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¿Quieres jugar con una ex estrella del tenis? Paga 4 mil dólares

Tennis Fantasies es un campamento en Texas en el que ex estrellas del tenis profesional, como el Rod Laver y Roy Emerson, dan clínicas para hombres mayores, quienes, además de jugar, aprovechan para crear amistades y hasta negocios.
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29 agosto 2014 20:34 Última actualización 31 agosto 2014 5:0
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México avanza en Copa Davis tras vencer a Guatemala. (Archivo)

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Mike Rennels recuerda la volea con que derrotó al ex campeón de dobles de Wimbledon Ross Case hace doce años para ganar un largo peloteo que terminó con los dos jugadores junto a la red.


Rennels, asesor de beneficios de retiro de Merrill Lynch, jugaba con su compañero de dobles Dick Stockton, ex campeón de tenis universitario que ocupó el octavo puesto en el mundo. Después de perder el punto, Case arrojó en broma su sombrero a Rennels, provocando la risa de los jugadores y los espectadores.


“Puede que Ross tratara de estirar el punto para divertirse conmigo, yo qué sé”, dijo Rennels, de 52 años, en un correo electrónico. “Salió con tres magníficos tiros después del mío ganador. Las leyendas son justamente eso, leyendas”.


Historias como estas son comunes en Tennis Fantasies, un campamento de fantasía de tenis para hombres que se realiza a lo largo de seis días y cinco noches en el centro de Texas.

Unos cien invitados pagan de 4 mil 645 a 5 mil 45 dólares anuales por clínicas y partidos supervisados por catorce ex profesionales que reúnen un total de 147 títulos de Grand Slam, entre los que se cuentan los campeones australianos Rod Laver, John Newcombe y Roy Emerson.


“La mayoría de nosotros jugamos juntos o unos contra otros durante muchos años y somos buenos amigos, de modo que esta es una gran oportunidad para pasar una semana juntos”, dijo en entrevista telefónica Newcombe, que cofundó el campamento en 1988. “Y como los mismos ex alumnos siguen volviendo, también nos hemos hecho amigos”.


Rennels asistió al campamento por primera vez en 2002 por recomendación de su amigo de toda la vida Kevin Castner, que hizo el viaje todos los octubres, menos dos, desde 1996. Ambos son parte de un grupo de unos setenta hombres -muchos médicos, abogados y ejecutivos de empresas- que vuelven cada año para reencontrarse y jugar al tenis.


MERRYL LYNCH


Castner, ex agente bursátil de Merrill Lynch, dijo que sus viajes anuales a Tennis Fantasies, evento que es tanto social como deportivo, le permitieron hacer amigos y conocer futuros clientes.


“Pasamos juntos cinco días enteros, vemos partidos, comemos juntos y la conversación va cambiando de tema”, declaró Castner, de 60 años, en una entrevista telefónica. “Uno no dice ‘Guau, qué buena derecha. ¿Tienes algún dinero para invertir?’”.


La idea del evento surgió cuando Steve Contardi asistió a la Cincinnati Red Dream Week, el campamento de fantasía del club de la Liga Mayor de Béisbol, como regalo de Navidad de 1987 de su personal de The Club at harper's Point.

Contardi, que había dirigido campamentos de tenis para el entrenador Nick Bollettieri, dijo que de inmediato se dio cuenta de que el formato -tomar clases y jugar con ex profesionales- se prestaría perfectamente al tenis.


Contardi necesitaba lugares con veinte canchas como mínimo y acceso a un grupo de ex profesionales de élite. Encontró ambas cosas en el John Newcombe Tennis Ranch, el complejo de ocho hectáreas del siete veces ganador del Grand Slam de singles en New Braunfels, Texas.


GRAND SLAMS


Newcombe, hoy de 70 años, obtuvo un total de 26 títulos de Grand Slam, incluyendo dobles, el segundo mayor número de la historia del tenis masculino después de los 28 de Emerson. Laver, de 76 años, que este año se sumará al campamento por primera vez, ganó los cuatro títulos de Grand Slam de singles tanto en 1962 como en 1969, siendo el único hombre que logró esa hazaña dos veces.


Contardi, que no conocía personalmente a Newcombe, voló a Texas para presentar la idea. Newcombe le vio potencial y se puso en contacto con otros profesionales conocidos de los años 60.


“No hay una sola palabra puesta por escrito, es un acuerdo sellado con un apretón de manos entre un buen australiano y un buen nativo del Medio Oeste”, apuntó Contardi. “Y 27 años después, la cosa sigue funcionando”.


El campamento tuvo 27 huéspedes en su primer año y perdió 53 mil dólares, dijo Contardi. Con el tiempo, gracias al regreso anual de jugadores como Rennels y Contardi y el boca a boca, el evento llegó a su número actual de cien. Alrededor del 75 por ciento de los inscritos para el campamento de este año, que tendrá lugar entre el 19 y el 24 de octubre, son personas que ya habían participado.


CUATRO EQUIPOS


Los jugadores son evaluados por los ex profesionales después de arribar el domingo y antes de ser divididos en cuatro equipos parejos. Tras un día de práctica el lunes, los equipos juegan singles y dobles los tres últimos días, en que se desarrolla el campeonato del campamento. Cada mañana, los profesionales realizan clínicas y cada huésped juega un doble con un ex campeón, que es como Rennels acabó haciendo el saque para Case, jugando junto a Stockton.


“El tenis es agotador pero uno no ve la hora de jugar”, dijo Rennels. “Se juega duro, se toma mucho y uno disfruta de los alrededores. Estoy muy enganchado y ya es parte de mi vida”.


Contardi dijo que, conforme los participantes recurrentes del campamento fueron cumpliendo años, algunos empezaron a traer a sus hijos. A largo plazo, su principal preocupación es encontrar ex profesionales más jóvenes para atraer a la juventud. “La siguiente generación de estrellas del tenis ganó mucho dinero y ya no necesita hacer este tipo de trabajo si no quiere”, añadió Contardi. “Y, si lo hace, cobra más”.


NUEVAS INCORPORACIONES


En los últimos años, el campamento incorporó a los estadounidenses Murphy Jensen, de 45 años, y Rick Leach, un tenista de 49 años que ganó cinco títulos de Grand Slam en dobles. Los participantes dicen que ambos se han adaptado perfectamente a la cultura, que definen como una mezcla de humor ácido y amistad sincera.


Castner, el ex agente bursátil, dice que se mantiene en contacto con alrededor de una docena de participantes durante el año y llega al campamento unos días antes para prolongar el reencuentro. “Si alguno de nosotros pasara alguna necesidad, apuesto a que John Newcombe haría cualquier cosa para tratar de ayudarlo”, aseguró Castner. Newcombe estuvo de acuerdo.


“Un par de ex alumnos se enfermaron o pasaron apuros a lo largo de los años y recibieron correos electrónicos y llamadas de aliento de todos, inclusive de nosotros, las leyendas”, contó Newcombe. “Realmente esto se ha convertido en una gran familia”.

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