1968: el año que cambió la moda
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1968: el año que cambió la moda

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1968: el año que cambió la moda

Muchas de las prendas que surgieron tras los movimientos estudiantiles se mantienen vigentes.

Lizbeth Hernández
02/10/2018
Actualización 08/10/2018 - 11:32
Las prendas popularizadas a partir  de 1968 definieron a la juventud.

En las calles de París entre mayo y junio de 1968 los jóvenes se manifestaron con pancartas; tomados de los brazos recorrían las calles. La efervescencia social y política los llevó ahí. Denuncian. Critican. Protestan. La chispa que inició en el Barrio Latino de la capital francesa se extendió a Chicago en agosto, y a México en octubre. La inconformidad y la esperanza fueron sus motivos.

“Más que un movimiento político, la revolución se dio en el arte, en el diseño, en la moda; los espacios citadinos se convirtieron en círculos creativos”, explica Ana Elena Mallet, curadora y especialista en diseño.

Como instrumento para definirse a sí mismo la moda cobra relevancia. Durante las protestas ellas vestían faldas arriba de la rodilla, blusas de flores y pantalones; ellos usaban pantalones formales, camisas, suéteres en cuello V y polos.

Después del 68 nada volvió a ser igual. No había prendas que los definieran, vestían como sus papás, muchos tenían ropa de adulto con cara de niño. Después se multiplicaron minifaldas, botas altas, chamarras de cuero, camisetas con mensajes y tenis de lona”, cuenta Cynthia Gómez, coordinadora de la licenciatura Diseño de Indumentaria y Moda de la Universidad Iberoamericana.

Tan significativo fue el cambio que Diana Vreeland, editora de moda de la revista Vogue, edición Estados Unidos, lo definió ese mismo año con una palabra que inventó: “youthquake”. En las páginas de la publicación dejó testimonio de esa revolución que transformó la manera de vestirse de los jóvenes.

Aparecieron las faldas a las que se les recortaron hasta 20 centímetros para convertirlas en mini, los vestidos en línea A, los estampados de flores se tornaron coloridos y sicodélicos, se multiplicaron las camisetas y los tacones mini, las pañoletas en la cabeza, los lentes grandes, los pantalones acampanados y vaqueros.

“Se toman tendencias, sobre todo, de la moda británica, las corrientes pop, punk y la minifalda rigen la escena. La moda es un medio de expresión, el movimiento punk liderado por Malcom McClaren y Vivienne Westwood en Londres sirvió como punto de partida para el mundo. Lo que llevo puesto es lo que pienso, así se manifestaban”, agrega Mallet.

La modelo británica Twiggy acaparó las portadas de las revistas; The Beatles promocionaban The White Album; Pierre Cardin diseñó el vestuario de la cinta Barbarella; Brigitte Bardot y Sean Connery estrenaron su western Shalako. Jacqueline Kennedy, que ya era ícono de estilo, se casó con el magnate griego Aristóteles Onassis; Dennis Hopper afinaba Easy Rider, que él mismo protagonizó al lado de Peter Fonda.

En México se consolidó la clase media informada. La Zona Rosa se convirtió en el centro de reunión intelectual y artística. Surgieron nuevas tendencias por todos lados.

“Muchas de las prendas que se popularizaron en ese entonces se usan hoy. La moda es cíclica es reflejo fiel de las realidades de la sociedad a la que pertenece”, remata Sofía Félix, head of fashion de El Palacio de Hierro.

El despertar de esa juventud se explica con el rompimiento de lo establecido; como nunca antes emergen para hacerse notar. A 50 años esa herencia sigue vigente.