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Inglaterra e Italia se baten en duelo de monarquías

Italia venció 2-1 a Inglaterra en un partido digno de recordarse por ser exquisito en los detalles. De la mano de su capitán Andrea Pirlo, los "azzurri" resistieron a la presión inglesa con táctica, clase e inteligencia.
Mauricio Mejía
14 junio 2014 19:31 Última actualización 14 junio 2014 19:38
Andrea Pirlo es el hombre clave de Italia. (AP)

Andrea Pirlo es el hombre clave de Italia. (AP)

Roma puede sentirme orgullosa de un estadista de la cancha de tan alta clase como Andrea Pirlo. Italia e Inglaterra han brindado un exquisito partido de futbol esta tarde en la Amazonia. Un partido célebre hasta en sus pequeños detalles.

El juego brindado a sus anchas, pleno, para paladares refinados. La diferencia entre el equipo blanco, elegante inglés, y el azul, de diseño milanés, ha sido un hombre, pero acaso el más grande hombre que pisa los pastos del Brasil.

Pirlo no es un fuera de serie al estilo Messi o Neymar, a los que buscan incluso los japoneses para tomarles fotos como Disneylandias ambulantes. No. Pirlo es un fuera de serie a la forma fina, casi discreta, tipo Modigliani, trazo entero de pura estética: realiza un juego tan simple que produce admiración en todas las veces que hace circular la pelota.

El final del juego, con el asedio inglés a todo babor, fue el momento sublime del commendatore. Como el Virgilio narrado por Broch, Pirlo no sintió nunca pánico por el ritmo de las olas inglesas, dispuestas a todo con tal de no perder el palmo de tierra. Si en el fragor, cuando todo era parejo en las avanzadas, Pirlo mantuvo a flote las carabelas, en los momentos de peligro el almirante ventiló la serenidad del que sabe, perfectamente, la ciencia política del juego.

Nadie como Pirlo para presentir el ritmo del oleaje, pasa atinadamente, abre espacios, determina y causa. Causa, eso. La selección italiana es la consecuencia de una mente brillante que utiliza a sus compañeros de escuadra como gabinete, como ministros de remates y regates: Balotelli es justo eso, la herramienta de Pirlo para llevar las palabras a los hechos. No hay en este momento un hombre que sepa tanto del juego y, lo peor, nadie que lo ejecute de mejor manera.

Casi sabio, prudente, paciente y sereno, Pirlo usa la pelota como método de un conocimiento profundo de los secretos de este deporte.
Maduro, nunca se desborda. El éxito de esta Italia, siempre tacaña en las primeras rondas, es saber dejarse llevar por el director técnico que opera dentro y sobre en la cancha. Esa ventaja estratégica hará de los romanos un rival, como siempre, incómodo y hasta impasable.

Valdrá la pena, esta noche, regresar al César de Shakespeare para darse cuenta que aquellos asesinos no mataron al Grande, mataron su envidiable grandeza. Imbatible Pirlo. Los ingleses lo supieron, su respeto al astro demuestra que Inglaterra admira, pese a todo, a Roma; cualidad de Imperios.

Bendito juego de monarquías.

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