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Libreta de apuntes

Drama en Salvador

Hoy Salvador ha visto a Bélgica recurrir a todo el oxígeno para sacar una victoria de 2-1 ante un decoroso Estados Unidos, que ha defendido su postura hasta que el implacable tiempo le ha noqueado inevitablemente.
Mauricio Mejía
01 julio 2014 18:28 Última actualización 01 julio 2014 18:30
Bélgica responde “presente” entre los ocho mejores de este certamen que del asombro ha hecho una rutina. (Reuters)

Bélgica responde “presente” entre los ocho mejores de este certamen que del asombro ha hecho una rutina. (Reuters)

Bélgica suele aportar memorables páginas a la historia del futbol. La de hoy ha sido tan dramática como aquellas de México 1986, cuando pasó sobre la Unión Soviética, en octavos de final, y a España en cuartos (fue vencida en semifinales por Argentina, a la que enfrentará en este certamen en la tercera fase). Hoy Salvador la ha visto recurrir a todo el oxígeno para sacar una victoria de 2-1 ante un decoroso Estados Unidos, que ha defendido su postura hasta que el implacable tiempo le ha noqueado inevitablemente. Tarde abrumadora la de este martes 1 de julio de 2014.

Con la pelota en los pies, con un ritmo descomunal y con mucha idea futbolística, los belgas hicieron del tiempo reglamentario una secuencia infinita de llegadas tiradas al olvido. Estados Unidos, desconcertante durante largos periodos, optó por descargar la entereza en su grandísimo arquero, Howard, que se ha construido un monumento bajo el arco. Si el relato de esta novela tuvo tantas páginas, se debió al enorme talento de este garboso de Nueva Jersey.

Casi copia del juego de ayer entre alemanes y argelinos, el partido saludó la prórroga con un remate de De Bruyne que parecía saldar la deuda que el futbol debía a los testarudos Diablos Rojos. Con más hígado que piernas, Lukaku, amo de un donaire único durante todo el debate, anotó el segundo en el 105. La algarabía era belga en todo el oleaje de la tribuna. Justicia para una escuadra de piropos.

Pero hay algo en lo que se parecen los estadounidenses a los alemanes: bajan los brazos cuando están en la regadera. Comenzó entonces la respuesta americana por todos los lados del campo enemigo. Klinsmann sacó la última carta para una partida de muerte. Green, jovencito debutante con la bandera de las estrellas, cometió su primera irreverencia en la cancha del mundo con un disparo que terminó en el fondo de la portería rival.

El partido casi resuelto, se convirtió entonces en un vaivén de apetencias. Bélgica contenía el huracán juvenil con esa experiencia de quien no se inmuta ante el precipicio. En la cornisa, el juego ganó intensidad y drama. El pitazo del árbitro llegó después de dos oportunidades claras de gol de los americanos. Fue entonces que cobró importancia la jugada fallada por Wondolowski en la boca del área chica solo ante el arquero.

Bélgica responde “presente” entre los ocho mejores de este certamen que del asombro ha hecho una rutina.

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