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Impera el racismo en el futbol de cara al Mundial

Aunque más de la mitad de la población brasileña es negra o mulata, los casos de racismo en Brasil son cosa de todos los días. Hace varias semanas, un árbitro negro fue humillado: lo insultaron, le destrozaron su auto y le lanzaron bananas.
Redacción
31 mayo 2014 17:40 Última actualización 01 junio 2014 5:0
Dani Alves juega en el Barcelona desde 2008. (Reuters)

Al lateral brasileño Dani Alves le lanzaron una banana durante un partido del Barcelona contra el Villarreal. (Reuters)

Para el árbitro brasileño Marcio Chagas fue una tarde habitual de ruidos de mono e insultos raciales. Luego salió rumbo a su casa.

Al entrar en la zona de estacionamiento luego de arbitrar el partido del 6 de marzo por el campeonato del estado en Rio Grande do Sul, en el sur de Brasil, el profesor de educación física negro descubrió que sus enemigos habían causado destrozos en su auto y apilado bananas sobre el parabrisas. Había una de ellas metida en el tubo de escape.

“Me sentí ofendido, como si hubiera sido víctima de violencia”, comentó Chagas, quien tiene 37 años. “Fue un acto cobarde, ya que no pude defenderme. Las burlas son normales, pero este tipo de acto fue algo nuevo para mí”.

El racismo en el futbol pasó a primer plano el último mes cuando el defensor brasileño Daniel Alves se comió una banana que le lanzó un aficionado mientras jugaba para el Barcelona en la liga española. Si bien el incidente causó indignación en Brasil, las muestras de apoyo disimularon todo lo que tiene por delante el país sede del Mundial en lo relativo a eliminar prejuicios en el país que tiene la mayor población negra del mundo después de Nigeria.

Los actos de racismo en los estadios han empañado la imagen de tolerancia que el gobierno trata de presentar, señala Jorge da Silva, un profesor de ciencias políticas de la Universidad de RÍo de Janeiro.

“Los brasileños están habituados a decir que Brasil es una democracia racial. Eso no es más que un mito”, sostiene da Silva. “Si se va a un centro comercial elegante, no se ve gente negra, ni siquiera trabajando. Si se aborda un avión en Brasil, no se ve gente negra trabajando, tal vez sólo una o dos personas, y mucho menos como pasajeros”.


MENSAJES GUBERNAMENTALES


En un país en el cual el personaje más famoso es el ídolo futbolístico negro Pelé, la presidenta brasileña Dilma Rousseff planea usar el Mundial para impulsar un mensaje antirracista. Un aviso que se emite actualmente en la televisión brasileña tiene el siguiente slogan: “La copa de copas sin racismo”.

“Un país tan multicultural, donde pueden verse todas las razas del mundo, proporciona la posibilidad de intervenciones contra el racismo y la discriminación”, comentó Rousseff en enero durante una reunión con la FIFA. 

En 2011, el censo de Brasil indicó por primera vez que la población del país tenía una mayoría de raza negra y mulata: 51 por ciento.

Ni un sólo máximo responsable ejecutivo de las compañías que integran el índice bursátil de Brasil es negro. Los trabajadores negros ganan alrededor de la mitad del promedio de mil 914 reales (unos 860 dólares) por mes que perciben sus pares blancos, según el instituto de estadísticas IBGE.

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