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Alemania corona un proyecto que comenzó hace 10 años

Lo que quedó claro en el partido final de la justa mundialista es el principio básico de este deporte: el juego de conjunto siempre se impondrá ante las mejores individualidades.
Axel Beissner
13 julio 2014 22:54 Última actualización 14 julio 2014 5:0
Esta Alemania parece iniciar una nueva era en el futbol, con una renovación constante en todas sus líneas. (Reuters)

Esta Alemania parece iniciar una nueva era en el futbol, con una renovación constante en todas sus líneas. (Reuters)

Después del subcampeonato en 2002, la renovación de la Selección alemana era inminente. Grandes figuras como Oliver Bierhoff, Christian Ziege, entre muchos otros integrantes de aquel plantel ya habían llegado al límite.

Con sólo cuatro años por delante para recibir la Copa del Mundo en su casa, Alemania comenzó un proyecto a largo plazo, sin dejar de competir ante las potencias.

Así aparecieron Bastian Schweinsteiger, Philipp Lahm, Per Mertesacker y Lukas Podolski en el cuadro que se quedó cerca de disputar la ansiada final como anfitriones, pero que tuvo que conformarse con un tercer lugar.

Sin embargo, lo importante no fue el resultado, sino el fogueo que recibieron éstos, ahora, emblemáticos jugadores que levantaron ayer el trofeo en Brasil.

Además, tras la declinación de Jürgen Klinsmann para renovar su contrato en 2006, se erigió la figura de Joachim Löw, su entonces asistente y ahora director técnico de la Mannschaft, quien supo convertir a estos jóvenes en los bastiones y ejemplo para nuevos prospectos de futbolistas.

Anteriormente, Alemania acostumbraba a hacer pocos cambios entre sus seleccionados nacionales y mantenerlos lo más posible en su carrera futbolística.

Ahora, tras haber apostado por uno de los planteles de menor edad en Sudáfrica 2010 (y aún así haber quedado nuevamente entre los primeros cuatro) cosecha el éxito de un proyecto disciplinado, constante y no atado a los resultados.

Esta Alemania parece iniciar una nueva era en el futbol, con una renovación constante en todas sus líneas, sin titulares indiscutibles, sin figuras que sobresalgan por encima de sus compañeros.

Lo que quedó claro en el partido final de la justa mundialista es el principio básico de este deporte: el juego de conjunto siempre se impondrá ante las mejores individualidades.

Antes de Rusia 2018, la siguiente afrenta para este equipo será la Eurocopa de Francia 2016, otra asignatura pendiente para los alemanes desde 1996.

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