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Herrera y su discurso hecho: no soy motivador, soy estratega

Por más que se empeña Miguel Herrera, técnico Tricolor, sus palabras son más motivacionales que técnicas: “Soy derecho con los muchachos, trato de ser justo con ellos. Les hablo de frente. Voy para adelante con todo”, afirma.
Mauricio Mejía
06 julio 2014 21:26 Última actualización 07 julio 2014 5:0
Cuando se le pregunta por el nuevo discurso que utilizará con rumbo a Rusia 2018, responde "será el mismo". (Fabián García)

Cuando se le pregunta por el nuevo discurso que utilizará con rumbo a Rusia 2018, responde: "será el mismo". (Fabián García)

Ya construyó su discurso. Parece ofenderse cuando se le llama motivador. “Yo me veo más como estratega”, acota, como si los dos cargos, el del banquillo y el de la sicología estuvieran peleados. Echa la culpa del buen papel de México (salvo los cinco minutos finales ante Holanda) en Brasil 2014 a sus jugadores.

Miguel Herrera juega a la falsa modestia, pero se lo ve cómodo repartiendo entrevistas como suvenires de un torneo en el que llegó más lejos de lo que él mismo hubiera imaginado. Claro, él lo ve de otra manera. Sobrado de seguridad, sostiene que todos “tenían ganas de hacer historia” desde antes de arribar a las canchas mundialistas.

Por más que se empeña, sus palabras son más motivacionales que técnicas: “Soy derecho con los muchachos, trato de ser justo con ellos. Les hablo de frente. Les pido que intenten de todo, que está prohibido agachar la cabeza. Amo un equipo. Voy para adelante con todo”.
Cuenta que después de la tormentosa eliminatoria el vestidor no estaba roto. “Estaba golpeado, que es distinto”, aclara. 

Los “nacionales” culpaban a los “europeos” y estos a los otros. Cuando llegó, puso el cero. Pidió a ambos bandos que comenzaran de nuevo. Ya en Brasil, con el ánimo crecido, Herrera organizó dos comidas y una cena con las familias de sus jugadores.

Dice que muchos de ellos se le acercaron para darle las gracias por la convivencia. “Me preguntaron ¿hasta qué hora duraría el festejo. Yo les dije que pusieran la hora del final. ¿Cuánto tiempo quieren pasar con sus familia? Veníamos de empatar a Brasil. Me dijeron que a las once. Órale, les dije. Luego me pidierion otra horita más. Acepté pero les recordé que cuando se van pidiendo horitas de más se deja de ser congruente con lo acordado”.

En aquella noche la despensa de cervezas fue, según el Míster, de 200, para 160 personas. “Nos alcanzaba de una; dos, cuando mucho”. Herrera cree que fueron ese tipo de actitudes suyas, las que cambiaron la fisonomía del conjunto. Cuando se le pregunta por el nuevo discurso que uitlizará con rumbo a Rusia 2018 responde: “Será el mismo: trabajen con mi idea, cásense con ella y vamos hacer lo que queremos: ganar, que es lo más lindo de todo”.

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