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¿Qué se roban en los restaurantes? De todo, literalmente, de todo

Lo que más desaparece de las mesas de los restaurantes son los cubiertos, pero no es lo único. ¡Se han robado hasta árboles!
Kate Krader | Bloomberg
31 mayo 2017 14:33 Última actualización 02 junio 2017 11:46
Lo que más se roban de los restaurantes, los cubiertos (Bloomberg)

Lo que más se roban de los restaurantes, los cubiertos (Bloomberg)

Desde tiempos inmemoriales, los cubiertos siempre encontraron la forma de salir de los restaurantes. Pero la edad de oro del robo moderno en sitios para comer tuvo lugar a principios de los años 2000.

Precisamente entonces, cuando los chefs se convirtieron en celebridades y comer afuera se volvió un gran espectáculo, los restaurantes de buen diseño transformaron a los clientes regulares en astutos ladrones.

En una nota sobre el tema en 2002, The New York Times destacó varios artículos que habían sido robados de restaurantes notables: un balde de champán de plata de mil 200 dólares del Locke-Ober en Boston y una lámpara de bambú en forma de pez de mil dólares del Dahlia Lounge en Seattle, entre otros.

En el Eleven Madison Park de Nueva York, alguien logró llevarse una de las dos docenas de fotografías enmarcadas de época, conseguidas por el entonces propietario Danny Meyer, desde la pared del comedor a cielo abierto; su valor era cercano a los mil 500 dólares.

Atención ladrones de restaurantes: cualquier cosa que cueste entre los mil y tres mil dólares cuenta como hurto mayor.

Con frecuencia el personal es consciente de que en su mesa falta algo. "Muchas veces, uno se da cuenta de que la gente está robando", dice Robert Bohr, socio en Charlie Bird y Pasquale Jones de Nueva York. “Hay que decidir hasta dónde llevar las cosas”.

En la actualidad, estamos tan sumergidos en la estética de Brooklyn, que no hay muchos baldes de champán de plata dando vueltas, de tal forma que los comensales han encontrado más artículos poco convencionales para codiciar.

No estamos hablando solo de una cucharita encantadora o un mini jarrón, o la copa desigual --por no hablar del papel higiénico-- que a menudo encuentran su camino hasta el bolsillo de alguien en un antojo de latrocinio.

Aquí hemos recopilado historias de artículos significativos que se han tomado de restaurantes, desde algunos aparentemente sin valor (¿Para qué querrá eso?) hasta lo inmanejable (¿Cómo se roba un árbol de 1.80 metros?).

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EL CASO DEL GRAN CERDO DE CERÁMICA (NY)


El puerco gigante de cerámica (The Sported Pig)


En medio de la noche, alguien se llevó este cerdo gigante de cerámica.

A The Spotted Pig (El cerdo manchado), un gastropub donde frecuentemente pasan algunas celebridades, le han robado más cosas que a ningún otro restaurante, afirma su copropietario Ken Friedman. "Porque el Pig es un bar, y la gente se emborracha, y las personas borrachas roban cosas", explica.

Se escapan con los almohadones de las bancas y las pinturas de flores del baño, pero los artículos más populares son los innumerables cerdos de baratija que decoran el espacio de tres pisos; desde que el lugar abrió se han robado más del 25 por ciento, estima Friedman.

(Han recibido casi otro tanto, agrega, de ladrones que se sienten culpables como de amigos del restaurante que se encuentran con esas baratijas).

Pero el cerdo robado del Spotted Pig más importante sigue sin aparecer. Una noche de 2014, se robaron al homónimo del restaurante, una antigüedad de cerámica de Inglaterra de 2 pies (61cm) de largo, que estaba encadenado a la fachada. El restaurante lanzó incluso una campaña #findthepig en Twitter.

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EL ÁRBOL FRUTAL DE 1.80m (Houston)


Raros árboles frutales (Bloomberg)


Robar un gran árbol de kumquat requiere una planificación seria.

El restaurante italiano Coltivare en los Heights es famoso por sus pizzas orgánicas y su jardín de 280 metros cuadrados, fuente de platos como la lechuga del patio y la ensalada de hierbas.

El hecho de que los clientes entren y tomen verduras y frutos de la vid no lo pone en el salón de la fama de los robos de restaurantes; lo que le valió su estatus de leyenda fue que los clientes comenzaran a robar árboles frutales de verdad.

Desaparecieron tres, incluido un árbol de kumquat (naranjo chino) de 6 pies de alto (1.80m) con un valor de 175 dólares.

El chef, Ryan Pera, dice: "Estaba aturdido y herido, pero más impresionado por el hecho de que obviamente había sido planeado. Quiero decir, alguien tuvo que venir preparado con las herramientas de jardín adecuadas, un camión, y el conocimiento sobre cómo robar un árbol”.

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EL PLATO DE 500 DÓLARES (NY)


La vajilla del Megu (Bloomberg)


En la reapertura del mega restaurante japonés Megu, los platos de diseño especial elaborados en Hiroshima, están desapareciendo.

