaje a la madre de ella por su apoyo, y a la abuela de él por transmitirle sus secretos de cocina.

Placeholder block
Mercedes Bernal y Rodney Cusic, los cocineros dueños de Meroma.

El lugar abrió hace seis meses y se ha consolidado como una apuesta competitiva. Para alcanzar lugar para comer o cenar es necesario hacer una reservación. Aunque no les gustan las etiquetas, sirven cocina contemporánea de producto local. Las pastas y el pan son hechos a mano, mientras que cada una de las proteínas, así como los vegetales y los condimentos, son cuidadosamente seleccionados en las chinampas y en las granjas cercanas a la ciudad.

“Compramos puercos completos, corderos, pollo o codorniz. Antes de ver qué platillo vamos a incluir primero checamos qué productos están de temporada; los verdaderos protagonistas siempre son los ingredientes”, asegura Mercedes.

La carta es diversa y de porciones medianas; con un par de entradas se puede armar una comida completa porque incluyen opciones con pescado, verduras, res, ravioles y aves. Las tardes soleadas se sortean mejor acompañadas de un crudo de atún con vinagreta de limón y ensalada de hierbas, seguido de codorniz al carbón, cebolla caramelizada, ajo negro y salsa harissa. Otra opción está en el atún con vinagreta de chiles ahumados, pepino y palmitos, y los ravioles de paletilla de cerdo con puré de hinojo y apio braseado.

Entre los platos fuertes, la pesca del día con mantequilla de achiote, romesco de poblano y pepina, y el pato al horno con puré de zanahoria en salsa de cítricos y aceitunas. Para el postre la especialidad de la casa es la tarta de leche condensada, crema de canela y manzanilla.

En su visita no olvide pedir las sugerencias de la sommelier Guillermina Cruz, que con opciones del viejo y del nuevo mundo, provoca un maridaje exitoso.

“Comer es un acto de disfrute tan placentero que decidimos abrir hasta encontrar un lugar que construimos de cero, así como nuestra cocina, que se alimenta poco a poco del camino recorrido”, finaliza Rodney, estadounidense ahora seducido por el sabor del mango y el chicozapote.

Placeholder block
Platillo de Meroma.