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Libreta de apuntes

Fortaleza se llama Ochoa

Ha sido este día un episodio extraño en la historia del futbol nacional: el arquero cuestionado como titular, por su deficiente juego aéreo, ha salido enaltecido como baluarte y escudo. Fue puntual en cuando menos cuatro oportunidades brasileñas, una de ellas mortal como una daga.
Mauricio Mejía
17 junio 2014 16:39 Última actualización 17 junio 2014 16:41
Sí, Ochoa fue determinante en el resultado. No menos cierto es que ninguno de los rivales estuvo un escalón abajo del otro.

Sí, Ochoa fue determinante en el resultado. No menos cierto es que ninguno de los rivales estuvo un escalón abajo del otro. (AP)

Guillermo Ochoa se edifica ante Brasil. El meta mexicano contendió el asedio de un equipo local dispuesto más a la ruleta rusa que la propuesta futbolística. Ochoa fue puntual en cuando menos cuatro oportunidades brasileñas, una de ellas mortal como una daga.

Ha sido este día un episodio extraño en la historia del futbol nacional: el arquero cuestionado como titular, por su deficiente juego aéreo, ha salido enaltecido como baluarte y escudo; el central, Francisco Rodríguez, malvisto y ofendido desde la eliminatoria y los amistosos, ha logrado una actuación más que sobresaliente y México ha salido vivo por fin de un enfrentamiento contra la amarilla, contra la que había perdido en tres Copas del Mundo.

El empate entretenido de esta tarde en Fortaleza festeja a un equipo mexicano valiente, gallardo y sin complejos. Cuando menos en dos episodios, al comienzo del primer tiempo y en la mitad del segundo, el conjunto de Herrera fue superior al de Scolari, sobre el que pesa no un pase a la segunda ronda, cosa que factiblemente logrará, sino el Mundial mismo.

Superado en el amanecer del encuentro, Brasil fue teniendo en el tiempo a su peor enemigo. En este momento, empatado con México en la tabla de posiciones, la verdeamarela no ha terminado por instalarse en su comodidad. Malafacha, partido por la mitad, desorganizado y gandul, el equipo anfitrión padece de una inestabilidad crónica. La alta tensión social se ha metido al vestuario y los jugadores parecen más preocupados por gustar a la inconformidad de afuera que atender el desorden de adentro.

México, en cambio, sigue buscando su personalidad. Herrera y Guardado, asumiendo su responsabilidad en el esquema, dieron un matiz distinto a su escuadra que por varios momentos pareció sobresaliente. Cuando la Selección nacional se mide contra equipos abiertos como el brasileño, suele cumplir con el oficio de contendiente y lo hace, tradicionalmente, con decoro. Hoy fue el caso. Sí, Ochoa fue determinante en el resultado. No menos cierto es que ninguno de los rivales estuvo un escalón abajo del otro.

El Mundial para México es Croacia.

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