Los platos pintados a mano con el nombre Megu estampado en el fondo, fueron introducidos por el restaurant desde su origen y son valiosos, con un precio cercano a los 500 dólares cada uno.

Se ha comprobado que es relativamente fácil sacar los platos –usados para servir platillos como el Yellowtail Kanzuri y el pastel Matcha Crepe—con solo meterlos en una bolsa grande, estimando el restaurante que dos veces por semana se llevan uno.

Desde que reabrió en octubre de 2016, Megu ha perdido 65 platos, o 32 mil 500 dólares en vajilla… y solo les quedan 60 platos.

(Como resultado, el restaurante ha encargado a su equipo de trabajo que sean extra diligentes cuando vean los platos en la mesa y los levantes inmediatamente después de que el comensal termine sus alimentos)

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LA CUBIERTA DE PIEL PARA LA CARTA DE VINOS (Houston)


La lista de vinos del Underbelly (Cortesía Underbelly)


Bajo la categoría de lo que podría considerarse como ‘solo para el uso del restaurante’, encontramos algo interesante: En Underbelly, que es un lugar que destaca la vasta diversidad culinaria de Houston, la carta de vinos tiene un estilo de comic, con sus dibujos y grafitis correspondientes.

Para los clientes regulares, se utiliza una lista de vinos con una modesta cubierta de piel, la cual la manda hacer Underbelly con un artesano local y cada una cuesta 30 dólares –más que algunos de los artículos del restaurante, pero técnicamente no es valiosa--.

El socio Kevin Floyd dijó: ‘Yo no creo que la gente la use para algo. Yo creo que los roba solo por diversión y que el universo algún día lo castigará’.

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LA RARA CARPETA PARA LA CUENTA (Los Angeles)


Los presentadores de las cuentas de Love&Salt (Bloomberg)


En el restaurante italocaliforniano Love & Salt en la playa Manhattan, las coloridas latas metálicas de metal de sal y pimienta con que se lleva la cuenta, son robadas frecuentemente, al grado que ya no las tiene el restaurante.

‘Desaparecen tan seguido que dejamos de usarlas’, dijó el chef Michael Fiorelli. ‘Constantemente las buscamos en la ciudad para tenerlas, pero es como si las ofreciéramos como agradecimiento por haber comido con nosotros’.

Los incomparables vasos para cóctel también son de los más populares y las tasas con las que se sirven las Mulas Rusas. Las tasas que tiene un acabado similar al cobre son las preferidas por los ladrones para llevárselas.

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LA VELA AROMATIZANTE (NY)


La vela de Jo Malone (Cortesía Nordstrom)


Cuando Robert Bohr, del Charles Bird y Pascuale Jones, trabajó en el excepcional restaurante Cru hace algunos años, la gente se llevaba frecuentemente los cubiertos de plata de Christofle. ‘Un tenedor de 85 dólares y varias piezas se las llevaban’, dijo.

Ahora, la pieza que más se roban es el atractivo cuchillo de mango rojo para carne Perceval 9.47 de Pascuale Jones, que cuesta 50 dólares cada uno.

Pero lo que tiene ocupado a Bohr es el robo de objetos más comunes en el restaurante con sabor mediterráneo Charlie Bird. ‘Teníamos un frasco con hilo dental, y la gente se llevaba 500 de ellos’, dijo.

Nuestro anuncio de ‘Los empleados deben de Lavarse las manos’, hecho por un artista gráfico, la gente se lo llevaba.

Empezaron a usar velas aromatizantes de Jo Malone para que el baño de Pascuale oliera bien. Cuesta 75 dólares cada una y en una noche alguien se llevo una.

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LA PRENSA PARA PATOS DE PLATA (NY)


La prensa para patos de plata (Bloomberg)


Cerca de la entrada del restaurant Batard en Tribeca está una formidable antigua prensa para patos. Una formidable pieza antigua que costó unos cientos de dólares y que ahora alcanza los 45 mil dólares.

Un anoche, en el invierno de 2015, después de una cena con vinos Domaine Lafarge Burgundy, John Winterman, uno de los dueños, vio como uno de los invitados se la llevaba.

‘Estaba granizando y el estaba tropezando un poco –la prensa de patos pesa poco más de 18 kilos—por lo que fue fácil atraparlo.

Le dije: "Voy a regresarlo a su lugar". Como esa noche se consumió mucho vino, el tipo estuvo de acuerdo y siguió caminando.

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EL VALIOSO TAPÓN PARA BOTELLAS (NY)


El codiciado tapón para botellas (Cortesía Blanton Bourbon)


En el bar de whisky Copper & Oak del Lower East Side, la puerta del baño está decorada con tapones para botellas y corchos de lo más diverso.

La gente se lleva los tapones para botellas justo fuera de la puerta, y el más popular es el icónico jinete de metal en su caballo para el bourbon de Blanton.

De hecho, es tan popular que el restaurante dejó de remplazarlo; los comensales no toman suficiente bourbon de 100 dólares para remplazarlo al ritmo que se lo están llevando.

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