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México hizo tambalear a Holanda hace 16 años

La selección mexicana enfrentó a La Naranja Mecánica en la Copa del Mundo de Francia 1998. El ex delantero Luis Hernández recuerda con EL FINANCIERO aquel empate a 2-2 en el Stade Geoffroy-Guichard.
Francisco Arredondo
26 junio 2014 22:19 Última actualización 27 junio 2014 5:0
En Francia 1998, México empató 2-2 con La Naranja Mecánica. (Archivo)

En Francia 1998, México empató 2-2 con La Naranja Mecánica. (Archivo)

El agónico empate entre la Selección mexicana y Holanda hace 16 años en la Copa del Mundo de Francia 1998 durante el último partido de la fase de grupos, se consiguió por la determinación y empuje de los hombres dirigidos por el técnico Manuel Lapuente, afirma el ex delantero Luis Hernández.

Los dirigidos por Lapuente Díaz estaban en calidad de invictos tras vencer 3-1 a República de Corea y empatar 2-2 con Bélgica, pero debían esperar combinaciones de resultados para continuar con vida en la justa mundialista.

El duelo entre mexicanos y holandeses, celebrado en el Stade Geoffroy-Guichard de Saint-Etienne, sigue en la mente de la afición, pero también en aquellos jugadores que lograron la clasificación a la segunda ronda con el gol de último minuto de El Matador, quien revive aquellos angustiantes momentos en entrevista con EL FINANCIERO. 

El conjunto nacional tuvo un primer tiempo desastroso porque a los cuatro minutos Phillip Cocu llegó sin problemas al área para vencer a Jorge Campos, y al 18’ todo indicaba que estaba cerca el fin del sueño mundialista para México, ya que Ronald de Boer ponía el 2-0 a favor de los holandeses.

“Pese a que nos fuimos al descanso con la desventaja, nunca perdimos de vista que éramos un grupo de hombres con el carácter suficiente para salir de esa problemática”, destaca Luis.

“En el vestidor, las palabras de Manolo (Lapuente) fueron exactas, adecuadas para salir con todo contra los holandeses, porque sabíamos que dependíamos sólo de nosotros, y salimos con esa convicción”.

El reto de vencer a uno de los mejores porteros del mundo, Edwin van der Sar, burlar al defensa mejor pagado en ese entonces, Jaap Stam, o frenar el ataque liderado por Edgar Davids, acompañado por Marc Overmars y Phillip Cocu, era el obstáculo más complicado para el equipo.

Para el segundo tiempo, los mexicanos dejaron el corazón. Lapuente Díaz hizo los cambios y ajustes necesarios, ingresó al terreno de juego el delantero Ricardo Peláez Linares (hoy director deportivo de la Selección nacional), quien con un remate de cabeza consiguió el 2-1 al minuto 75, pero el reloj seguía su curso.

“Una de las claves fue que nunca nos presionamos, nunca perdimos la idea ni la ambición que habíamos mostrado en otros partidos”, destaca El Matador.

“Sabíamos con quién contábamos, pero tampoco nos espantaban ni los nombres, ni mucho menos las figuras que tenía esa Selección holandesa, y la muestra fue que luchamos hasta que llegó el gol de Ricardo Peláez”.

Sin embargo, a pesar de los cambios y el empuje de los futbolistas, fue hasta el minuto 94, ya en tiempo de compensación, que Luis Hernández consiguió el 2-2.

“En ese momento yo no sabía si me estaba marcando uno de los defensas más caros del mundo, porque nosotros pusimos todo en juego, teníamos una ambición inquebrantable, y en esa jugada que todo México recuerda, siempre vivirá en mi alma y corazón, porque todos los días me recuerdo ese gol”, afirma Hernández.

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