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El partido por el tercer lugar servirá para curar heridas y foguear jóvenes

Se trata del partido que nadie quiere jugar. Sin embargo, Brasil y Holanda pueden ofrecer un buen encuentro, el cual servirá, principalmente, para sanar las heridas y darle experiencia a los más jóvenes. 
Ma. del Refugio Melchor
10 julio 2014 20:54 Última actualización 11 julio 2014 5:0
Luiz Felipe Scolari consuela a sus jugadores tras la derrota frente a Alemania. (Reuters)

Luiz Felipe Scolari y Oscar salen de la cancha tras perder 1-7 con Alemania. (Reuters)

El juego que nadie quiere disputar puede convertirse en el inicio de algo bueno. Esa debe ser la premisa con la que Holanda y Brasil busquen una digna despedida de la Copa del Mundo. Más que el tercer lugar, su objetivo debería estar enfocado en darle fogueo a sus jóvenes talentos.

El primer paso para sanar la herida de quedar marginado de la final tendría que ser otro aliciente para europeos y sudamericanos. El equipo anfitrión tiene la obligación moral de mostrar su mejor cara a su dolida fanaticada después de ser vapuleado por Alemania en la semifinal.

Fue otro duro golpe para una generación que ya había fracasado en su intento por conquistar el único trofeo que le falta a Brasil: la medalla de oro olímpica. Con toda una vida futbolística por delante, Oscar (23 años), Neymar (22 años) y Bernard (21 años) son los sobrevivientes de esa escuadra que desea borrar pronto de sus playeras el estigma de la derrota.

En el bando holandés, el técnico Louis van Gaal tuvo la visión de convocar una Selección muy joven y ahora tendrá la oportunidad de culminar su gestión brindándole minutos a sus nuevos valores.

Sin nada que perder, el estratega puede alinear ante Brasil al defensa Joel Veltman (22 años), Terence Kongolo (20 años), así como al portero Tim Krull, quien causó impacto con sólo un minuto jugado ante Costa Rica.

Con apenas seis juegos internacionales, Krull se convirtió en un gigante en la tanda de penales ante los ticos, atajando los disparos de Bryan Ruiz y Michael Umaña, dos de sus principales figuras.

A pesar de su juventud, la renovada Naranja Mecánica mostró temple para encarar partidos difíciles. Dejó en claro su clase al apalear 5-1 a España, coraje para remontar ante Australia (3-2) y calidad para derrotar a Chile (2-0). En octavos de final ganó 2-1 a México, en cuartos a Costa Rica (4-3, en penales) y perdió ante Argentina en semifinales (4-2, también en penales).

Brasil nunca pudo desarrollar su tradicional jogo bonito, pero se las arregló para ganar 3-1 a Croacia, empatar 0-0 con México y golear 4-1 a Camerún. En octavos superó en penales 3-2 a Chile, en cuartos ganó 2-1 a Colombia y fue masacrado por Alemania 7-1 en semifinales. Ya sin presiones, Brasil y Holanda pueden regalar un buen espectáculo.

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