6 hoteles quieren conquistarte con sus cocteles de la casa
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6 hoteles quieren conquistarte con sus cocteles de la casa

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6 hoteles quieren conquistarte con sus cocteles de la casa

En estos lugares los camareros te atienden en persona o puedes pedir hasta tu puerta bebidas y alimentos.

09/10/2018
 Hotel Bisha Toronto presta atención adicional a su servicio de bebidas en la habitación.
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Los hoteles ofrecen nuevos servicios en sus bares a fin de mantener a los clientes interesados, como cocteles en la habitación. Se dieron cuenta de que los martinis en lugar de las hamburguesas son justo lo que los viajeros quieren ver al abrir la puerta. En algunos casos, ello significa enviar un camarero para atender en persona; en otros, se busca que el minibar de una habitación parezca el bar de una casa. 

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Los domingos por la mañana, de 10:00 a 1:00 horas, los huéspedes pueden llamar al bar en este hotel minimalista y de buen gusto y solicitar el carro de los Bloody Mary, una apuesta inspirada en la serie Mad Men que incluye vodka, ginebra, tequila o borbón de primera calidad. También se incluye el Bloody Mary de la casa con sus aderezos y complementos favoritos: apio, aceitunas, verduras en escabeche de la temporada, camarones jumbo, hasta tocino glaseado con arce.

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Este hotel holandés, parte de Preferred Hotels & Resorts, reabrió sus puertas en agosto de 2016 tras un año y medio de restauración inspirada en las casas de los canales de Ámsterdam en el siglo XVII. El gerente general, Alex van Gastel, ve la adición de carritos de bebidas al estilo de los años 1930 en cada habitación como una extensión de esa estética tradicional. Cada uno tiene un diseño artesanal de madera y contiene tragos con ginebra, batidoras, vasos, herramientas para preparar cocteles y un folleto de recetas. Las bebidas cuestan cerca de 16 dólares y son perfectas para poner broche de oro a la velada una vez que cierra el bar del lobby.

Llame al “mayordomo de los cocteles” en este moderno hotel de mediados de siglo situado cerca de Dupont Circle, y un especialista dedicará 30 minutos a personalizar las bebidas exclusivas del lugar en su habitación. Puede pedir un Doble Darcy, que combina agua de soda, cerveza de jengibre y gin Green Hat con una variedad de vinagres de origen local, o un Llamado de la Sirena, que ofrece giros de temporada a la mezcla de vodka y Prosecco.

¿Cuáles son los detalles? Se debe reservar con 48 horas de anticipación, lo que significa que sus ganas de cocteles no se pueden satisfacer a pedido, y el mayordomo se irá después de la segunda ronda a servir a otra persona. Las bebidas cuestan 17 dólares, más un cobro de servicio de 50, y están disponibles todas las noches de 16:30 a 21:30 horas.

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La primera vez que la hotelera Beth Clifford probó un “coctel para vestirse”, que como dice el nombre se bebe mientras uno se arregla para cenar, fue en la casa de la diseñadora de interiores Amanda Lindroth en Bahamas. Le encantó tanto el concepto que lo llevó a su propio hotel en Belice, cuyo edificio principal (o Great House) fue decorado por Lindroth como una versión contemporánea del diseño colonial británico. Desde sus cabañas blancas, los huéspedes pueden pedir bebidas de 8 a 14 dólares, como el Old Fashioned al estilo Don Draper, hecho con jarabe de Demerara y ron Don Omario, o un Laguna Spritz con infusión de toronja. Se entregan en un carrito de golf de 16:00 a 18:30 horas, con entremeses opcionales y un cobro obligatorio de servicio de 10 por ciento. ¿Cuál es el coctel para vestirse favorito de Clifford? La Abeja Reina, hecho con jugo de sandía, miel local, menta y una pizca de Prosecco.

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Ronald Akili es mejor conocido como el cerebro del club playero más famoso de Bali, Potato Head. Ahora, el alcohol de flujo libre que hizo al club tan exitoso llegó a su primer hotel, Katamama, con un look zen tropical en la playa de Seminyak. Cada habitación tiene un maxibar inspirado en el bar personal de Akili; equipado con un kit de bar personalizado hecho por carpinteros locales y envuelto en telas teñidas a mano. La atención se centra en preparaciones alcohólicas con infusiones de la casa, como vodka de cítricos, ginebra de limoncillo y tequila de hibisco, además de una botella de vidrio de 200 mililitros de arak de piña, bebida a base de arroz que prepara un destilador local certificado (y cuesta desde 20 dólares).

No debería sorprender que en su primer hotel, el empresario de clubes nocturnos y restaurador Charles Khabouth prestara atención adicional a su servicio de bebidas en la habitación. Desde su apertura el año pasado, el espectacular Hotel Bisha se ha destacado por sus muebles Studio Munge, que incluyen carritos de bar --un recuerdo del glamur retro de Hollywood-- llenos de botellas de 375 mililitros de vodka Belvedere y Kettle One, coñac Hennessy y ginebra Tanqueray. Si un carrito resulta insuficiente, la suite de dos pisos del Bisha tiene uno en la cocina y otro en la habitación de la parte superior. Cualquier cosa que no esté ya disponible, ya sea hielo, cocteleras, jugo fresco o aderezos, se puede enviar a pedido.