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Miguel Herrera podría cumplir con su palabra en Rusia 2018

El entrenador mexicano se quedó a menos de 10 minutos de conseguir algo histórico con la Selección en Mundiales; mucho más de lo esperado de acuerdo a la forma en la que se hizo cargo del equipo nacional.
Axel Beissner
30 junio 2014 0:21 Última actualización 30 junio 2014 5:0
Miguel Herrera tiene todo para hacer historia, lo que el mismo estratega no supo ver fue el plazo correcto. (AP)

Miguel Herrera tiene todo para hacer historia, lo que el mismo estratega no supo ver fue el plazo correcto. (AP)

Más allá de la tristeza, la impotencia, el coraje y los argumentos que haya sobre por qué México cayó nuevamente en octavos de final ayer, ahora ante Holanda, están los próximos cuatro años.

Miguel Herrera se quedó a menos de 10 minutos de cumplir con su palabra y conseguir algo histórico con la Selección en Mundiales; mucho más de lo esperado de acuerdo a la forma en la que se hizo cargo del equipo nacional.

La meta no se alcanzó, pero consiguiendo el pase a cuartos de final tampoco; ni a semifinal, ni a la final, ni levantando la Copa en Brasil. Miguel y los directivos que lo acompañaron en esta atropellada aventura deben de saber que tienen una enorme oportunidad si se mentalizan en que la meta es Rusia 2018.

En 20 años, el quinto partido en justas mundialistas se ha negado no por los errores en los cambios, o el ajuste táctico, o los convocados, sino porque cada ciclo la Selección sufre de un borrón y cuenta nueva: no hay seguimiento, no hay proyecto, no hay nada que el equipo eliminado deje más allá de un par de jugadores que mantengan el nivel para volver a ser considerados.

En la historia del balompié mexicano, sólo Ignacio Trelles ha logrado estar en el banquillo del equipo en dos Copas del Mundo consecutivas. Desde Estados Unidos 1994, sólo Ricardo La Volpe pudo mantenerse a lo largo de todo el proceso. Resultado: una destacada participación en Alemania 2006, cuarto lugar en la Copa Confederaciones 2005, clasificación a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, un estilo de juego y la exportación de seleccionados a ligas europeas.

Como lo sostuvo siempre en su discurso hasta ahora, Miguel Herrera tiene todo para hacer historia, lo que el mismo estratega no supo ver el mismo fue el plazo correcto: cuatro años, los cuales comenzaron a correr con el silbatazo final en Fortaleza.

Hay tiempo para apuntalar varios detalles en el entrenador nacional, pero su cercanía con los jugadores, su trato con los medios y el apoyo de la mayoría de los dueños de equipos del futbol mexicano lo convierten en el arma principal de México con miras al Viejo Continente.

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