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¿Por qué Mancera no vio el gol de México?

El jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, no celebró el gol de la selección mexicana, pues recibió un mensaje que lo hizo retirarse del patio del Antiguo Palacio del Ayuntamiento, donde se había reunido con su equipo cercano y trabajadores para ver el partido. La ciudad lo reclamaba. El futbol… el futbol podía esperar.
Rafael Montes
13 junio 2014 14:54 Última actualización 13 junio 2014 15:8
Miguel Ángel Mancera

El jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, recibió un mensaje en su celular que lo obligó a retirarse por lo que no festejó el gol de la selección. (Foto: Rafael Montes)

CIUDAD DE MÉXICO.- Un mensaje que leyó en el celular de sus colaboradores, sentados junto a él, lo hizo levantarse y partir. Con él, con el jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, que se puso la playera de México encima de su camisa y de su corbata verde, la oficial de la Selección Mexicana, se fueron el secretario de Gobierno, Héctor Serrano; el consejero jurídico del DF, José Ramón Amieva, y su secretario particular, Luis Serna.

Abandonaron el patio del Antiguo Palacio del Ayuntamiento, en donde se colocó una pantalla gigante de mala resolución para ver el partido de México contra Camerún. Se dirigieron a la escalinata oriente del edificio. Apurado, Mancera Espinosa sólo volteó a ver a sus invitados, hizo una señal con el dedo de que volvería, pero ya no regresó. El gol cayó a los pocos minutos de que se fue. Y él no lo pudo festejar. Algo pasó que lo obligó a irse.

Habían pasado sólo 10 minutos de que el segundo tiempo había comenzado, pero Mancera tuvo que atender lo que sea que le haya perturbado. Y se llevó a su equipo fuerte.

Su lugar quedó vacío en el sillerío que se había colocado en el patio del histórico inmueble. Se acercó entonces el jefe de la Oficina del Jefe de Gobierno, Javier González Garza. Un rato más tarde, el procurador de Justicia del DF, Rodolfo Ríos Garza, también se fue. Tanya Müller, la secretaria de Medio Ambiente, había aprovechado el medio tiempo para retirarse. Así que del gabinete sólo quedó sentado frente a la pantalla el secretario de Protección Civil, Fausto Lugo, con “El Güero” Garza.

Cuando cayó el gol, el festejo no tuvo la euforia que se hubiera esperado del gabinete. Faltaba él, quien llegó puntual, a las 11 de la mañana, con sus hombres más cercanos, todos vestidos con la playera de la Selección Mexicana. Más tarde, bajó el secretario de Gobierno, Héctor Serrano, jocoso como siempre: “¡Parezco rotoplás ecológico!”, bromeó y mostró su panza y su playera verde.

Los meseros ya lo esperaban listos para ofrecerle tacos de canasta. Mancera los disfrutó. Fue por una y otra ración. Cada que se levantaba, alguien, algún trabajador o trabajadora del gobierno de la ciudad, le pedían un retrato. Sonriente, aceptaba. Los dos goles que fueron anulados a México agarraron a Mancera en la mesa de los tacos.

“Así como vemos, cuando menos que anoten uno… es importante que México gane este partido”, comentó durante el medio tiempo, un lapso que fue aprovechado por sus hombres para bromear con reporteros y con los demás invitados. Sonrisas, apapachos, fotos en grupo y hasta selfies fue lo que se vio durante ese periodo de receso.

Pronto, el segundo tiempo inició en la pantalla. El orden se restableció en el patio. México sufría en la pantalla y los espectadores rogaban por un gol, por la victoria. Pero ese mensaje interrumpió la pasión futbolera de Mancera y sus hombres. Al mismo tiempo, como si ya lo hubieran acordado, se pusieron de pie los cuatro. Y avanzaron juntos. La ciudad lo reclamaba. El futbol… el futbol podía esperar.

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